DOCUMENTAL OBISPO ROJO:LA MEMORIA QUE ILUMINA LAS LUCHAS DEL PRESENTE.Por Esteban Silva Cuadra
DOCUMENTAL OBISPO ROJO:LA MEMORIA QUE ILUMINA LAS LUCHAS DEL PRESENTE.Por Esteban Silva Cuadra
DOCUMENTAL OBISPO ROJO:LA MEMORIA QUE ILUMINA LAS LUCHAS DEL PRESENTE
Por:Esteban Silva Cuadra
Rescatar la memoria de las luchas de los pueblos por su liberación y de quienes las encarnaron no es un ejercicio nostálgico; es un deber recuperar la memoria, como bien sentenció Frantz Fanon. En estos tiempos de brutal arremetida conservadora, ultraderechista y fascista que recorre Latinoamérica y el Caribe, recuperar esas voces, esos rostros y esas experiencias históricas se convierte en un acto de resistencia vital y de construcción de futuro.
Hoy, esa memoria nos llega con fuerza a través de la pantalla grande. Nos acaba de llegar el anuncio del documental «Obispo Rojo», del director mexicano Francesco Taboada, consagrado a la figura y trayectoria de Monseñor Sergio Méndez Arceo, obispo católico de la diócesis de Cuernavaca en México, quien tuvo como pastor y como hombre de su tiempo un profundo compromiso con las causas de liberación popular por la justicia, la dignidad, y acompañó activamente las luchas de las y los trabajadores y los pueblos.
Desde que se comenzó a proyectar el documental, tanto en espacios comunitarios como en salas comerciales, se ha transformado rápidamente en lo que se conoce como un éxito de taquilla. Este fenómeno, por cierto, no es casual. Ocurre en el contexto de la llamada «Cuarta Transformación», el proceso de transformación histórico, democrático y progresista que hoy lidera la presidenta Claudia Sheinbaum. La figura de Méndez Arceo resuena hoy en la sociedad mexicana como un espejo de coherencia, una voz que se atrevió a denunciar el capitalismo salvaje y privatizador como pecado estructural, y a abrazar la causa de los oprimidos desde su propio espacio eclesial y en la sociedad mexicana. En Chile, y en el resto de nuestra América y el Caribe, esperamos verlo pronto, con la certeza de que encenderá recuerdos, reacciones y debates imprescindibles.
Dado su notable impacto y la necesidad de poner en valor los textos históricos que sustentan esta memoria, es importante recordar que Monseñor Méndez Arceo no fue un obispo de salón ni un teórico. Tuvo el coraje, por ejemplo, de apoyar y acompañar al Chile de la Unidad Popular, asediado y atacado por el imperialismo y las derechas antidemocráticas, asistiendo en noviembre de 1972 al Primer Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo, realizado en Chile. Este fue un hito político y cultural fundacional que contó en su inauguración con la asistencia del Presidente Salvador Allende y del entonces canciller Clodomiro Almeyda. El obispo mexicano estuvo allí, en la primera línea, tendiendo puentes entre la fe cristiana y la construcción del socialismo, desafiando los dogmas tanto de la derecha y de los conservadores eclesiásticos, como del capitalismo imperialista.
Por su importancia histórica, y en la espera de poder ver pronto en nuestras salas el documental Obispo Rojo, nos parece un deber de justicia transcribir íntegramente la Conferencia de Prensa que Méndez Arceo ofreció en Santiago de Chile durante el mes de abril de 1972. Sus palabras, leídas hoy, adquieren una vigencia estremecedora. Aquí, el texto completo de su intervención, para que los lectores de Infosurglobal puedan acceder a la fuente viva del pensamiento de uno de los grandes cristianos latinoamericanos comprometidos con la liberación y la autodeterminación de nuestros pueblos.
CONFERENCIA DE PRENSA DE MONSEÑOR SERGIO MÉNDEZ ARCEO, OBISPO DE CUERNAVACA
Santiago de Chile
Abril de 1972
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—-Pregunta: Inaudible
—-Respuesta: No habría que distinguir qué clase de política. La palabra política puede tener varias acepciones, pero en cualquier acepción quien quiera tomar la palabra política, no hay una doctrina definitiva en la Iglesia acerca de la participación en la política; puede haber excepciones, una prohibición que en algún lugar por razones que el obispo o los obispos consideran justas, pueden hacer; y los mismos obispos pueden establecer excepciones en los diferentes lugares; yo creo que en eso queda dicho que no puede haber una norma común acerca de ese asunto; yo podría decir por ejemplo que si se ha publicado precisamente esa carta de los obispos a los sacerdotes que fueron a Cuba en esta ocasión, posiblemente quién la hizo publicar (porque la carta no fue dada hoy), quién la hizo publicar en esta ocasión, posiblemente está haciendo política, al hacer una publicación tan oportuna respecto al Congreso, al Encuentro que estamos celebrando.
