Perú y Colombia:denuncias de cambio de reglas e injerencia extranjera ponen en cuestión la soberanía democrática en Nuestra América
Perú y Colombia: denuncias de cambio de reglas e injerencia extranjera ponen en cuestión la soberanía democrática en Nuestra América
Gustavo Petro y Roberto Sánchez alertan sobre amenazas a la democracia en América Latina y el Caribe
Editorial InfoSurGlobal
Junio de 2026
La defensa de la soberanía popular y de la integridad de los procesos electorales vuelve a ocupar un lugar central en el debate político latinoamericano. Las recientes declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, junto con las denuncias formuladas en Perú por el candidato presidencial de la izquierda y los movimientos sociales, Roberto Sánchez, han abierto una discusión de fondo sobre la injerencia extranjera, la transparencia electoral y el respeto a las reglas democráticas.
A través de una extensa serie de mensajes difundidos en la red X, Gustavo Petro denunció lo que considera una intervención extranjera directa en las elecciones colombianas y cuestionó la doble vara con que determinados organismos y potencias evalúan los procesos democráticos.
Petro afirmó:
“La intervención directa del presidente Donald Trump anula las elecciones en Colombia, si atendemos los tratados internacionales que cobijan a las naciones, incluida la ONU y la OEA, y nuestra propia Constitución”.
Asimismo, recordó el precedente de Rumania, donde una elección fue anulada por presunta injerencia extranjera, preguntándose:
“¿Con qué derecho Europa occidental anula unas elecciones por intervención extranjera y por qué Colombia no, si, a diferencia de Rumania, el acto de intervención es público y confeso?”
En otro de sus mensajes sostuvo:
“El fundamento de cualquier nación es la soberanía y ha sido violada”.
En uno de sus mensajes, Petro incluso afirmó que la intervención habría sido reconocida públicamente por Donald Trump:
“En Colombia, un presidente extranjero con todo el poder de los misiles y el dinero ha confesado que, gracias a él, es presidente el ciudadano estadounidense Abelardo de la Espriella”.
Más allá de la controversia política, las declaraciones del mandatario colombiano reabren un debate histórico sobre la soberanía democrática en América Latina. Desde Guatemala en 1954 hasta Chile en 1973, pasando por República Dominicana, Panamá, Nicaragua y Haití, la región ha conocido diversas formas de intervención externa que han condicionado la autodeterminación de sus pueblos.
Perú: la denuncia por el cambio de reglas electorales
Las preocupaciones expresadas por Petro encuentran un paralelo significativo en el Perú.
El candidato presidencial Roberto Sánchez ha solicitado formalmente la nulidad de la votación realizada por los peruanos residentes en el exterior durante la segunda vuelta presidencial.
En una declaración pública difundida en la red X denunció que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) modificó procedimientos electorales en pleno proceso.
Señaló:
“Con la Resolución Jefatural Nro. 000090-2026-JN/ONPE, de fecha 29 de mayo de 2026, se eliminó la remisión de actas ESCANEADAS y DIGITALIZADAS como parte de los procedimientos del repliegue del material electoral de las oficinas consulares, tal como disponía la Resolución Jefatural Nro. 000021-2026-JN/ONPE, de fecha 6 de febrero de 2026”.
Para Sánchez, esta modificación vulneró la seguridad jurídica del proceso electoral:
“Esta ilegalidad acarrea la nulidad de las elecciones de segunda vuelta realizadas por las oficinas consulares, pues han afectado la seguridad jurídica del voto de los peruanos en el extranjero”.
El candidato sostiene que la modificación fue realizada cuando la elección ya estaba en marcha, alterando reglas previamente establecidas y debilitando los mecanismos de control y trazabilidad del proceso electoral.
Por ello concluye:
“Es decir, de puro derecho, el JNE debe declarar la nulidad de las elecciones del 7 de junio efectuadas en las oficinas consulares para peruanos en el extranjero”.
Asimismo, advirtió que la contabilización de esos votos podría traducirse en un beneficio indebido para Fuerza Popular y Keiko Fujimori, señalando:
“Si el JNE convalida la ilegal Resolución Jefatural Nro. 000090-2026-JN/ONPE (…) quedará confirmado que, mediante fraude electoral en las elecciones de peruanos residentes en el extranjero, nos robaron el triunfo alcanzado con votos de peruanos residentes en el Perú”.
Una discusión regional
Más allá de las particularidades de cada caso, las denuncias provenientes de Colombia y Perú remiten a una misma cuestión de fondo:[2] la defensa de la soberanía popular frente a mecanismos de intervención política, económica, mediática o tecnológica que buscan condicionar la voluntad democrática de los pueblos.
Las preguntas son inevitables: ¿Qué ocurre cuando actores extranjeros intervienen en procesos electorales nacionales? ¿Qué sucede cuando las reglas electorales son modificadas durante una elección? ¿Cómo se protege la soberanía popular frente a poderes económicos, tecnológicos y geopolíticos cada vez más concentrados?
