Cuba bajo ataque
Por Juan Fran Torres.
Santiago de Chile, 30 de enero de 2026.
La administración de Donald Trump intensificó su ofensiva contra Cuba mediante una nueva orden ejecutiva que declara la “Emergencia Nacional” y establece aranceles del 50 % a las empresas y países que suministren petróleo a la isla. La medida se inscribe en una estrategia mayor orientada a forzar un cambio de gobierno en La Habana antes de que concluya el año, preferentemente previo a las elecciones intermedias en Estados Unidos.
De acuerdo con fuentes políticas, uno de los escenarios que se barajan en la Casa Blanca es promover al actual secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, como figura central de una eventual administración posterior al derrocamiento del actual gobierno cubano. La maniobra también respondería a cálculos internos de Donald Trump para contener y subordinar a un dirigente que encarna otra corriente dentro del Partido Republicano y que no forma parte del núcleo duro del trumpismo.
Pese al endurecimiento de las sanciones, Cuba mantiene canales de cooperación con potencias como China y Rusia, tanto en el ámbito humanitario como estratégico. Las autoridades cubanas han reiterado que el país se encuentra preparado para enfrentar cualquier escenario y que no aceptará imposiciones externas ni fórmulas de rendición. El presidente Miguel Díaz-Canel ha subrayado que la soberanía nacional no es negociable.
En paralelo, La Habana ha fortalecido su cooperación militar con China, Rusia e Irán, incorporando, según analistas, sistemas avanzados de defensa antiaérea y capacidades de alcance estratégico. Estos desarrollos elevan el costo de cualquier aventura militar contra la isla.
En este contexto, Washington sería consciente de que una confrontación directa con Cuba implicaría riesgos mayores. Por ello, la actual estrategia priorizaría la desestabilización política y económica, junto con presiones internas, como vía para forzar un escenario de transición favorable a los intereses estadounidenses.
Vasili Nebenzia, representante de Rusia ante la ONU, destacó que Estados Unidos no podrá repetir en Cuba el escenario aplicado contra Venezuela. El caso venezolano, señaló, constituye nada menos que una “traición” al presidente Nicolás Maduro por parte de altos funcionarios, lo que facilitó las maniobras de desestabilización impulsadas desde Washington.