Petro, el hombre que nunca se arrodilló
Por Juan Fran Torres
Santiago de Chile, 7 de mayo de 2026. Hoy culmina el mandato del primer Presidente de izquierda de Colombia, Gustavo Petro, un líder que marcó profundamente a millones de personas por su dignidad, su sensibilidad social y su compromiso con los sectores históricamente excluidos.
Cumplió su palabra de gobernar defendiendo a los más pobres de la tierra, levantando la voz por el pueblo palestino, por Cuba y también por el pueblo de Chile. No dudó en denunciar que aún persisten vestigios de la dictadura chilena y expresó su preocupación por la persecución política contra dirigentes sociales y políticos, entre ellos contra el compañero Daniel Jadue.
Petro gobernó enfrentando una fuerte oposición política e institucional, tal como ocurrió en Chile con el gobierno de Gabriel Boric. Sin embargo, a diferencia de Boric, Petro sí cumplió su palabra de gobernar junto al pueblo, impulsando importantes reformas y concluyendo su mandato con altos niveles de respaldo ciudadano. Tras las elecciones, denunció la existencia de un fraude electoral y decidió continuar esa batalla por las vías políticas y judiciales, reafirmando que seguirá defendiendo las causas que ha abrazado durante toda su vida.
Petro se enfrentó abiertamente a Donald Trump y a Benjamín Netanyahu, a quienes calificó de genocidas, encarando a ambos con valentía y sin temor. El propio Donald Trump llegó a amenazar con bombardearlo, pero ello no lo intimidó. Durante una visita a Nueva York, salió a las calles junto a organizaciones sociales e hizo un llamado al pueblo estadounidense a despertar frente a las políticas de su gobierno. Posteriormente, la administración de Trump lo atacó políticamente e incluso le suspendió la visa para ingresar a Estados Unidos, afectando su participación en actividades internacionales.
Denunció una y mil veces a Netanyahu, acusándolo de asesinar a niños y niñas en Palestina. Asimismo, denunció que el fraude electoral en Colombia habría contado, con la intervención de algoritmos desarrollados en Israel, los que habrían favorecido la candidatura de Abelardo De La Espriella.
Hoy deja la Presidencia, pero no abandona sus convicciones. Pasa a la resistencia política con el mismo compromiso que ha guiado toda su trayectoria. Nos une el sueño de Bolívar: una América Latina soberana, integrada y comprometida con la justicia social, la autodeterminación de los pueblos y la defensa de los más pobres de la tierra.