RASD 50 Años. Mohamed Zrug:»La última palabra la tiene que tener el pueblo saharaui.»

 RASD 50 Años. Mohamed Zrug:»La última palabra la tiene que tener el pueblo saharaui.»
RASD 50 Años.Mohamed Zrug: «La última palabra la tiene que tener el pueblo saharaui.»

Acto Latinoamericano y Caribeño en conmemoración de los 50 Años de la Proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, realizado el día 27 de febrero de 2026 convocado por:

El Frente Polisario Latinoamérica y Caribe, la Central Latinoamericana y Caribeña de Trabajadoras y Trabajadores Estatales (CLATE), La Red Latindadd, el Foro de Sao Paulo y la Plataforma América Latina y el Caribe Mejor Sin TLC.

Intervención de Mohamed Zrug, Embajador para América Latina y el Caribe de la RASD en el acto regional por el 50 Aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática.



Compañeras y compañeros, solidario con el pueblo saharaui.

Hoy no venimos a cumplir con una ceremonia. Venimos a ratificar un compromiso histórico.

Hace 50 años, el 27 de febrero de 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática como expresión legítima de la voluntad soberana de nuestro pueblo. Cincuenta años después, esa voluntad sigue intacta.

No pudieron borrarnos. No pudieron dividir nuestra identidad. No pudieron quebrar nuestra determinación.

Durante cinco décadas, el pueblo saharaui ha resistido ocupación, exilio, muro, represión y silencio internacional. Hemos vivido en campamentos levantados en medio del desierto. Hemos visto generaciones nacer sin conocer plenamente su tierra. Y, aun así, no hemos renunciado.

Porque la clave sigue siendo una sola, clara e irrenunciable: la última palabra la tiene que tener el pueblo saharaui.

No aceptamos soluciones impuestas. No aceptamos autonomías diseñadas en laboratorios para perpetuar la ocupación. No aceptamos la paz de los cementerios ni el silencio del miedo. Exigimos una paz justa. Exigimos autodeterminación.

América Latina lo entiende. Y el Caribe lo entiende profundamente. Desde el Río Bravo hasta la Patagonia, desde las Antillas mayores y menores, nuestros pueblos conocen el peso del colonialismo, del intervencionismo, de las imposiciones externas. El Caribe, con su historia de esclavitud, bloqueos, invasiones y resistencias heroicas, sabe que la soberanía no se mendiga: se conquista y se defiende.

Por eso la solidaridad latinoamericana y caribeña con el pueblo saharaui no es un gesto diplomático. Es un acto de coherencia histórica. Es la continuidad de las luchas anticoloniales que marcaron este continente y sus islas.

Hoy el mundo atraviesa una etapa peligrosa. Se relativiza el derecho internacional. Se normaliza la ocupación. Se pretende que la fuerza sustituya a la ley. Se intenta presentar la injusticia como realismo político.

Nosotros decimos: no.

No hay realismo en negar un derecho inalienable. No hay estabilidad verdadera cuando se construye sobre la negación de todo un pueblo. No hay paz duradera posible si no hay justicia.

No hemos renunciado, ni renunciaremos jamás, a ninguna invitación al diálogo proveniente de cualquier actor relevante de la comunidad internacional, siempre que ese diálogo se plantee desde el respeto, la legalidad internacional y el reconocimiento de nuestra condición como legítimos representantes del pueblo saharaui.

El diálogo, el debate y, llegado el momento, la negociación, forman parte del ADN del Frente Polisario desde su fundación. Hemos demostrado, a lo largo de estas cinco décadas de lucha, madurez política, responsabilidad y una voluntad constante de alcanzar una solución justa y duradera.

Pero no nos llamemos a engaño. Aceptar no es conceder. Nuestra flexibilidad táctica no puede confundirse con ingenuidad estratégica. Venimos de más de tres décadas de frustraciones, de un proceso político traumático, que resultó un fiasco, donde potencias occidentales jugaron con cartas marcadas e intentaron sin éxito abortar nuevamente nuestras legítimas aspiraciones. No volverá a ocurrir, porque nuestro pueblo es cada vez más consciente, cada vez más organizado, más preparado y determinado.

Nuestro compromiso con la paz no significa renunciar a nuestros principios. Nuestra disposición al diálogo no implica aceptar soluciones impuestas ni atajos que ignoren la legalidad internacional.

Las condiciones para una paz justa, definitiva y sostenible pasan necesariamente por garantizar al pueblo saharaui la última palabra sobre su futuro. Y ese ejercicio de autodeterminación debe ser libre, transparente, efectivo y estar garantizado y supervisado por las Naciones Unidas.

La República Árabe Saharaui Democrática no es una ficción. Es una estructura política organizada en condiciones extremas. Es la expresión concreta de una voluntad colectiva de existir.

Y esa voluntad no ha sido derrotada.

Cada escuela en los campamentos es un acto de resistencia. Cada mujer saharaui organizando su comunidad es un acto político. Cada joven que estudia para servir a su pueblo es una victoria contra el intento de borrarnos.

Pero la resistencia del pueblo saharaui necesita algo más que admiración. Necesita acción. Necesita que en América Latina y el Caribe se levanten voces firmes en los parlamentos. Necesita que los gobiernos actúen con coherencia. Necesita que los movimientos sociales conviertan la solidaridad en presión política concreta. Necesita que el silencio sea reemplazado por posicionamientos claros.

Es comprensible sentir impotencia ante la persistencia de la injusticia que enfrenta el pueblo saharaui. Pero que esa impotencia no se transforme en desmovilización, en desánimo ni en capitulación. Que sea, por el contrario, un revulsivo moral. Que nos impulse a resistir desde la misma dignidad y determinación con la que el pueblo saharaui ha resistido durante medio siglo.

No podemos permitir que la narrativa del ocupante se imponga sobre la verdad de un pueblo que lucha. Nuestra tarea es sensibilizar, informar, abrir espacios en nuestras universidades, sindicatos, parlamentos, movimientos sociales y gobiernos locales. Sustituir la desinformación por memoria. El silencio por solidaridad activa y consciente.

Cincuenta años después, el pueblo saharaui y el Frente Polisario seguimos en pie.

No nos rendimos cuando nos bombardearon. No nos rendimos cuando nos desplazaron. No nos rendimos cuando intentaron aislarnos. Y no nos rendiremos ahora.

Porque la historia demuestra que ningún pueblo puede ser sometido eternamente en contra de su voluntad. Que ningún muro es más fuerte que la voluntad organizada de una nación. Que ninguna injusticia es más poderosa que la contagiosa fuerza de la solidaridad internacional.

Compañeras y compañeros:

Hoy no solo conmemoramos el pasado. Hoy reafirmamos el futuro. Reafirmamos que la última palabra será del pueblo saharaui. Reafirmamos que la autodeterminación no es negociable. Reafirmamos que la dignidad no se arrodilla.

Desde América Latina y el Caribe puede y debe salir una señal clara al mundo: la descolonización del Sahara Occidental es una tarea pendiente que exige coherencia y valentía.

¡Viva la República Saharaui!

¡Viva la solidaridad de América Latina y el Caribe!

¡Viva la lucha irrenunciable por la autodeterminación!

Infosurglobal
27 de febrero de 2026

Infosurglobal

Related post