La reforma para los ricos de Kast y la tarea pendiente de reconstruir una izquierda social y popular.Por:Esteban Silva Cuadra

 La reforma para los ricos de Kast y la tarea pendiente de reconstruir una izquierda social y popular.Por:Esteban Silva Cuadra
La reforma para los ricos de Kast y la tarea pendiente de reconstruir una izquierda social y popular.Por:Esteban Silva Cuadra

La ofensiva contra los derechos laborales, la soberanía económica y los desafíos de una alternativa transformadora para Chile

La reciente aprobación en el Senado de los principales pilares de la reforma tributaria impulsada por el gobierno ultraderechista de José Antonio Kast constituye una señal política inequívoca. Más allá de sus aspectos técnicos, estamos frente a una nueva ofensiva destinada a profundizar el modelo neoliberal, consolidar los privilegios de las élites económicas y debilitar la capacidad de los trabajadores y trabajadoras manuales e intelectuales para disputar una distribución más justa de la riqueza y del poder.

La reducción del impuesto de primera categoría, la reintegración tributaria y las nuevas garantías para los grandes inversionistas forman parte de una misma lógica: transferir más poder económico a quienes ya concentran una parte desproporcionada de la riqueza nacional.

Mientras millones de chilenos enfrentan salarios insuficientes, endeudamiento crónico, inseguridad laboral y dificultades crecientes para acceder a derechos básicos, el gobierno ha decidido colocar en el centro de su agenda los intereses de los sectores más privilegiados.

Detrás de los discursos sobre crecimiento, competitividad e inversión se esconde una realidad conocida: el intento de consolidar un modelo donde los beneficios del crecimiento se concentran en una minoría mientras las grandes mayorías continúan soportando sus costos.

Como recuerda Luis Mesina, la riqueza generada por una sociedad es una sola. La cuestión fundamental es cómo se distribuye. La disputa entre capital y trabajo no ha desaparecido. Por el contrario, continúa siendo uno de los principales conflictos estructurales de nuestras sociedades.¹

Chile sigue siendo uno de los países más desiguales de América Latina. La enorme concentración de la riqueza demuestra que el problema no es la falta de crecimiento económico sino la forma en que se distribuyen sus beneficios.

Por ello, el debate abierto por las reformas de Kast trasciende el ámbito tributario. Lo que está en discusión es el tipo de sociedad que queremos construir.

Pero la ofensiva actual no se limita a favorecer a los sectores de mayores ingresos. También busca avanzar sobre los pocos derechos laborales que subsisten después de décadas de neoliberalismo.

Sectores empresariales y políticos vinculados a la ultraderecha han comenzado a cuestionar derechos históricos conquistados por el movimiento sindical, promoviendo nuevas formas de flexibilización laboral y debilitando los instrumentos de organización colectiva de los trabajadores.

No se trata de hechos aislados. Forma parte de una estrategia más amplia orientada a consolidar un modelo donde el trabajo pierde poder y el capital aumenta su capacidad de control sobre la economía y la sociedad.

La disputa por la riqueza y la soberanía

Esta ofensiva se desarrolla paralelamente a otro proceso menos visible pero igualmente importante: la profundización de mecanismos que limitan la capacidad soberana de los Estados para decidir sus políticas económicas y de desarrollo.

Desde la Plataforma Chile Mejor sin TLC hemos sostenido durante años que los tratados de libre comercio de nueva generación y acuerdos como el TPP-11 van mucho más allá del comercio. Constituyen instrumentos que fortalecen los derechos de las grandes corporaciones transnacionales y reducen los márgenes de decisión democrática de los pueblos.²

Las batallas que dimos contra el TPP, el TPP-11 y otros tratados lesivos para la soberanía nacional formaron parte de una misma lucha: la defensa de la capacidad del pueblo de Chile para decidir sobre sus recursos estratégicos, sus bienes comunes y su modelo de desarrollo.

Por ello, la discusión sobre impuestos, derechos laborales o inversión extranjera no puede separarse de una cuestión más profunda: quién controla la riqueza nacional y quién toma las decisiones fundamentales sobre el futuro del país.

La disputa actual no es solamente económica. Es también una disputa por la soberanía.

Octubre de 2019 y la tarea inconclusa

Las razones profundas que dieron origen a la rebelión popular iniciada en octubre de 2019 siguen plenamente vigentes.³

El estallido social expresó el agotamiento de un modelo basado en la mercantilización de la vida, la concentración de la riqueza y la exclusión de las grandes mayorías de las decisiones fundamentales del país.

Millones de chilenas y chilenos exigieron dignidad, justicia social, derechos sociales universales y una democracia más profunda.