—-Pregunta: Me gustaría que Ud. me hiciera una explicación de cómo un sacerdote conjuga el marxismo, es decir el materialismo dialéctico con una cosa tan idealista, como los marxistas lo enfocan como es a Dios?
—-Respuesta: Bueno, yo te respondería en primer lugar que, posiblemente yo no enfoco a Dios como lo enfoca el marxista –o no sé qué marxista-. Porque yo creo que hay varias maneras de enfocar a Dios que también el marxista, pero entendiendo tu pregunta de cómo es conciliable mejor, (no sé si aceptan que cambie la pregunta «de cómo es conciliable el ser cristiano y el ser marxista» aceptas el cambio?), bueno y entonces yo te digo eso, que ser cristiano, ¿qué es?: ser cristiano es aceptar a Cristo como nuestro salvador, ser cristiano es estar en relación personal con un Dios que establece relación personal conmigo, con nosotros, ser cristiano es escuchar al DIOS que entra en nosotros, ser cristiano no es lo mismo -cristianos, porque el católico ya es el cristianismo matizado de una concreta manera. Y que esa concreta manera no es – a pesar de que se pueda pensar, que es común- no lo es. Y por tanto, si yo acepto al Dios que me habla a ese Dios que busca esa relación personal conmigo, eso tengo que ver, si se opone el marxismo a eso, a lo que Dios me ha dicho y debo decir en primer lugar, que estoy con aquellos que distinguen de esa manera, la relación con el marxismo; que el marxismo lo puedo considerar de una manera, es decir aquello que hay de análisis científico de la realidad y de las soluciones para los conflictos de la realidad en el marxismo, y entonces, Dios no me dice nada sobre eso, porque Dios no me ha dictado una ciencia, una ciencia sobre la sociedad, sobre las relaciones de los hombres entre sí, no me ha dictado una ciencia. Y, respecto al aspecto filosófico ideológico del marxismo entonces yo creo que también nosotros debemos ser muy cuidadosos para simplemente negar que sea posible aceptar esa ideología. Primero, porque hay diferentes ideologías marxistas. Y, concretamente aquello por lo cual el marxismo suele inmediatamente causar rechazo en muchos católicos y en muchos cristianos: el ateísmo, verdad; yo no diría que el ateísmo sea esencial a toda forma de marxismo, y esto lo puedo también ampliar diciendo, haciendo una brevísima observación que lo que tanto se insiste en el materialismo marxista, pues inicialmente debemos aceptar que ese materialismo – marxista es realismo porque eso es lo que establece ante todo Marx, un realismo frente al idealismo de Hegel. Yo creo que no prosigo porque va a parecer lección.
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—-Pregunta: En un cable entregado ayer de la Agencia EFE, desde el Vaticano, dice que preocupa en motivos del Vaticano la politización de ciertos sectores de la Iglesia, muy particularmente de los países de América Latina. Como ejemplo de esa politización, se cita en esto, de que Usted, el Obispo de Cuernavaca, haya presidido la inauguración del Primer Encuentro de los llamados Cristianos por el Socialismo. ¿Cuál es su opinión sobre esta preocupación?
—-Respuesta: Bueno, como el periodista o la agencia que manda esa noticia, no dice quién está preocupado en el Vaticano (el Vaticano son mucha gente), y no sé entonces qué podrá yo decir sobre esa preocupación; necesito que se me dé a conocer quién es el que está preocupado, cuáles son los motivos de su preocupación, si su preocupación es por ejemplo porque yo vine a presidir la sesión inaugural, pues yo lo diría por cable o si es que valiera la pena o de palabra, bien, o pues yo no presidí esa sesión, porque yo no la presidí, yo estuve presente y dije unas palabras en esa sesión, pero en caso de que la hubiera presidido yo he dicho que vine porque estoy convencido de que para América Latina no hay otra salida que el camino del socialismo a las contradicciones que se encuentran en su sistema, sociopolítico, podría decir así, pero eso sería más arriesgado, y mejor no lo digo porque no sé cómo me lo vayan a interpretar ustedes.
—-Pregunta: Justamente ayer el arzobispado de Santiago había entregado esa carta dirigida a un grupo de sacerdotes que fue a Cuba. Se puede decir qué sectores del Vaticano son los que están preocupados?
—-Respuesta: Francamente no, porque si es lo que hizo el arzobispado de aquí de Santiago, no sé quién lo hizo en el arzobispado de Santiago y no sé tampoco que haya sido por indicación del Vaticano o no.
