“CON UN POCO DE AYUDA DE MIS AMIGOS” Marruecos, de la mano de gobiernos de ultraderecha, pretende legitimar su ocupación colonial del Sáhara Occidental.Por Esteban Silva Cuadra

 “CON UN POCO DE AYUDA DE MIS AMIGOS” Marruecos, de la mano de gobiernos de ultraderecha, pretende legitimar su ocupación colonial del Sáhara Occidental.Por Esteban Silva Cuadra
“CON UN POCO DE AYUDA DE MIS AMIGOS”

Marruecos, de la mano de gobiernos de ultraderecha, pretende legitimar su ocupación colonial del Sáhara Occidental

Por Esteban Silva Cuadra

“Con un poco de ayuda de mis amigos”, decía la canción escrita por John Lennon y Paul McCartney para The Beatles y convertida después en una interpretación inolvidable por Joe Cocker en el histórico festival de Woodstock.

La frase sirve hoy, con toda la ironía del caso, para describir la actual ofensiva internacional de la monarquía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Mohammed VI no actúa solo. Cuenta con el decisivo respaldo de Donald Trump y Benjamin Netanyahu y, en América Latina, con gobiernos de derecha y ultraderecha que han comenzado a reproducir las posiciones marroquíes sobre un territorio cuyo proceso de descolonización continúa pendiente.

No estamos frente a acontecimientos aislados. Lo que se está desplegando es una estrategia destinada a transformar, mediante hechos consumados, reconocimientos políticos, apertura de consulados, promesas de inversiones y futuros acuerdos comerciales, fuertes lobbies, presiones y condicionamientos sobre políticos, parlamentarios y élites, una ocupación colonial en una pretendida soberanía legítima.

Pero el Derecho Internacional no se modifica mediante la acumulación de comunicados bilaterales. El Sáhara Occidental continúa siendo una cuestión pendiente en Naciones Unidas y la propia existencia de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental, MINURSO, demuestra que el conflicto no está resuelto. La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad prorrogó su mandato hasta el 31 de octubre de 2026. (1)

Trump, Netanyahu y Mohammed VI

El antecedente central fue la decisión de Donald Trump, en diciembre de 2020, de reconocer la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental en el contexto de los Acuerdos de Abraham. (2)

Esa convergencia se hizo todavía más explícita el 16 de septiembre de 2026 en Nueva York, cuando el canciller israelí Gideon Sa’ar, su homólogo marroquí Nasser Bourita y el representante estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, profundizaron la coordinación entre Israel, Marruecos y Estados Unidos. Israel y Marruecos acordaron elevar sus respectivas representaciones al nivel de embajadas, intercambiar embajadores, ampliar los vuelos directos y profundizar sus relaciones económicas y de inversión. (3)

Como lo señalamos en “Trump, Netanyahu y Mohammed VI explicitan su alianza neocolonialista contra la autodeterminación de los pueblos palestino y saharaui”, esa reunión expresó una convergencia política y estratégica más amplia. Palestina y el Sáhara Occidental plantean un principio universal a defender en el siglo XXI: ningún poder ni ninguna potencia puede sustituir mediante hechos consumados el derecho de un pueblo a decidir libremente su destino.

A este eje hay que sumar el apoyo sistemático de los Emiratos Árabes Unidos, aliado de Marruecos en la cuestión saharaui y participante también de la normalización con Israel. Las profundas y sistemáticas agresiones y conflictos de Abu Dabi contra Argelia desembocaron el 10 de septiembre de 2026 en la ruptura de relaciones diplomáticas decidida soberanamente por Argelia, que denunció acciones “provocadoras y hostiles”. Entre las divergencias públicas se encuentran precisamente el Sáhara Occidental, las relaciones con Israel y las constataciones argelinas de su injerencia regional. (4)

La ofensiva se extiende por América Latina

Vista desde esta perspectiva, la rápida sucesión de decisiones adoptadas por los gobiernos de Ecuador, con Daniel Noboa; Bolivia, con Rodrigo Paz; Colombia, con Abelardo de la Espriella; Chile, con José Antonio Kast; y Perú, con Keiko Fujimori, en favor de las posiciones marroquíes adquiere una dimensión regional mucho mayor.

Ecuador, bajo Daniel Noboa, suspendió en 2024 el reconocimiento de la RASD, y Bolivia, con Rodrigo Paz, suspendió en febrero de 2026 sus relaciones diplomáticas con la República Saharaui, profundizando ambos gobiernos su acercamiento con Marruecos. (5) (6)

No estamos, desde mi interpretación, ante una simple sucesión de éxitos de la denominada “diplomacia bilateral marroquí”. Estamos frente a una estrategia más amplia de presiones, condicionamientos, fuertes lobbies, prebendas y denuncias de sobornos dirigidos hacia sectores políticos, parlamentarios y élites, destinada a fabricar respaldos y construir una apariencia de legitimidad internacional para la anexión del Sáhara Occidental.

