ISABEL ALLENDE Y SU DESCARNADA OPINIÓN DE LOS ESCRITORES CHILENOS

Arturo Alejandro Muñoz

Fue a finales del año 2004. Opinó con fuerza y convicción. Desató debate y controversia, pero no cedió en sus comentarios. ¿Seguirá pensando igual hoy, año 2026? Bueno sería saberlo.

Este es el viejo artículo de aquella época (2004) que hablaba del tema en comento.

Vino a presentar su nueva novela, «El Dragón Rojo», una historia juvenil desarrollada en los Himalaya que seguramente se convertirá en best-seller mundial, siguiendo los pasos de sus obras anteriores, como «La casa de los espíritus», «Eva luna», «Paula» y muchas otras. Isabel Allende, genio y figura…

Obviamente, ya no es la Isabelita que conocimos años ha como articulista de publicaciones femeninas, cuando rebozaba de picardía y humor liviano. Ahora es la gran escritora, dueña de las decisiones de editoriales planetarias. Ganó su espacio a fuerza de trabajo, creatividad y bien administrada calidad. Nadie puede cuestionar su triunfo y nadie tiene el derecho de arrastrarle el poncho. Menos aún en Chile, donde los escritores nacionales, en su mayoría, rezuman envidia y tironean sin misericordia la chaqueta del exitoso. Con mayor enjundia lo hacen si se trata de una mujer. El machismo en el país está presente, incluso entre quienes se consideran «inteligentes y globalizados».

Por eso, ella se permitió endilgarles un rosario de críticas cuyas características los desnudaron ante los ojos del mundo. Quizás injustamente. Tal vez no. Eso lo define usted, que es lector, y al comprar un libro aporta dinero para que los autores sigan produciendo… o se dediquen a otra actividad si las ventas están bajo el nivel del mar.

Hace algunos años, tuve la oportunidad de leer en un diario mexicano la extensa entrevista realizada a la escritora. Allí afirmaba que las letras chilenas estaban ahogadas en tramas lentas, parsimoniosas, sin agilidad ni imán. «Difícilmente un libro escrito por un autor chileno alcanzará el nivel de best-seller», dijo en aquella oportunidad.

Una vez arribada a nuestro país, reiteró lo anterior, agregando que sus detractores son aquellos que precisamente no venden un solo libro. Estos se defienden argumentando que no les interesan los best seller. ¿Será verdad? ¿Usted les cree? Armando Uribe, gran poeta y mejor «cascarrabias», aseguró que no está en su preocupación «vender libros», sino simplemente escribir. Al más puro estilo de Guy de Maupasasant quien afirmó: «primero, escribo para mi gusto personal, después lo hago para mis amigos, y, por último, si la suerte me acompaña, para ganar dinero con mis escritos».

Pero, a la Allende esa vez se le habría pasado el carro, pues, según afirma un periódico argentino, nuestra escritora tuvo expresiones negativas respecto de la obra de Jorge Luis Borges, de Roberto Bolaño y de –afírmese- Miguel de Cervantes y Saavedra. Si hasta «Don Quijote de la Mancha» cayó en la azotaina que la novelista propinó a diestra y siniestra. Claro que después desmintió haber dicho lo que dicen que dijo, culpando a la prensa bonaerense haber sacado de contexto sus opiniones. Pero, la duda se mantiene.

Comparto algunos de los juicios emitidos por la famosa escritora -en especial aquellos referidos a la monotonía en la creación literaria que gusta a muchos críticos nacionales- aunque me permito discrepar en cuanto a que todos los autores del país puedan ser metidos en el mismo saco. Lo que ocurre es que Isabel Allende desconoce la producción de los nuevos escritores, en especial- de aquellos que viven y crean en regiones. Existe un voluminoso listado de títulos interesantes, novelas con argumentos atrayentes y rápidos, que no llegan a manos del público porque las casas editoras no se interesan en temáticas ágiles, contracorriente, políticamente incorrectas, y prefieren cosechar sobre seguro, vale decir, publicar solamente aquellas obras de «autores calados».

Tiene razón nuestra escritora al afirmar que es el público -y no los críticos ni los pares- quien determina y decide cuál libro es bueno y cuál no lo es. Los escritores debemos entender, de una vez por todas, que al publicar una obra esta deja de pertenecemos y es el lector quien dará la única opinión válida sobre su calidad.

Respecto del trabajo literario de la exitosa dama el público (chileno y mundial) ya ha entregado su parecer. Isabel Allende, chilena, mujer y escritora, está ubicada merecidamente entre los «monstruos» de las letras mundiales.

Lo demás, como bien dicen los cubanos, es simple paisaje.