—-Pregunta: Ayer hubo una entrevista personal con el cardenal y posteriormente recibió a un grupo de participantes del Encuentro. ¿Cuál es el ánimo o la impresión de los participantes del Encuentro hoy día en la mañana, como resultado de esa entrevista?
—-Respuesta: Yo creo que puede ser muy variada verdad; yo por ejemplo, pues deduje cosas muy positivas de la entrevista con el Cardenal. Era mía, no? Yo estuve con él reanudando vieja amistad. Yo conocí al Cardenal de Santiago de Chile en Roma, y sin duda por lo que yo dije que habían sido para mí los obispos chilenos, un apoyo y un auxilio eficaz durante el concilio, lo debo todavía acentuar más respecto del Cardenal, porque él fue particularmente auxilio y apoyo en mis participaciones en el Concilio, tanto en la primera como en la segunda sesión, sobre todo. Ahora, aún de la entrevista del Cardenal que hoy he visto así presentada en algunos de los periódicos con colores muy oscuros, aún de esa entrevista, yo creo que yo saqué algunas conclusiones muy positivas, por ejemplo, lo que dijo el Cardenal que quienes habían organizado este encuentro y quienes participábamos en este encuentro, evidentemente teníamos plena libertad para hacerlo, y que ellos como obispos, los obispos chilenos, no querían participar. En parte por respetar precisamente esa libertad y, es decir, respetar esa libertad en cuanto que los condicionamientos que tienen los obispos en un lugar, no son los condicionamientos que tienen los sacerdotes y que tienen los laicos, no? Entonces pueden los sacerdotes y laicos, tal vez avanzar en una reflexión mucho más allá de lo que públicamente pueden avanzar los obispos. Que claro que esto no puede ser malinterpretado; pero también puede ser bien interpretado. Es evidente que los obispos un poco más peligro tienen de turbar la unidad en un pueblo, con sus temas de posición y, por esto, tienen que celar un poco más sus afirmaciones. Eso tenemos que reconocerlo y creo que tal vez, yo como Obispo tienda más a reconocerlo.
Es natural no?, que comprenda más los condicionamientos que tiene un Obispo, pero yo digo que esa es una preocupación evidente y justificada y por esto es: dejar en libertad el no estar presente ellos.
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—-Pregunta: Los cristianos tradicionales muchas veces critican el compromiso político de los pastores. Precisamente por algo que Ud. recién ha mencionado porque eso de alguna manera podría romper la unidad de los cristianos, al tomar un compromiso al lado de los explotados; pero puede surgir esta unidad si hay una sociedad dividida en clases, digamos rotundamente?
—-Respuesta: Yo veo que la compañera tiene mucha razón al hacer su pregunta, si yo también me hago esa pregunta, y entonces pues en varias ocasiones he tomado clara posición por los explotados, verdad?. Si hay verdaderamente división de clases, pues tenemos que estar con aquellos con quienes Dios ha preferido estar, verdad? Yo lo he dicho con mucha claridad que los oprimidos son el lugar teológico del Señor, porque es el estar con ellos, fue el signo más proclamado de que el Reino mesiánico había llegado, de que con Jesús se abría el reino mesiánico. Y así es que si en que reconozca esto, no quiere decir que el obispo tenga que pensar más lo que va a decir, precisamente, por ser él un signo de unidad, y en todo caso que se resuelva a tomar una posición, bueno, la cuesta más tomarla lo que te puede costar a ti o a alguna otra persona.
—-Pregunta: Yo quisiera hacer un comentario a esta pregunta porque soy periodista mexicano. Veo ese desarrollo en el propio ambiente de los hechos. Recientemente hubo un problema en la arquidiócesis de Cuernavaca y alguien decía cómo el obispo puede ser juez y parte en un problema que en Cuernavaca se presenta. Toda vez que está tomando partido a favor de los obreros. Y don Sergio contestó: «yo no quiero ser juez porque yo soy parte, a favor de los obreros. Es muy clara la postura de don Sergio en ese sentido.
—-Pregunta: Cómo juzga la experiencia política de los partidos demócrata-cristianos de América Latina?
—-Respuesta: Ah, que cómo juzgo la experiencia política de los partidos demócrata-cristianos. Bueno, en primer lugar, nunca me ha gustado. No de ahora. Nunca me ha gustado, es decir yo rechazo, tal vez en eso la experiencia mexicana me haya facilitado mi afirmación cristiana. Es natural, no?, que las experiencias nos puedan facilitar o estorbar la experiencia cristiana. Entonces, nunca me ha gustado, rechazo la denominación (como lo dije públicamente el día de la inauguración de este encuentro), rechazo la denominación de democracia cristiana.
