
Arturo Alejandro Muñoz
El ‘sionismo’: un régimen denominado nacionalsionismo por algunos autores (Jofré Leal, 2018, 2023) –o para otros, como Renán Vega Cantor (2023) un régimen nazi sionista– como advirtieron hace 75 años intelectuales judíos y judías de renombre como Albert Einstein y Hannah Arendt.
Es un régimen que, bajo sus distintas administraciones –sobre todo en sus contactos y apoyo a la dictadura militar chilena (1973-1990)– tuvo por parte de la resistencia chilena un sello de clara y potente oposición y condena contra esa amistad entre la dictadura y el nacionalsionismo. Esto, con la convicción de la resistencia chilena que la lucha contra la dictadura fascista chilena era asimilable a la lucha contra el régimen sionista. Una entidad que además ha sido proveedor de armas para Chile –entre varios países latinoamericanos – tanto bajo la dictadura militar como de aquellos gobiernos surgidos postdictadura, generando hechos de corrupción que han revelado esas relaciones
No cabe duda que el sionismo, aliado ahora al sistema neoliberal que, por lo demás él mismo creó (recordar que Milton Friedman tenía raíces judías y era esencialmente un sionista), ha logrado aherrojar las economías de muchos países latinoamericanos, siendo Chile su principal éxito en este subcontinente.
Aquí, la codicia y ampliación -o al menos mantención- de las tasas escandalosas de ganancias de las transnacionales y grupos privados conformados por sociedades anónimas donde los sionistas poseen la mayoría accionaria, alcanzan cifras que en cualquier país civilizado originarían procesos judiciales y sanciones severas.
Los economistas y políticos chilenos del pasado duopolio Alianza-Concertación/Nueva Mayoría han sido presa fácil (y barata) para los colmillos del neoliberalismo extranjero, dominado en gran medida por intereses planetarios que, como ya hemos señalado en otras oportunidades, proceden de capitales pertenecientes -o asociados- al sionismo norteamericano y europeo.
En este delicado asunto, los sionistas neoliberales no son exclusivamente judíos; también los hay de origen sajón, español, japonés e incluso árabe, pues en Chile además de los Zaliasnik, Hinzpeter, Poniachik, Melnick, Schaulsohn, y otros, hay nombres como Sergio Bitar, Ximena Rincón, Jorge Burgos, los Kast , los Kayser y Pérez Yoma, que destacan por su yanaconismo neoliberal, habiéndose constituido en referentes de la decadencia moral y falta de identidad que caracteriza a Chile en el concierto latinoamericano, lo cual es miel sobre hojuelas para los intereses globales del sionismo.
Es así, entonces, que desde los campos de concentración nazis en Auschwitz y Treblinka, pasando por las sangrientas experiencias sufridas por los palestinos en Deir Yassin, Sabra y Chatila, o ahora en Gaza, los sionistas y neoliberales asociados a ellos decidieron agregar a su poder bélico -sito en el país que dominan sin contrapeso (EEUU)- los perfiles financieros y mega empresariales predadores que, en Chile, han alcanzado su cénit expoliador merced a cofradías políticas caracterizadas por el entreguismo, la corrupción y la desidia.
Y para aclarar definitivamente lo que es el sionismo, veamos lo que en diciembre de 1938 confesó, en una carta, David Ben Gurion (quien años más tarde fuera Primer Ministro de Israel) a la oficina o mesa ejecutiva sionista:
<<Salvar vidas humanas de judíos de las manos de Hitler aquí está considerado como una amenaza potencial para el Sionismo, a menos que éstos sean traídos a Palestina. Si el Sionismo tiene que elegir entre los judíos y el Estado Judío, preferirá siempre, y sin dudarlo, lo último>>
Queda claro, entonces, que el sionismo no es otra cosa sino una forma particular de fascismo… y al parecer ahora viene por nuestra Patagonia.