La guerra en Irán. Deseos y realidades.Por Sergio Rodríguez Gelfenstein
El movimiento comunista de América Latina se posiciona en solidaridad con Venezuela.
El movimiento comunista de América Latina se posiciona en solidaridad con Venezuela.
La reciente «Declaración de Nuestra América» no es solo un documento de protesta; es una radiografía de la resistencia política en la región. El manifiesto, que denuncia las medidas coercitivas y el «saqueo de activos» contra Venezuela, logra una unidad de acción pocas veces vista, agrupando desde el norte con el Partido Comunista Mexicano hasta el Cono Sur con el Partido Comunista de la Argentina y el Partido Comunista de Uruguay.
Una red geopolítica de resistencia
El análisis del comunicado revela una estrategia coordinada para confrontar la influencia de Estados Unidos en el Caribe y Centroamérica. En este eje, organizaciones como el Partido del Pueblo de Panamá, el Partido Guatemalteco del Trabajo, el Partido Vanguardia Popular de Costa Rica y el Partido Comunista de Honduras —acompañado por el Partido de la Revolución Morazanista— sostienen que la soberanía venezolana es la primera línea de defensa para sus propias naciones. Esta visión es compartida en el Caribe insular por el Movimiento Caamañista de la República Dominicana, el RASIN Kan Pèp La de Haití y el CNCP de Martinica, quienes ven en la militarización de la cuenca caribeña una amenaza directa a la paz regional.
La respuesta andina y amazónica
En la región andina, donde la presión migratoria y económica ha sido instrumentalizada políticamente, el Partido Comunista Colombiano, el Partido Comunista de Ecuador, el Partido Comunista Peruano y el Partido Comunista del Estado Plurinacional de Bolivia han cerrado filas. Su postura es clara: el levantamiento de las sanciones es una condición sine qua non para la estabilidad del continente. A este bloque se suma el peso estratégico del Partido Comunista do Brasil, fortaleciendo una alianza que busca alternativas al sistema financiero del dólar.
«La defensa de Venezuela no es asunto de una sola nación: es la defensa del derecho de todos nuestros pueblos a decidir su camino.»
Propuestas de un nuevo orden
Lo más relevante del texto, coordinado técnicamente por el chileno Daniel Jadue, es que no se limita a la denuncia. Al proponer un «Mecanismo de Cooperación Humanitaria Soberana» y la defensa del Partido Comunista de Venezuela en su propio territorio, el documento traza una hoja de ruta para la CELAC y el ALBA.
Este artículo de opinión concluye que, más allá de las siglas, lo que hoy vemos es la reactivación de un tejido internacionalista que busca blindar a la región frente al lawfare y la extraterritorialidad. La firma de estos diecisiete partidos no es solo un gesto de solidaridad; es un aviso de que la arquitectura política de América Latina está buscando activamente un divorcio de la tutela de Washington.
Lois Pérez Leira
Infosurglobal
2 de enero de 2026