Una de las tareas pendientes que emergieron de ese proceso continúa siendo la necesidad de construir una nueva institucionalidad democrática capaz de recuperar la soberanía popular y el control nacional sobre los recursos estratégicos y los bienes comunes.

Sin avanzar en esa dirección será extremadamente difícil construir un modelo de desarrollo más justo, democrático y soberano.

Pero la recuperación de la soberanía nacional exige también avanzar hacia una mayor soberanía popular.

No basta con modificar normas o reformar instituciones. Es necesario fortalecer la capacidad de organización de la sociedad y construir poder popular como expresión concreta de la soberanía democrática.

El poder popular no es una consigna abstracta. Es la capacidad de los trabajadores, las comunidades, los territorios, los movimientos sociales, las mujeres, las juventudes y los pueblos originarios para participar activamente en las decisiones que afectan sus vidas y el destino del país.

Reconstruir una izquierda social y popular

La resistencia a la ofensiva neoliberal y ultraderechista no puede limitarse a la defensa de derechos amenazados. También exige una reflexión profunda sobre las tareas estratégicas de las fuerzas populares y de izquierda.

La reconstrucción de un proyecto transformador pasa necesariamente por reconstituir una izquierda social y popular en el centro de la vida política nacional.

Una izquierda arraigada en el mundo del trabajo, en los territorios, en los movimientos sociales, en las organizaciones comunitarias, en las luchas feministas, ambientales, estudiantiles y de los pueblos originarios.

Una izquierda capaz de reconstruir vínculos orgánicos con el pueblo y de proyectar un horizonte de transformación democrática, social y soberana para Chile.

Esa tarea va mucho más allá de las actuales y viejas orgánicas políticas de izquierda o socialdemócratas, tanto de las históricas como de las nuevas. Ninguna organización por sí sola podrá resolver la profunda crisis de representación que atraviesa el país ni recomponer el vínculo entre política y sociedad. La reconstrucción de una alternativa transformadora exige volver a situar en el centro al sujeto popular organizado, fortaleciendo las capacidades de acción colectiva, organización territorial, participación democrática y construcción de poder popular como expresión concreta de la soberanía del pueblo.

Lo que está planteado es la reconstrucción de un amplio movimiento histórico, social, popular y democrático capaz de articular las demandas de justicia social, soberanía nacional, democratización del poder, defensa de los bienes comunes, recuperación del control de los recursos estratégicos e integración latinoamericana.

En ese sentido, la vigencia del allendismo no radica únicamente en la memoria histórica de la Unidad Popular. Su actualidad reside en una idea profundamente democrática y transformadora: el protagonismo del pueblo como sujeto de las transformaciones.

Ser allendista hoy significa entender que las transformaciones profundas sólo pueden construirse con participación popular, organización social, conciencia colectiva y acumulación de poder popular. Significa asumir que la democratización de la economía, la recuperación de los recursos estratégicos, la justicia social y la soberanía nacional requieren de un pueblo organizado capaz de ejercer poder soberano sobre las decisiones fundamentales del país.

La experiencia de la revuelta popular iniciada en octubre de 2019 demostró que existe una enorme energía transformadora en la sociedad chilena. El desafío pendiente consiste en transformar esa fuerza social en proyecto político, organización duradera y capacidad efectiva para disputar democráticamente la conducción del país.

La ofensiva de Kast representa un intento de restauración neoliberal y conservadora. La respuesta no puede ser únicamente la denuncia ni la resistencia defensiva. Debe consistir en reconstruir una alternativa popular, democrática y transformadora capaz de volver a colocar en el centro la justicia social, la soberanía nacional y el protagonismo del pueblo.

La mejor respuesta a la reforma para los ricos de Kast no será únicamente la denuncia ni la resistencia. Será la capacidad de reconstruir una izquierda social y popular, allendista en el sentido del protagonismo del pueblo, capaz de transformar la energía social expresada en octubre de 2019 en organización, poder popular y proyecto histórico para Chile.

Porque la tarea pendiente no es sólo resistir la restauración neoliberal. Es volver a construir una alternativa de transformación democrática, social y soberana para el país.

Infosurglobal
16 de julio. de 2026

Notas

1. Luis Mesina, Capital, trabajo y la disputa por la riqueza, Le Monde Diplomatique Chile, 10 de julio de 2026.
2. La Plataforma Chile Mejor sin TLC es una articulación de organizaciones sociales, movimientos ciudadanos y parlamentarios que se opone al TPP-11 y a los tratados de libre comercio de nueva generación por sus impactos sobre la soberanía democrática y los derechos de los pueblos.
3. Sobre la revuelta popular iniciada en octubre de 2019 y sus implicancias políticas, sociales y constitucionales, existe una amplia bibliografía y documentación producida por organizaciones sociales, centros de estudio y académicos chilenos.

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