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La visita de Sánchez a Argelia: Abrazos al gas y silencio sobre el Sáhara Occidental
La visita de Sánchez a Argelia: Abrazos al gas y silencio sobre el Sáhara Occidental
Editorial de Infosurglobal
La visita del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Argelia el pasado 20 de julio ha sido presentada por La Moncloa como el inicio de «una nueva etapa» en las relaciones bilaterales. Sin embargo, para quienes seguimos de cerca la situación del pueblo saharaui y las contradicciones de la política exterior española, esta visita deja al descubierto las profundas incoherencias del gobierno de Pedro Sánchez.
Los acuerdos que delatan las contradicciones
No es casualidad que Sánchez haya puesto el foco en el suministro energético. Argelia es el principal proveedor de gas natural de España en lo que va de 2026, representando casi un 34% del total recibido. En un contexto de incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, el gobierno español ha priorizado asegurar el suministro energético por encima de cualquier otra consideración. Fuentes del Ejecutivo han confirmado que se ha cerrado un acuerdo político para aumentar las importaciones de gas argelino.
La incoherencia de la política exterior española
Es aquí donde radica la contradicción fundamental. España ha puesto el interés económico y energético por delante de la coherencia diplomática. Sánchez no mencionó el Sáhara Occidental en su comparecencia pública, como si el contencioso que durante décadas ha sido una cuestión central en las relaciones hispano-argelinas hubiera desaparecido. Pero no ha desaparecido.
Desde el 18 de marzo de 2022, cuando Sánchez envió su famosa carta a Mohamed VI —filtrada por el Gabinete Real marroquí— reconociendo el plan de autonomía marroquí como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el conflicto, España abandonó la neutralidad histórica que había mantenido durante décadas. Aquel giro unilateral, sin transparencia ni debate parlamentario, rompió el consenso en política exterior y abrió una crisis diplomática con Argelia.
Ahora, la normalización con Argelia se ha restablecido: el embajador ha regresado, el Tratado de Amistad se ha reactivado, y las relaciones comerciales fluyen nuevamente. Pero la contradicción de fondo persiste. España sigue apoyando la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental mientras abraza a Argelia para asegurar su suministro energético. Es la incoherencia hecha política de Estado.
El pueblo saharaui no puede entender cómo el gobierno español defiende el Derecho Internacional en Ucrania o reconoce a Palestina, pero lo ignora cuando se trata del Sáhara Occidental. No se puede predicar la autodeterminación y los principios de la Carta de la ONU para unos conflictos, y abrazar la anexión y el colonialismo para otro. Esa hipocresía no pasa desapercibida.
Argelia no modifica su posición
Desde Infosurglobal queremos subrayar con claridad: Argelia no ha modificado ni modificará su posición sobre el Sáhara Occidental. El presidente Tebboune incluyó expresamente la cuestión saharaui entre los asuntos internacionales tratados con Sánchez, junto con otros temas como Palestina, Libia y el Sahel. Ambos dirigentes acordaron mantener el diálogo y respaldar los esfuerzos de Naciones Unidas para alcanzar soluciones pacíficas, pero la posición de Argelia se mantiene firme e inalterable.
La estrategia de Sánchez ha sido clara: evitar mencionar el Sáhara en público para no tensar la frágil normalización, pero sin rectificar el giro de 2022. Es un pragmatismo que prioriza el gas y las inversiones sobre la coherencia y los principios. Pero Argelia no ha cedido ni un milímetro en su defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
Un llamado a la coherencia
Las causas saharaui y palestina son indisociables. Ambas son luchas anticoloniales contra la ocupación, la represión y el despojo. Ambas exigen coherencia a quienes dicen defender el Derecho Internacional. Sánchez ha reconocido a Palestina, y eso es justo y necesario. Pero seguir reconociendo implícitamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental es una incoherencia que el pueblo saharaui no puede aceptar. Las causas justas no se jerarquizan ni se abandonan cuando los intereses económicos llaman a la puerta.
Conclusión
La visita de Sánchez a Argelia deja al descubierto las contradicciones e incoherencias de la política exterior española: por un lado, abraza a Argelia para asegurar el gas; por otro, mantiene su apoyo a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental. Pero Argelia, fiel a sus principios, no modifica su posición.
Desde Infosurglobal seguiremos denunciando esta incoherencia. Seguiremos exigiendo coherencia al gobierno español. Y seguiremos apoyando al pueblo saharaui en su legítima lucha por la autodeterminación.