Colombia: un giro desde el primer día

El caso colombiano resulta particularmente significativo.

Desde el comienzo del gobierno de Abelardo de la Espriella se produjo un giro inmediato respecto del Sáhara Occidental. El 10 de agosto, la Cancillería formalizó el congelamiento de las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática y declaró oficialmente que Colombia reconocía la soberanía reclamada por Marruecos sobre todo el territorio del Sáhara Occidental. (7)

Ese giro debe situarse además en el contexto político en el que asumió el nuevo gobierno. El gobierno constitucional del presidente Gustavo Petro denunció que hubo fraude en las elecciones presidenciales, particularmente en el voto de los colombianos en el exterior, y sostuvo que existían pruebas suficientes para investigarlo. La denuncia fue formulada oficialmente desde la Presidencia de la República. (8)

Esa denuncia forma parte del contexto en que llegó al poder un gobierno que, desde su inicio, modificó radicalmente la política colombiana respecto del Sáhara Occidental y se alineó con las posiciones de Marruecos.

Chile y Perú: nuevos respaldos a Rabat

El 21 de septiembre, el Gobierno chileno de José Antonio Kast dio un giro igualmente profundo. En Nueva York, el canciller Francisco Pérez Mackenna y Nasser Bourita suscribieron un comunicado conjunto mediante el cual Chile apoyó la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental, hizo suya la propuesta marroquí de autonomía como base para una solución y anunció oportunidades de cooperación económica y comercial en el territorio, junto con el inicio de negociaciones para un futuro acuerdo de libre comercio. (9)

Se trata de una modificación sustantiva respecto de la posición mantenida anteriormente por Chile, que no había reconocido la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. La Asociación Chilena de Amistad con la República Árabe Saharaui Democrática rechazó categóricamente ese cambio.

En Perú, el nuevo Gobierno de Keiko Fujimori avanzó igualmente hacia las posiciones de Rabat. El 24 de septiembre, los gobiernos de Perú y Marruecos difundieron un comunicado conjunto oficial que expresó el nuevo posicionamiento peruano sobre el Sáhara Occidental y profundizó el acercamiento político y diplomático entre ambos países. (10)

Tampoco puede separarse completamente este giro del controvertido proceso electoral que antecedió a la llegada de Fujimori al gobierno. Roberto Sánchez y Juntos por el Perú denunciaron graves irregularidades y fraude en el voto de los peruanos en el exterior, particularmente en Estados Unidos y Argentina. Presentaron recursos para revisar o anular centenares de mesas que fueron rechazados por las instituciones electorales. A mi juicio, hubo fraude, aunque no pudo quedar judicialmente acreditado al no prosperar la revisión integral reclamada por los denunciantes. (11)

No corresponde convertir un artículo sobre el Sáhara Occidental en un análisis exhaustivo de los procesos electorales colombiano y peruano. Pero tampoco podemos ignorar los contextos políticos en los cuales gobiernos recién instalados adoptaron con extraordinaria rapidez posiciones favorables a Marruecos.

Octubre: otra batalla en el Consejo de Seguridad

Toda esta ofensiva adquiere una significación particular porque el mandato de la MINURSO vence el 31 de octubre de 2026. Marruecos llegará a esa nueva discusión en el Consejo de Seguridad procurando exhibir una creciente acumulación de respaldos internacionales a su propuesta de autonomía.

La Resolución 2797 introdujo un elemento de particular importancia al expresar apoyo a negociaciones “tomando como base” la propuesta marroquí de autonomía, aunque establece asimismo que cualquier solución debe ser justa, duradera y aceptable para las partes y ajustarse a la Carta de Naciones Unidas. (1)

Estados Unidos mantiene la posición adoptada por Trump. Israel profundiza su alianza con Rabat. Emiratos Árabes Unidos respalda las posiciones marroquíes. Y nuevos gobiernos latinoamericanos se han incorporado a esta orientación.

Desde mi perspectiva, el objetivo consiste en transformar progresivamente la propuesta marroquí de autonomía en un resultado previamente establecido, presionando al Frente Polisario para que acepte como condición inicial la soberanía de Marruecos.

Pero si el Frente Polisario debe aceptar esa soberanía antes de comenzar a negociar, entonces ya no existe una verdadera negociación sobre autodeterminación. Se estaría exigiendo a un movimiento de liberación nacional que renuncie previamente al derecho cuya defensa constituye su razón histórica.

Y ese derecho no pertenece al Frente Polisario como organización: pertenece al pueblo saharaui.

