1885; NAVE DE LA ARMADA DE CHILE ENFRENTÓ A NAVES DE LOS ESTADOS UNIDOS EN LA COSTA DEL ISTMO PANAMEÑO

Arturo Alejandro Muñoz

Dos años después de terminada la Guerra del Pacífico o Guerra del Salitre (1879-1883), en la que Perú y Bolivia sufrieron no solo una derrota, sino, además, la pérdida ad aeternum de dos enormes provincias (Tarapacá y Antofagasta), el vencedor de ese histórico hecho bélico, Chile, hubo de participar en un encontronazo con naves de los Estados Unidos en el istmo de Panamá.

El año 1885, sin habérselo propuesto, EEUU vio la posibilidad de cobrarse revancha cuando el Esmeralda apareció frente a las costas panameñas. La historia de esos hechos es la siguiente.

Durante la Guerra del Pacífico, los países participantes siempre tuvieron el apoyo de una nación más poderosa, como fue el caso de Chile con Inglaterra, y Perú-Bolivia con Estados Unidos. La derrota de estas dos últimas naciones provocó profunda molestia y desagrado en Washington contra el vencedor, Chile.

Mayor volumen adquirió ese rencor con el hecho que las principales salitreras de las nuevas provincias chilenas quedaron en manos inglesas y españolas.

En marzo de 1885, estalló la llamada Crisis de Panamá, cuando los habitantes de las ciudades de Panamá y Colón se declararon en rebelión contra el gobierno centralista de Bogotá (en esa época, Panamá era aún territorio colombiano).

Washington, que veía con recelo la presencia francesa en la región (en aquellos años, una compañía francesa intentaba construir un canal interoceánico a través del istmo), creyó ver una oportunidad para consolidar su presencia, y ordenó el envió de dos de sus unidades navales, el USS Shenandoah y el USS Galena, para proteger a sus ciudadanos e intereses ferroviarios, así como un contingente de seiscientos marines que desembarcaron en las ciudades de Panamá y Colón a objeto de asegurar el orden y el libre tránsito a través del istmo.

En respuesta a esa intervención, el presidente chileno, Domingo Santa María, ordenó al comandante Juan Esteban López Lermanda dirigirse a Panamá con el crucero blindado Esmeralda para evitar por todos los medios una eventual anexión de Panamá por parte de Estados Unidos, país al que ya se le acusaba de “burdo imperialismo” luego de haberse apropiado –por la fuerza de las armas- de extensos territorios que pertenecieron a México (California, entre otros).  

El diario “La Tercera” publicó la siguiente información sobre el Crucero Esmeralda y la acción de su comandante, López Lermanda:

<< El comandante Juan López Lermanda abre el sobre en alta mar y lee la escueta orden del gobierno del presidente Domingo Santa María. En pocas palabras, se confía en su criterio para operar en Panamá, territorio con ambiciones separatistas perteneciente a Colombia. Oficialmente debe resguardar los intereses de los residentes chilenos, pero la verdadera misión consiste en evitar que Estados Unidos aproveche la revuelta para asentar su hegemonía en la zona. Para la tarea, López Lermanda cuenta con la mejor tecnología del momento al mando del crucero Esmeralda, la última adquisición de la marina. Fines de abril de 1885 y la nave descrita por la publicación neoyorquina de defensa Army and Navy Journal como “el barco de guerra más fino, más rápido y más perfectamente equipado de su tamaño a flote”, registra apenas seis meses de servicio>>.

La inesperada llegada del barco más poderoso de la costa del Pacífico causó sorpresa entre las tripulaciones inglesas, francesas y estadounidenses presentes, quienes reconocieron las avanzadas capacidades del moderno navío. Incluso un almirante francés insinuó que podía ser atacado por los buques norteamericanos (viejas naves de madera, de la época de la Guerra de Secesión), pero López no se inmutó. «Yo no abandonaré Panamá mientras las fuerzas de los Estados Unidos no hayan abandonado Colón», fue la tajante respuesta del jefe chileno.

Días más tarde, las dos naves norteamericanas reembarcaron sus fuerzas en Colón, a la vez que los marinos chilenos hacían lo mismo en Panamá, devolviéndole su integridad a Colombia y regresando a bordo del Esmeralda.

Posteriormente, en su regreso a Chile, el crucero Esmeralda visitó la ciudad de Guayaquil donde las autoridades ecuatorianas solicitaron protección al comandante López a causa de la amenaza estadounidense de bombardear el puerto, debido a un incidente protagonizado por un ciudadano del país del norte, el que había sido detenido y encarcelado por el gobierno de Quito. Al no materializarse ningún peligro el crucero retornó a Chile.

La prensa estadounidense estalló en ira y fuertes críticas al ejército y marina de ese país, calificando el grave incidente acaecido frente a Panamá, como un hecho humillante para los Estados Unidos, cuyo gobierno decidió tomar el toro por las astas y dar comienzo a un oneroso proyecto para dotar a su marina de nuevos navíos, y aunque hoy parezca poco creíble, basándose en lo que habían observado en el crucero chileno Esmeralda.  

Años más tarde, en 981, a escasos cincuenta días de haber terminado la sangrienta guerra civil en Chile, el gobierno de Estados Unidos estuvo a punto de declarar formalmente la guerra a Chile debido a un grave incidente ocurrido en una cantina de Valparaíso, cuando se trenzaron a golpes y cuchillazos varios marinos estadounidenses del USBaltimore, contra otros tantos chilenos porteños, lo que arrojó un saldo de dos marinos gringos asesinados en la gresca, y otros tantos detenidos y encarcelados por la policía chilena.

Pero, esa es otra historia.