CUBA EN EL OJO DEL HURACÁN IMPERIAL: LA MÁXIMA PRESIÓN DE TRUMP CONTRA LATINOAMÉRICA.Por:Pablo Jofré Leal

 CUBA EN EL OJO DEL HURACÁN IMPERIAL: LA MÁXIMA PRESIÓN DE TRUMP CONTRA LATINOAMÉRICA.Por:Pablo Jofré Leal
CUBA EN EL OJO DEL HURACÁN IMPERIAL: LA MÁXIMA PRESIÓN DE TRUMP CONTRA LATINOAMÉRICA.Por:Pablo Jofré Leal

Washington abre múltiples frentes de agresión en la región mientras endurece el bloqueo contra la isla y amenaza con intervención militar



Por Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista internacional.

Los múltiples frentes abiertos de amenazas – sean a países amigos, adversarios y enemigos sin distingo – procesos de desestabilización, intervenciones, agresiones y guerras con participación de Estados Unidos, bajo diversas variantes y países (Ucrania, Venezuela, China, Rusia, El Líbano, Palestina, entre otros), se han multiplicado bajo la segunda administración del presidente estadounidense Donald Trump, destacándose las acciones contra Cuba.

En este listado, la política de máxima presión y crímenes contra países de Latinoamérica se destaca por décadas de agresión contra la República de Cuba. Impregnada con la violación del derecho internacional, el uso de estrategias de guerra suave al estilo del detallado por el politólogo Gene Sharp[^1] y todo tipo de acciones delictivas, que se extienden ya por 64 años. Hablo de un manual golpista que, en sus cuatro primeros puntos, han tenido como blanco y puesto en práctica en Cuba con mayor o menor intensidad. Y el quinto de los puntos signados por Sharp es parte de las amenazas continuas de Washington.

Escalada bajo la segunda presidencia de Trump

En mayo de 2026, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están marcadas por una escalada de tensiones que suben de tono día a día bajo la segunda presidencia de Donald Trump. Gobierno que tiene en su secretario de Estado, Marco Rubio –de origen precisamente cubano– a su principal portabandera bélico e incitador al «castigo» en todos los ámbitos contra la patria de sus padres. No hay nada peor que un Malinche.

Estados Unidos no cesa de agredir en todas las formas posibles a Cuba, de tal manera de lograr el sueño megalómano de Trump y los suyos: la claudicación de la revolución cubana. Para ello, el incremento del bloqueo más extenso que registre la historia moderna contra un país soberano. Un proceso delictuoso que aumenta día a día las acciones que pesan, sobre todo, en la población de esta nación latinoamericana.

Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones económicas y emite, a través de un vociferante Donald Trump y sus acólitos como Peter Hegseth –secretario de guerra del gobierno estadounidense– y el propio Marco Rubio, intimidaciones de intervención militar. Cuba responde con denuncias de agresión y llamados a la comunidad internacional para lograr algún tipo de respuesta que permita terminar con décadas de apremios contra la isla mayor de las Antillas. Camino difícil pues todas y cada una de las 30 resoluciones de condena a este bloqueo ilegal y criminal presentadas en la ONU han sido vetadas una y otra vez por Estados Unidos.

El 1 de mayo de 2026, el gobierno de Trump en su política crónica contra Cuba firmó una orden ejecutiva que amplía el abanico de sanciones contra funcionarios cubanos, entidades en sectores clave como energía, defensa y finanzas, y cualquier colaborador extranjero, con el fin de «asfixiar» al gobierno cubano. Este año se ha ampliado el restricciones al sector militar, intensificado al sector energético –un bloqueo en temas vinculados al petróleo que ha empeorado las condiciones de vida de la población cubana– y bancario, incluyendo 422 hoteles e inclusive casas particulares en arriendo vacacional, afectando el sector turístico.

Para Estados Unidos, todo es posible de sancionar contra Cuba. Es la máxima de Washington, cuyo régimen de delitos contra Cuba es considerado uno de los más prolongados y rigurosos de los últimos 80 años en el mundo. Todo ello con un entramado legal que ha evolucionado en estos 64 años, haciendo aún más dura la vida de la sociedad cubana. Solo durante la primera administración Trump se implementaron 243 medidas coercitivas, restricciones sobre áreas específicas de la economía que endurecieron aún más el bloqueo y embargo económico sobre la nación latinoamericana, oficializado el año 1962 mediante la llamada Proclamación Presidencial 3447[^2].

La megalomanía de Trump: «Tomaré el control de la isla»

Al igual que contra la República Islámica de Irán, en la guerra de agresión llevada a cabo junto al régimen israelí contra la nación persa, Trump suele clamar que la victoria está cerca, aunque sus fracasos son evidentes. Con Cuba afirma que «tomará el control de la isla casi de inmediato». La megalomanía y la mitomanía de este denominado narciso maligno afirma que primero terminará con el «trabajo» en Irán y determinará que el portaviones USS Abraham Lincoln viaje al Caribe. Ahí determinará que dicha nave «se detenga a unos 100 metros de la costa de Cuba, desde donde los isleños dirán: muchas gracias, nos rendimos». Narrativa enloquecida que explicitó en una intervención como orador principal en una cena privada en West Palm Beach, Florida, el pasado 1 de mayo.

Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel no solo rechazó la crónica política de sanciones contra su país como «genocida», sino que elevó las amenazas de Washington a un nivel «peligroso», llamando a la defensa de la soberanía en manifestaciones por el 1 de mayo, precisamente cuando las ofensas y declaraciones bélicas de Trump volaban tan alto como su ego. Díaz-Canel ha calificado esta conducta delictuosa de Washington como una «agresión unilateral cargada de crueldad contra el pueblo cubano» que profundiza las dificultades de la isla y constituye un evidente asalto a su soberanía.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez denunció el 5 de mayo la intención militar de Estados Unidos, dadas a conocer por el ejecutivo como «crímenes internacionales», vinculándolos al bloqueo económico y energético, y apelando a la legalidad internacional y sus instituciones –que suelen ser sordas, mudas y ciegas ante Washington– para que se aplique una Carta de las Naciones Unidas que solo ha servido para defender los intereses de Occidente.

Una política perniciosa de dos siglos

La política de apremios, desestabilización, bloqueos económicos, sanciones, intervenciones, golpes de Estado e incluso invasiones ha sido parte de la historia de relaciones perniciosas entre Estados Unidos y el resto del continente americano: Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Efectivamente, la historia de lo que conocemos como América Latina, desde la fundación misma de Estados Unidos en 1776, ha estado ligada estrechamente a la política exterior de este país y su política hegemónica y arrogante, como solía sostener el asesinado líder religioso iraní Seyed Ali Jamenei.

Para el analista Reinaldo Chirinos: «Los motores que han impulsado la política exterior estadounidense en la región son diversos y complejos, abarcando desde justificaciones ideológicas infundadas en contra del avance del comunismo como excusas, que no son otra cosa que frenar el derecho de los pueblos a ser libres e independientes, y así poder controlar las riquezas nacionales en beneficio de las aspiraciones imperiales, la usurpación y saqueos a los pueblos latinos»[^3].

Esto, por parte de las diversas administraciones estadounidenses, que siguen considerando a América Latina parte de la bandera de barras y estrellas y donde Cuba ha sido crónicamente agredida: usurpación de la bahía de Guantánamo, una política de bloqueo, sanciones y máximas presiones desde el momento mismo del triunfo revolucionario en 1959 y que, en este año 2026, tiene a la isla caribeña en una crisis humanitaria y energética de envergadura con amenazas de ataques e invasión por parte del gobierno de Donald Trump.

Intimidaciones expresadas bajo disímiles excusas, incluyendo el consabido y clásico argumento de la protección de la «seguridad nacional» de Estados Unidos. Línea argumentativa evidenciada por Marco Rubio a la cadena ultraderechista Fox News a fines de abril, en que este secretario de Estado acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la administración trumpista no lo tolerará. Referencia a la Federación de Rusia y la República Popular China, quienes desmienten esta narrativa propia de la guerra fría, explicitada ya desde hace varios años a la fecha[^4].

Solidaridad regional y rechazo a la agresión

Las agresiones contra Cuba han hecho reflotar opiniones y decisiones de ir en ayuda del pueblo cubano. Así acontece con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien ha señalado con firmeza la necesidad de respetar la autodeterminación de Cuba. Ante una pregunta sobre el riesgo de una intervención estadounidense en la mayor de las Antillas, Sheinbaum expresó: «Vamos a seguir enviando ayuda humanitaria, rechazamos las amenazas de invasión, no creemos en soluciones violentas. Reivindicamos la autodeterminación del pueblo cubano a definir su propio gobierno»[^5].

Existe una solidaridad activa de movimientos y organizaciones regionales a favor de Cuba y la visión indiscutible de que la política exterior de Estados Unidos es violatoria de todo lo que significa el derecho internacional. Concretando estas palabras, México ha enviado a Cuba, vía aérea y marítima, alimentos, medicinas e incluso petróleo a la isla.

Venezuela también en la mira

El cientista político chileno Esteban Silva Cuadra refiere que otra de las acciones imperiales «es el bloqueo naval en el Caribe y la agresión militar directa ocurrida el 3 de enero de 2026 contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, así como el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, y de la primera dama Cilia Flores. Un acto de piratería internacional que viola la soberanía de Venezuela y de América Latina y el Caribe, región declarada Zona de Paz por la CELAC, y que reivindica una doctrina Monroe remozada en clave neocolonial, orientada al control estratégico del petróleo venezolano en el marco de la competencia global y estratégica de Estados Unidos con la China Popular. Estas operaciones no son excesos ni desvíos: son la traducción violenta de una nueva fase de la operación imperialista, que busca sustituir el derecho internacional por la fuerza directa»[^6].