Una cuestión política, económica y humana

La estrategia marroquí no opera solamente mediante declaraciones diplomáticas. Se proyecta también mediante promesas de inversiones, acuerdos comerciales, explotación de recursos naturales, viajes parlamentarios y apertura de consulados en ciudades saharauis bajo control marroquí.

El Sáhara Occidental posee importantes recursos pesqueros, mineros y energéticos. Su explotación sin el consentimiento del pueblo saharaui forma parte de la dimensión económica del conflicto.

A ello se suma la cuestión de los derechos humanos en los territorios bajo control marroquí y la situación de presos políticos saharauis, entre ellos Naâma Asfari, cuyo caso ha sido objeto de pronunciamientos de organismos internacionales.

Detrás de cada reconocimiento, consulado, inversión o acuerdo económico subsiste por tanto una cuestión fundamental que no puede ser borrada: el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

Articulación global, No Alineamiento y un nuevo orden

Frente a esta ofensiva necesitamos una articulación mucho más amplia entre movimientos sociales, sindicales, campesinos, estudiantiles y populares de América Latina y el Caribe, junto con fuerzas soberanistas, progresistas, democráticas y anticolonialistas de África, Asia, Oriente Medio y otras regiones del Sur Global.

Países como México en América Latina y el Caribe y Argelia en África y en el mundo árabe pueden desempeñar un papel relevante desde políticas de soberanía, multilateralismo y defensa de la autodeterminación.

Para los pueblos y Estados que han hecho del No Alineamiento una política soberana, activa y amplia —y pienso especialmente en el caso emblemático de Argelia— esta lucha forma parte de una tarea profundamente contemporánea: contribuir a construir un nuevo orden multilateral, político, económico, comercial y financiero, más democrático y menos subordinado a las grandes potencias; basado en la soberanía sobre los recursos naturales, la soberanía alimentaria, productiva, energética y medioambiental, y libre de colonialismo y neocolonialismo, racismo, discriminación, despojo, saqueo y dependencia.

Si las estrategias neocoloniales se organizan globalmente, la resistencia y la solidaridad de los pueblos también deben articularse globalmente.

Hoy, más que nunca, en un mundo atravesado por guerras, desigualdades y profundas crisis, la acción política transformadora debe sustentarse en principios y expresarse mediante comportamientos éticos, solidarios y humanitarios.

Necesitamos recuperar la esperanza de los miles de millones de mujeres y hombres que aspiran a otro futuro y comprender que, más allá de nuestras fronteras y culturas, compartimos un destino común como especie humana.

Palestina tiene derecho a su Estado, con autodeterminación real, soberanía e independencia.

El pueblo saharaui tiene derecho a su Estado, constituido en la República Árabe Saharaui Democrática, con autodeterminación, soberanía e independencia, y a culminar definitivamente la descolonización del Sáhara Occidental.

Ninguna acumulación de comunicados, consulados en territorios ocupados, promesas económicas, presiones y chantajes podrá sustituir esos derechos, y mucho menos impedir la heroica lucha del pueblo saharaui por su liberación.

Esteban Silva Cuadra
Septiembre de 2026

Notas

1. Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Resolución 2797 (2025), adoptada el 31 de octubre de 2025. Prorroga el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026 y establece el marco para las negociaciones.
2. Proclamación 10126 del presidente Donald Trump, diciembre de 2020, mediante la cual Estados Unidos reconoció la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
3. Reunión del 16 de septiembre de 2026 en Nueva York entre Gideon Sa’ar, Nasser Bourita y Mike Waltz; Israel y Marruecos acordaron elevar sus relaciones diplomáticas y profundizar su cooperación bilateral.
4. Ruptura de relaciones diplomáticas entre Argelia y Emiratos Árabes Unidos, 10 de septiembre de 2026, en un contexto de profundas divergencias regionales.
5. Comunicación de Ecuador ante Naciones Unidas informando que el país suspendió el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática el 21 de octubre de 2024.
6. Bolivia anunció el 24 de febrero de 2026 la suspensión de sus relaciones diplomáticas con la RASD y una nueva etapa de relaciones con Marruecos.
7. Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, comunicado del 10 de agosto de 2026 sobre el congelamiento de las relaciones con la RASD y el reconocimiento de la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
8. Presidencia de la República de Colombia, intervención oficial del presidente Gustavo Petro del 14 de julio de 2026 sobre la denuncia de fraude electoral en el voto y escrutinio del exterior.
9. Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Comunicado conjunto Chile–Marruecos, Nueva York, 21 de septiembre de 2026.
10. Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, Comunicado conjunto entre la República del Perú y el Reino de Marruecos, 24 de septiembre de 2026.
11. Antecedentes sobre las impugnaciones presentadas por Juntos por el Perú respecto de mesas de votación en Argentina y Estados Unidos durante la elección presidencial de 2026.

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