Infosurglobal
Información y análisis desde el Sur Global
20 de julio de 2026
Editorial de Infosurglobal
La visita del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Argelia el pasado 20 de julio ha sido presentada por La Moncloa como el inicio de «una nueva etapa» en las relaciones bilaterales. Sin embargo, para quienes seguimos de cerca la situación del pueblo saharaui y las contradicciones de la política exterior española, esta visita deja al descubierto las profundas incoherencias del gobierno de Pedro Sánchez.
Los acuerdos que delatan las contradicciones
No es casualidad que Sánchez haya puesto el foco en el suministro energético. Argelia es el principal proveedor de gas natural de España en lo que va de 2026, representando casi un 34% del total recibido. En un contexto de incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, el gobierno español ha priorizado asegurar el suministro energético por encima de cualquier otra consideración. Fuentes del Ejecutivo han confirmado que se ha cerrado un acuerdo político para aumentar las importaciones de gas argelino.
La incoherencia de la política exterior española
Es aquí donde radica la contradicción fundamental. España ha puesto el interés económico y energético por delante de la coherencia diplomática. Sánchez no mencionó el Sáhara Occidental en su comparecencia pública, como si el contencioso que durante décadas ha sido una cuestión central en las relaciones hispano-argelinas hubiera desaparecido. Pero no ha desaparecido.
Desde el 18 de marzo de 2022, cuando Sánchez envió su famosa carta a Mohamed VI —filtrada por el Gabinete Real marroquí— reconociendo el plan de autonomía marroquí como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el conflicto, España abandonó la neutralidad histórica que había mantenido durante décadas. Aquel giro unilateral, sin transparencia ni debate parlamentario, rompió el consenso en política exterior y abrió una crisis diplomática con Argelia.
Ahora, la normalización con Argelia se ha restablecido: el embajador ha regresado, el Tratado de Amistad se ha reactivado, y las relaciones comerciales fluyen nuevamente. Pero la contradicción de fondo persiste. España sigue apoyando la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental mientras abraza a Argelia para asegurar su suministro energético. Es la incoherencia hecha política de Estado.
El pueblo saharaui no puede entender cómo el gobierno español defiende el Derecho Internacional en Ucrania o reconoce a Palestina, pero lo ignora cuando se trata del Sáhara Occidental. No se puede predicar la autodeterminación y los principios de la Carta de la ONU para unos conflictos, y abrazar la anexión y el colonialismo para otro. Esa hipocresía no pasa desapercibida.
Argelia no modifica su posición
Desde Infosurglobal queremos subrayar con claridad: Argelia no ha modificado ni modificará su posición sobre el Sáhara Occidental. El presidente Tebboune incluyó expresamente la cuestión saharaui entre los asuntos internacionales tratados con Sánchez, junto con otros temas como Palestina, Libia y el Sahel. Ambos dirigentes acordaron mantener el diálogo y respaldar los esfuerzos de Naciones Unidas para alcanzar soluciones pacíficas, pero la posición de Argelia se mantiene firme e inalterable.
La estrategia de Sánchez ha sido clara: evitar mencionar el Sáhara en público para no tensar la frágil normalización, pero sin rectificar el giro de 2022. Es un pragmatismo que prioriza el gas y las inversiones sobre la coherencia y los principios. Pero Argelia no ha cedido ni un milímetro en su defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
Un llamado a la coherencia
Las causas saharaui y palestina son indisociables. Ambas son luchas anticoloniales contra la ocupación, la represión y el despojo. Ambas exigen coherencia a quienes dicen defender el Derecho Internacional. Sánchez ha reconocido a Palestina, y eso es justo y necesario. Pero seguir reconociendo implícitamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental es una incoherencia que el pueblo saharaui no puede aceptar. Las causas justas no se jerarquizan ni se abandonan cuando los intereses económicos llaman a la puerta.
Conclusión
La visita de Sánchez a Argelia deja al descubierto las contradicciones e incoherencias de la política exterior española: por un lado, abraza a Argelia para asegurar el gas; por otro, mantiene su apoyo a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental. Pero Argelia, fiel a sus principios, no modifica su posición.
Desde Infosurglobal seguiremos denunciando esta incoherencia. Seguiremos exigiendo coherencia al gobierno español. Y seguiremos apoyando al pueblo saharaui en su legítima lucha por la autodeterminación.
Infosurglobal
Información y análisis desde el Sur Global
20 de julio de 2026