Perú ante una encrucijada histórica:Roberto Sánchez versus Keiko Fujimori, soberanía o restauración autoritaria.
Perú ante una encrucijada histórica: Roberto Sánchez versus Keiko Fujimori, soberanía o restauración autoritaria
El 7 de junio no se elige solo un gobierno: se define el sentido de la democracia, la soberanía y el futuro del Perú.
El proceso de escrutinio electoral en el Perú ha alcanzado un punto decisivo. Con el 100% de las actas procesadas y un 94,74% de los votos válidamente emitidos ya contabilizados, se configura una tendencia clara e irreversible: el candidato presidencial de los movimientos sociales y de Juntos Por el Perú, Roberto Sánchez, mantiene una ventaja de 20.778 votos, consolidando su posición en esta etapa clave del proceso.
En la primera vuelta electoral, Sánchez fue creciendo desde el Perú profundo enarbolando tres grandes temas:
· Asamblea Constituyente para una nueva Constitución para refundar el Perú.
· Verdad, justicia y reparaciones para las víctimas del estallido social.
· Libertad para el presidente Pedro Castillo, injusta y arbitrariamente encarcelado.
Restan aún por resolverse 4.898 actas observadas, cuyo tratamiento se encuentra dentro del plazo legal establecido —hasta la segunda semana de mayo—. Sin embargo, más allá de estos procedimientos pendientes, lo sustantivo ya se ha definido en el terreno político y ciudadano. Estamos ante una señal inequívoca de la voluntad popular.
En efecto, aunque la proclamación oficial aún no se haya producido, todo indica con claridad que Roberto Sánchez disputará la segunda vuelta presidencial frente a Keiko Fujimori, configurando así un escenario de alta polarización y de profunda disputa de proyectos de país de cara al 7 de junio.
En este contexto —y salvo que se materializara un escenario excepcional como una eventual vacancia impulsada por el actual Congreso contra el presidente José María Balcázar, que generaría una situación de inestabilidad institucional, (aunque lo consideramos improbable—), todo indica que el cronograma electoral será respetado.
Por otra parte, el candidato del pueblo, Roberto Sánchez, ya ha iniciado su despliegue territorial en defensa del voto del Perú profundo. Su presencia en las regiones comienza a consolidarse con claridad, siendo percibida cada vez con mayor fuerza como expresión viva de una campaña arraigada en los territorios y en la voluntad popular.
Pero lo que hoy vive el Perú trasciende el dato electoral. No estamos ante una disputa convencional entre candidaturas, sino ante una confrontación estructural entre dos proyectos históricos.
· Por un lado, la continuidad de un modelo excluyente, concentrador de la riqueza, funcional a intereses de élite y marcado por prácticas autoritarias que han debilitado la institucionalidad democrática y la soberanía nacional.
· Por otro, la posibilidad de abrir paso a una alternativa que no solo recupere la centralidad del pueblo y ponga en el centro la justicia social y la soberanía sobre los recursos estratégicos, sino que además derrote al abuso y la corrupción, reivindique y recupere la esperanza que representó el gobierno y el legado del presidente Pedro Castillo, ampliándola y renovándola a través de un programa de transformación con Roberto Sánchez, orientado a una democratización efectiva del Estado y de la economía.
En este marco, tal como lo están planteando con mucha fuerza Roberto Sánchez y otros candidatos de izquierda y progresistas, como Ronald Atencio y López Chau, resulta fundamental defender con firmeza la integridad del proceso electoral, rechazar cualquier intento de desconocer o distorsionar la voluntad popular y garantizar que cada voto sea respetado.
Lo que está en juego el próximo 7 de junio no es solo quién gobierna el Perú. Está en juego la legitimidad de la democracia, la vigencia de la soberanía popular y el derecho irrenunciable del pueblo peruano a decidir su destino sin tutelas ni imposiciones.
Equipo Editorial
Infosurglobal
24 de abril de 2026
El 7 de junio no se elige solo un gobierno: se define el sentido de la democracia, la soberanía y el futuro del Perú.
El proceso de escrutinio electoral en el Perú ha alcanzado un punto decisivo. Con el 100% de las actas procesadas y un 94,74% de los votos válidamente emitidos ya contabilizados, se configura una tendencia clara e irreversible: el candidato presidencial de los movimientos sociales y de Juntos Por el Perú, Roberto Sánchez, mantiene una ventaja de 20.778 votos, consolidando su posición en esta etapa clave del proceso.
En la primera vuelta electoral, Sánchez fue creciendo desde el Perú profundo enarbolando tres grandes temas:
· Asamblea Constituyente para una nueva Constitución para refundar el Perú.
· Verdad, justicia y reparaciones para las víctimas del estallido social.
· Libertad para el presidente Pedro Castillo, injusta y arbitrariamente encarcelado.
Restan aún por resolverse 4.898 actas observadas, cuyo tratamiento se encuentra dentro del plazo legal establecido —hasta la segunda semana de mayo—. Sin embargo, más allá de estos procedimientos pendientes, lo sustantivo ya se ha definido en el terreno político y ciudadano. Estamos ante una señal inequívoca de la voluntad popular.
En efecto, aunque la proclamación oficial aún no se haya producido, todo indica con claridad que Roberto Sánchez disputará la segunda vuelta presidencial frente a Keiko Fujimori, configurando así un escenario de alta polarización y de profunda disputa de proyectos de país de cara al 7 de junio.
En este contexto —y salvo que se materializara un escenario excepcional como una eventual vacancia impulsada por el actual Congreso contra el presidente José María Balcázar, que generaría una situación de inestabilidad institucional, (aunque lo consideramos improbable—), todo indica que el cronograma electoral será respetado.
Por otra parte, el candidato del pueblo, Roberto Sánchez, ya ha iniciado su despliegue territorial en defensa del voto del Perú profundo. Su presencia en las regiones comienza a consolidarse con claridad, siendo percibida cada vez con mayor fuerza como expresión viva de una campaña arraigada en los territorios y en la voluntad popular.
Pero lo que hoy vive el Perú trasciende el dato electoral. No estamos ante una disputa convencional entre candidaturas, sino ante una confrontación estructural entre dos proyectos históricos.
· Por un lado, la continuidad de un modelo excluyente, concentrador de la riqueza, funcional a intereses de élite y marcado por prácticas autoritarias que han debilitado la institucionalidad democrática y la soberanía nacional.
· Por otro, la posibilidad de abrir paso a una alternativa que no solo recupere la centralidad del pueblo y ponga en el centro la justicia social y la soberanía sobre los recursos estratégicos, sino que además derrote al abuso y la corrupción, reivindique y recupere la esperanza que representó el gobierno y el legado del presidente Pedro Castillo, ampliándola y renovándola a través de un programa de transformación con Roberto Sánchez, orientado a una democratización efectiva del Estado y de la economía.
En este marco, tal como lo están planteando con mucha fuerza Roberto Sánchez y otros candidatos de izquierda y progresistas, como Ronald Atencio y López Chau, resulta fundamental defender con firmeza la integridad del proceso electoral, rechazar cualquier intento de desconocer o distorsionar la voluntad popular y garantizar que cada voto sea respetado.
Lo que está en juego el próximo 7 de junio no es solo quién gobierna el Perú. Está en juego la legitimidad de la democracia, la vigencia de la soberanía popular y el derecho irrenunciable del pueblo peruano a decidir su destino sin tutelas ni imposiciones.
Equipo Editorial
Infosurglobal
24 de abril de 2026