Más de 40 congresistas colombianos rechazan el giro de De la Espriella sobre el Sáhara Occidental

Arturo Alejandro Muñoz
Está ocurriendo, y como sucede en cualquier situación, en este caso también se puede apreciar que hay dos caras, buena y mala…o si prefiere, desarrollo o dependencia.
La cuestión es que, una vez más, el gobierno de Estados Unidos mete sus manos en una nación de América Latina bajo el pretexto de “ayudar”, aunque bien sabido es que las ‘colaboraciones’ estadounidenses son el disfraz con el que se cubre la verdadera intención: apoderarse de un recurso y, de paso, coadyuvar en la desunión del subcontinente.
El ‘divide et impera’ ha sido la política que Washington aplica, desde hace más de un siglo, en lo que ellos mismos llaman “el patio trasero”, o Latinoamérica. Y les ha dado resultados espléndidos.
El presidente Donald Trump se frota las manos porque el Congreso de EEUU aprobó la inversión de 1.500 millones de dólares para diseño, construcción, equipamiento y apoyo logístico en el puerto del Callao, buscando optimizar las capacidades defensivas peruanas. ¿Solamente ese es el objetivo de la inversión? ¿O hay algo más? Veamos lo que publica el “Think Tank” del Ejército del Perú en CEEP, su página web https://ceeep.mil.pe/
<<Estados Unidos ha dado luz verde para la construcción de una nueva base naval en América Latina. Se trata de un proyecto estratégico en Perú (…) La inversión total estimada alcanza los 1.500 millones de dólares, orientada al desarrollo de infraestructura naval que refuerce las capacidades operativas en la zona. La base contará con áreas dedicadas a operaciones navales avanzadas, así como facilidades logísticas para el apoyo de flotas y maniobras conjuntas. >>
Como puede leerse en el extracto publicado por el think tank del ejército peruano, se trata de “una base naval de EEUU”, la que estará a menos de 80 kilómetros del megapuerto levantado por China en Chancay, constituyendo una instalación de gran escala que representa un punto vital para el comercio asiático en Latinoamérica. Esta proximidad plantea un escenario de competencia logística y estratégica en el área.
Pero, también están presentes otros objetivos perseguidos por Washington, quien ha afirmado que la provisión de equipamiento y tecnología para la base no alterará el equilibrio militar regional, sino que tiene como objetivo fortalecer las capacidades defensivas y logísticas de un aliado estratégico.
El acuerdo incluye la mejora de capacidades marítimas para responder a desafíos comunes en seguridad y protección de rutas comerciales. La base servirá como punto de apoyo para operaciones conjuntas y ejercicios militares, reforzando la interoperabilidad y preparación entre ambos países.
Hoy, EEUU se instala logísticamente en Perú; hace pocos meses hizo algo similar en la zona austral de Argentina, respondiendo a una “invitación” del presidente Javier Milei, el que también ha abierto las puertas de esa nación trasandina para el arribo de “colonos” israelíes, grandes aliados de EEUU y de Donald Trump.
En este caso, el objetivo principal no es la ruta hacia el continente asiático vía océano Pacífico, sino que se procura administrar la entrada a la Antártica y el dominio del Paso Drake en Cabo de Hornos.
La mentada “unidad” latinoamericana se encuentra en su punto más lejano, y no se avizora acercamiento posible. Los gobiernos derechistas de Colombia (Abelardo de la Espriella, asume en agosto próximo), Ecuador (Noboa), Perú (Keiko) y Argentina (Milei), hacen posible el incremento de desunión en Sudamérica.
¿Y Chile? Luego de que se conociera que una empresa británica y otra israelí buscan operar la explotación de petróleo en las islas Malvinas, surgió ahora el interés de una empresa chilena, lo que configura un fuerte escenario geopolítico para el gobierno de la Argentina.
La agencia Noticias Argentinas consigna que se trata de la empresa naviera chilena Easter Island Naviera (EIL), quien ya entabló negociaciones formales con las autoridades británicas de las islas para sumarse al esquema de logística marítima, en una futura explotación de hidrocarburos en el archipiélago.
La noticia de que esta empresa chilena quiere sumarse a la explotación petrolera en las Malvinas pareciera ser un hecho enmarcado en un interés superior, dado que actualmente la aerolínea LATAM opera la principal ruta aérea con la base militar de Mount Pleasant.
Con un tráfico aéreo ya funcionando entre Chile y el archipiélago, lo que busca el gobierno de José Antonio Kast es fortalecer su actividad marítima en las islas por las cuales Argentina reclama soberanía desde la década del 80.