Democracia y soberanía popular
Las controversias surgidas en Colombia y Perú se producen en un contexto regional marcado por una creciente disputa entre proyectos democráticos y populares y sectores conservadores vinculados a intereses económicos y geopolíticos de alcance internacional.
Como ha sido señalado recientemente en diversos análisis políticos sobre la coyuntura regional, existe una profunda reserva democrática, popular y soberana que continúa viva en los pueblos de América Latina, pese a las enormes asimetrías de poder existentes.[1]
La irrupción del Perú profundo expresada en la candidatura de Roberto Sánchez y la persistencia de las fuerzas democráticas y progresistas en Colombia muestran que amplios sectores populares continúan disputando el rumbo político de sus países.
Al mismo tiempo, ambos procesos evidencian la existencia de poderosos bloques económicos, mediáticos, judiciales y geopolíticos que buscan condicionar los resultados cuando estos amenazan intereses establecidos.[3]
La democracia latinoamericana no puede sostenerse sobre dobles estándares. Si la injerencia extranjera constituye una amenaza para la legitimidad democrática en cualquier parte del mundo, también debe serlo en América Latina y el Caribe. Del mismo modo, cualquier modificación de reglas electorales durante un proceso debe ser examinada con transparencia y rigor.
La defensa de elecciones libres, transparentes y soberanas sigue siendo una condición indispensable para preservar la legitimidad democrática y el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino.
Porque la soberanía popular sigue siendo el fundamento esencial de toda democracia auténtica en Nuestra América.[4]
Infosurglobal
24 de junio de 2026
Notas
[1] Esteban Silva Cuadra, Los pueblos siempre regresan, Werken Rojo, 24 de junio de 2026. El autor sostiene que las recientes elecciones en Perú y Colombia evidencian la persistencia de una profunda reserva democrática, popular y soberana que continúa resistiendo las nuevas formas de dominación neocolonial.
[2] Ibíd. Véase el apartado “Perú y Colombia: irrupciones, fragilidades y bloque de poder”.
[3] Ibíd. El artículo identifica la existencia de bloques de poder compuestos por grandes medios de comunicación, grupos económicos, determinados sectores judiciales y actores internacionales que buscan condicionar los procesos democráticos en la región.
[4] Ibíd. Véanse especialmente los apartados “La nueva etapa de acumulación política” y “La disputa cultural, ideológica y civilizatoria”, donde se plantea la necesidad de fortalecer la organización popular, la integración regional y la defensa de la soberanía frente a las nuevas formas de intervención política.
Gustavo Petro y Roberto Sánchez alertan sobre amenazas a la democracia en América Latina y el Caribe
Editorial InfoSurGlobal
Junio de 2026
La defensa de la soberanía popular y de la integridad de los procesos electorales vuelve a ocupar un lugar central en el debate político latinoamericano. Las recientes declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, junto con las denuncias formuladas en Perú por el candidato presidencial de la izquierda y los movimientos sociales, Roberto Sánchez, han abierto una discusión de fondo sobre la injerencia extranjera, la transparencia electoral y el respeto a las reglas democráticas.
A través de una extensa serie de mensajes difundidos en la red X, Gustavo Petro denunció lo que considera una intervención extranjera directa en las elecciones colombianas y cuestionó la doble vara con que determinados organismos y potencias evalúan los procesos democráticos.
Petro afirmó:
“La intervención directa del presidente Donald Trump anula las elecciones en Colombia, si atendemos los tratados internacionales que cobijan a las naciones, incluida la ONU y la OEA, y nuestra propia Constitución”.
Asimismo, recordó el precedente de Rumania, donde una elección fue anulada por presunta injerencia extranjera, preguntándose:
“¿Con qué derecho Europa occidental anula unas elecciones por intervención extranjera y por qué Colombia no, si, a diferencia de Rumania, el acto de intervención es público y confeso?”
En otro de sus mensajes sostuvo:
“El fundamento de cualquier nación es la soberanía y ha sido violada”.
En uno de sus mensajes, Petro incluso afirmó que la intervención habría sido reconocida públicamente por Donald Trump:
“En Colombia, un presidente extranjero con todo el poder de los misiles y el dinero ha confesado que, gracias a él, es presidente el ciudadano estadounidense Abelardo de la Espriella”.
Más allá de la controversia política, las declaraciones del mandatario colombiano reabren un debate histórico sobre la soberanía democrática en América Latina. Desde Guatemala en 1954 hasta Chile en 1973, pasando por República Dominicana, Panamá, Nicaragua y Haití, la región ha conocido diversas formas de intervención externa que han condicionado la autodeterminación de sus pueblos.
Perú: la denuncia por el cambio de reglas electorales
Las preocupaciones expresadas por Petro encuentran un paralelo significativo en el Perú.