Minerales críticos: el botín estratégico

El objetivo evidente –y con ejemplos concretos– por parte de Estados Unidos es apropiarse de recursos estratégicos: petróleo y minerales raros, recursos acuíferos, tierras agrícolas e incluso territorios donde se amplíe la presencia militar estadounidense en forma permanente, como acontece con el gobierno ecuatoriano en las Galápagos y en Argentina en la parte sur de ese país[^7], y al mismo tiempo reforzar aquellas bases de carácter permanente en Honduras, Curazao, Aruba, El Salvador y la Base Naval de Guantánamo que usurpa a Cuba y que funciona como enclave estratégico y centro logístico. Estados Unidos la mantiene bajo un tratado de arrendamiento perpetuo, establecido por la fuerza tras la invasión de Cuba después de la Guerra Hispano-estadounidense (1898).

El objetivo estratégico mencionado es ampliado en un artículo de Reinaldo Guerra en el medio Canal Solar, donde se señala que «Estados Unidos ha intensificado su estrategia de cooperación con los países latinoamericanos para garantizar el suministro de minerales críticos utilizados en baterías, vehículos eléctricos, semiconductores y tecnologías de energía limpia. Una iniciativa coordinada principalmente por la asociación transnacional MSP (Mineral Security Partnership) y la alianza socioeconómica US-Latin America Partnership for Critical Minerals»[^8].

Considero que, más que utilizar conceptos como el de cooperación que señala Reinaldo Guerra, la estrategia de Estados Unidos es la presión, la desestabilización y hasta el ataque directo contra aquellos países cuyos gobiernos no le son serviles. Así sucedió, efectivamente, con una Venezuela invadida que constató el secuestro de su presidente Nicolás Maduro Moros. A lo que sumamos la política de presiones contra los gobiernos de Nicaragua, Colombia y Brasil, e incluso la intromisión en acuerdos comerciales entre Chile y China que significó el fin de un acuerdo de cable submarino entre puertos de ambos países.

La política de Estados Unidos hacia los minerales críticos en la región no es una verdadera «cooperación horizontal», sino una estrategia orientada a asegurar el acceso a esos recursos para sus propias cadenas de suministro y su seguridad nacional, en vez de construir industrias regionales soberanas y de valor agregado compartido[^9]. Una política que busca minimizar la presencia de China en el mercado latinoamericano de los minerales críticos. Y eso implica concretar jugadas políticas, presiones, chantajes, corrupción, acuerdos multilaterales, memorándum de entendimientos o simplemente el chantaje y las amenazas abiertas.

Cuba: riqueza mineral apetecida

Y dentro de esa política hegemónica y arrogante contra nuestros pueblos se encuentra Cuba, quien posee reservas significativas de minerales estratégicos críticos para la transición energética y la tecnología digital que son ambicionadas por Estados Unidos. Principalmente níquel, del cual Cuba está entre los diez principales países productores, al igual que cobalto, del cual es quinto productor mundial. Minerales fundamentales para la producción de baterías de autos eléctricos y tecnología de defensa, en un contexto donde Estados Unidos busca reducir la dependencia de la República Popular China.

Hoy, como ha sido permanentemente desde 1959 a la fecha, Cuba está nuevamente en el ojo agresor de esta águila imperial que no cesa de pensar en Latinoamérica como su eterno patio trasero. Una región donde pueda disponer de sus riquezas no en líneas de cooperación, sino de explotación en beneficio unilateral de la economía estadounidense y sus afanes de dominio global. Latinoamérica debe avanzar hacia lo que el fallecido comandante Fidel Castro señalaba con certeza: su definitiva independencia, por la cual sus hombres y mujeres han muerto más de una vez.



Notas

[^1]: Estrategia que recibe diversas denominaciones pero que expresan lo mismo: intervención y acciones delictivas: Golpe Suave, Golpe de Estado blando, golpe no tradicional, atribuida al politólogo Gene Sharp, de quien se sostiene recibió el encargo de la CIA estadounidense para llevar a cabo los puntos de esta estrategia de perturbación social, económica y política en la República Popular China en 1989 y que posteriormente fue asumida por los servicios de inteligencia del régimen israelí y su ejército para apoyar la labor de los servicios de inteligencia occidentales en planes y acciones golpistas. En la actualidad, a las acciones propias del «Golpe Suave» y sus cinco puntos esenciales se une la denominada guerra judicial –lawfare– para llevar a cabo acciones de desestabilización y golpismo mediante mecanismos aparentemente legales.

[^2]: La Proclamación Presidencial 3447, firmada por John F. Kennedy el 3 de febrero de 1962, oficializó el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. Esta orden ejecutiva prohibió todas las importaciones y exportaciones entre ambos países, formalizando sanciones iniciadas tras la Revolución de 1959 y convirtiéndose en el cerco más prolongado de la historia.

[^7]: Estados Unidos no mantiene bases militares permanentes en Ecuador ni en Argentina, pero despliega personal y realiza operaciones conjuntas, destacando la cooperación señalada públicamente con Ecuador en el combate al narcotráfico y el crimen organizado en 2025-2026. La presencia estadounidense se basa en acuerdos de seguridad y apoyo técnico, operando temporalmente en instalaciones locales sin establecer bases propias. https://www.dw.com/es/cu%C3%A1ntas-bases-tiene-realmente-eeuu-en-am%C3%A9rica-latina/a-71257901

Fuente: Hispantv

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