DE SERVICIOS DE INTELIGENCIA SÓLO SABEMOS QUE LOS NUESTROS DEJAN MUCHO QUE DESEAR

Arturo Alejandro Muñoz

A veces, tener buena memoria sirve para constatar feos asuntos públicos que acaecen en la actualidad, pues en política es un hecho que los eventos del pasado (en especial los malos) son verbos que se conjugan como estado de normalidad en el presente. Vea usted…

En el año 1972 Chile vivía una muy difícil época política en las que primaba el enfrentamiento físico, verbal, económico y periodístico entre las dos facciones que dividían al país. Además, esos eran los años de la guerra fría, que de una u otra forma se había instalado por estos rumbos. EEUU y Unión Soviética mostraban sus rostros como principales protagonistas…sin embargo, también estaba insertada Cuba. Y aquí comenzamos a caminar hacia lo que nos interesa en esta nota.

El gobierno cubano, en las décadas del 60,70 y 80, debió enfrentar más de veinte intentos de asesinato dirigidos contra Fidel Castro y varios planes de ‘inteligencia bélica’ de EEUU para invadir la isla, y otros tantos propiciados por los cubanos del exilio instalados en Miami.

 Todos ellos fueron descubiertos y detenidos a tiempo por la “inteligencia cubana”, lo que colocó a ese servicio de contraespionaje en los sitios de alcurnia a lo ancho y largo del planeta. “Excelentes alumnos de la KGB soviética y de la Stasi de Alemania Oriental”, aseguran algunos expertos occidentales. En fin, como haya sido, La DGI o G2 cubana alcanzó niveles de excepción en materias de contraespionaje.

Mientras ello ocurría más allá de nuestras fronteras, acá en Chile, a mediados de los años 70, comenzó a funcionar la DINA, pero en este caso dedicada, principalmente, a perseguir, apresar, torturar y asesinar a sus compatriotas. Más pronto de lo esperado, tuvo que disolverse por presiones de dos ramas de las fuerzas armadas que estaban en el poder (Marina y Fuerza Aérea), pero, le heredó a la entonces novel CNI sus métodos y objetivos. No olvidemos que en 1980 Augusto Pinochet aseguró que los servicios de inteligencia del ejército eran los mejores del área Latinoamericana, por sobre Brasil, México y Cuba. Con una libertad de prensa engrillada y amenazada, ¿quién podría haberle discutido tamaña falacia?

Terminada la negra etapa de la dictadura, ya en democracia nació la ANI (Agencia Nacional de Inteligencia), cuya labor es poco conocida, pero, algunos de sus resultados han terminado en el escenario de la burla, como sucedió en Punta Arenas cuando “desconocidos” ingresaron al Consulado de Argentina para agenciarse documentos supuestamente ‘secretos’…sin embargo, uno de esos ‘agentes’ perdió allí su cedula e identidad y, por cierto, fue identificado rápidamente por la prensa nacional. ¡¡Vergüenza de agentes, vergüenza de ANI y de Servicios Militares de “inteligencia”!!

Fue entonces que el magnífico caricaturista chileno radicado en México, el inigualable Pepe Palomo (recientemente fallecido), en un intercambio de opiniones cuando me privilegió visitándome en mi casa en Coltauco, Chile (no tengo otra casa), se despachó un comentario que, años después, la fría realidad constataría cuán acertado era:

<<Los servicios de inteligencia de Pelotillehue (sic), son niños de pecho, o de mamadera, frente a los servicios cubanos>>

Y Palomo tenía mucha razón. Años más tarde, la ANI quedó marcando ocupado cuando explosionó el ‘estallido social’ en octubre 2019, pues nunca previó que el descontento nacional era voluminoso, extenso y profundo, de norte a sur y de cordillera a costa en nuestro país.  

¿Sabrá que ese descontento de ayer, hoy, 2026, está creciendo e hirviendo dentro del caldero de la rabia nacional?

¿Se enteró ese servicio, oportunamente, de la exitosa planificación oficial boliviana que inundó Chile con decenas de miles de migrantes caribeños delictuales, conflictivos, indigentes?

¿Sabrá, además, de la silente y persistente presencia de “exsoldados israelíes”, con disfraces de turistas, recorriendo y monitoreando nuestra Patagonia con fines desconocidos (aunque presumibles)?

Tratándose de nuestro ‘servicio de inteligencia’, creo que no, a pesar de su voluminoso presupuesto y sus múltiples ‘secciones’.