El candidato presidencial Roberto Sánchez ha solicitado formalmente la nulidad de la votación realizada por los peruanos residentes en el exterior durante la segunda vuelta presidencial.
En una declaración pública difundida en la red X denunció que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) modificó procedimientos electorales en pleno proceso.
Señaló:
“Con la Resolución Jefatural Nro. 000090-2026-JN/ONPE, de fecha 29 de mayo de 2026, se eliminó la remisión de actas ESCANEADAS y DIGITALIZADAS como parte de los procedimientos del repliegue del material electoral de las oficinas consulares, tal como disponía la Resolución Jefatural Nro. 000021-2026-JN/ONPE, de fecha 6 de febrero de 2026”.
Para Sánchez, esta modificación vulneró la seguridad jurídica del proceso electoral:
“Esta ilegalidad acarrea la nulidad de las elecciones de segunda vuelta realizadas por las oficinas consulares, pues han afectado la seguridad jurídica del voto de los peruanos en el extranjero”.
El candidato sostiene que la modificación fue realizada cuando la elección ya estaba en marcha, alterando reglas previamente establecidas y debilitando los mecanismos de control y trazabilidad del proceso electoral.
Por ello concluye:
“Es decir, de puro derecho, el JNE debe declarar la nulidad de las elecciones del 7 de junio efectuadas en las oficinas consulares para peruanos en el extranjero”.
Asimismo, advirtió que la contabilización de esos votos podría traducirse en un beneficio indebido para Fuerza Popular y Keiko Fujimori, señalando:
“Si el JNE convalida la ilegal Resolución Jefatural Nro. 000090-2026-JN/ONPE (…) quedará confirmado que, mediante fraude electoral en las elecciones de peruanos residentes en el extranjero, nos robaron el triunfo alcanzado con votos de peruanos residentes en el Perú”.
Una discusión regional
Más allá de las particularidades de cada caso, las denuncias provenientes de Colombia y Perú remiten a una misma cuestión de fondo:[2] la defensa de la soberanía popular frente a mecanismos de intervención política, económica, mediática o tecnológica que buscan condicionar la voluntad democrática de los pueblos.
Las preguntas son inevitables: ¿Qué ocurre cuando actores extranjeros intervienen en procesos electorales nacionales? ¿Qué sucede cuando las reglas electorales son modificadas durante una elección? ¿Cómo se protege la soberanía popular frente a poderes económicos, tecnológicos y geopolíticos cada vez más concentrados?
Democracia y soberanía popular
Las controversias surgidas en Colombia y Perú se producen en un contexto regional marcado por una creciente disputa entre proyectos democráticos y populares y sectores conservadores vinculados a intereses económicos y geopolíticos de alcance internacional.
Como ha sido señalado recientemente en diversos análisis políticos sobre la coyuntura regional, existe una profunda reserva democrática, popular y soberana que continúa viva en los pueblos de América Latina, pese a las enormes asimetrías de poder existentes.[1]
La irrupción del Perú profundo expresada en la candidatura de Roberto Sánchez y la persistencia de las fuerzas democráticas y progresistas en Colombia muestran que amplios sectores populares continúan disputando el rumbo político de sus países.
Al mismo tiempo, ambos procesos evidencian la existencia de poderosos bloques económicos, mediáticos, judiciales y geopolíticos que buscan condicionar los resultados cuando estos amenazan intereses establecidos.[3]
La democracia latinoamericana no puede sostenerse sobre dobles estándares. Si la injerencia extranjera constituye una amenaza para la legitimidad democrática en cualquier parte del mundo, también debe serlo en América Latina y el Caribe. Del mismo modo, cualquier modificación de reglas electorales durante un proceso debe ser examinada con transparencia y rigor.
La defensa de elecciones libres, transparentes y soberanas sigue siendo una condición indispensable para preservar la legitimidad democrática y el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino.
Porque la soberanía popular sigue siendo el fundamento esencial de toda democracia auténtica en Nuestra América.[4]
Infosurglobal
24 de junio de 2026
Notas
[1] Esteban Silva Cuadra, Los pueblos siempre regresan, Werken Rojo, 24 de junio de 2026. El autor sostiene que las recientes elecciones en Perú y Colombia evidencian la persistencia de una profunda reserva democrática, popular y soberana que continúa resistiendo las nuevas formas de dominación neocolonial.
[2] Ibíd. Véase el apartado “Perú y Colombia: irrupciones, fragilidades y bloque de poder”.
[3] Ibíd. El artículo identifica la existencia de bloques de poder compuestos por grandes medios de comunicación, grupos económicos, determinados sectores judiciales y actores internacionales que buscan condicionar los procesos democráticos en la región.
[4] Ibíd. Véanse especialmente los apartados “La nueva etapa de acumulación política” y “La disputa cultural, ideológica y civilizatoria”, donde se plantea la necesidad de fortalecer la organización popular, la integración regional y la defensa de la soberanía frente a las nuevas formas de intervención política.