Me parece decía, que con esto se corre el peligro de absolutizar la democracia y esa concreta forma de democracia y esa concreta forma de democracia, y de relativizar el cristianismo, es decir, de comprometer el cristianismo y allí en ese caso, en una forma concreta de partido. Eso en primer lugar que quede claro. No acepto ni siquiera la denominación de civilización occidental cristiana. No la acepto porque es tremendamente nocivo para el cristianismo. Ahora que se ha abierto el horizonte del mundo, ahora que nos damos cuenta que existen otras civilizaciones válidas, muchas civilizaciones fueron aplastadas en nombre de esa civilización occidental cristiana, por tanto también en nombre del cristianismo. Cuando llegaron los colonizadores de América Latina aplastaron, por lo menos en mi tierra, en México, destruyeron hicieron inmediatamente un abismo. No hubo diálogo con las civilizaciones. El cristianismo no tuvo diálogo con las civilizaciones allí existentes, sino en nombre de la civilización occidental cristiana. Qué nota y destroza la civilización anterior. Por eso es que esto lo digo para explicar mejor mi pensamiento, verdad? Y si quieren una explicación todavía más radical, yo diría que nunca he querido absolutizar la religión.
Hasta la religión yo no la absolutizo con la denominación de cristiana…, porque la religión es relativa, es forma humana de buscar a Dios y el cristianismo no es sino una forma concreta, pero que también es una forma necesariamente una, otra, u otra forma religiosa. Necesariamente, porque así expresan los hombres su relación con Dios.
Ahora, concretamente ya sobre lo que yo pienso de la Democracia…
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…malas que les hago yo con dar mi pensamiento, un pensamiento que choca a veces tanto con el pensamiento y la tradición de ustedes. He ido a dar testimonio de la reacción de ustedes frente a mis afirmaciones, frente a mis modos de pensar.
Ahora, cuando se da un testimonio auténtico entonces se corre el riesgo y se toma un compromiso de lo que se dice no sea solamente bla bla, sino que sea una realidad.
Yo también digo en este caso: Dos días antes de partir, no, seis días antes de partir para acá, estuve con un grupo de cristianos. Yo no pude hacer una Asamblea de todos los cristianos para ver qué pensaban, verdad? Pero, estuve con un grupo de cristianos a decirles que venía y a explicarles por qué venía y a responder a objeciones que cuando yo había ido a Cuba, se habían hecho.
Todavía no tengo las objeciones de la ida a Cuba. Y entonces respondí a las objeciones. Y decía cómo yo con esas idas a una parte u otra, no me alejaba de Cuernavaca. Estaba cumpliendo mi oficio de pastor de Cuernavaca. Porque esas idas son un signo en el que estoy hablando. Estoy hablando, y de una manera más común que cuando hablo allí mismo, donde posiblemente nada más me oyen en la comunidad cristiana encerrada en un templo; mientras que estos signos son unos signos tan vigorosos, tan afirmativos, que todo mundo me escucha; y los estoy diciendo mi actitud frente a la vida, cómo interpreto yo la realidad a la luz del Evangelio, se los estoy proclamando.
Hasta, tal vez fueron demasiado largas mis respuestas, pero allí están.
Ahora, respecto a lo otro, si hay contradicción entre el documento de los obispos que dejaban libertad y los obispos que dicen ahora, francamente no quisiera entrar en un análisis de esa contradicción y yo preferiría que, en una rueda de prensa, ellos se los explicaran.
—-Álvarez Icaza: Yo quisiera también enmarcar esta pregunta en la realidad pastoral de la diócesis de Cuernavaca, con la siguiente invitación: Cuando vayan ustedes a México, asistan a la misa de 11 de cualquier domingo en la Catedral de Cuernavaca. El señor Méndez Arceo que desde hace algunos años tiene su Catedral llena de «bote en bote» cada domingo, y llena de pueblo, de pueblo de Cuernavaca, en la que él comenta sistemáticamente el desarrollo de los acontecimientos de la semana desde el punto de vista evangélico.
El señor Obispo tiene mucho interés en ser Obispo; no será otra cosa más que obispo, entonces, es una tradición que todo México conoce y, por supuesto Cuernavaca, que el señor tiene un contacto constante con todo su pueblo en la misa de 11. Y, al terminar la misa de 11, el señor sale al patio de su Catedral y se queda conversando el tiempo necesario con la gente que quiere conversar con él.
Y también quisiera, enmarcando la pregunta del señor periodista, que las afirmaciones de don Sergio en relación a la cosa histórica y todo el desarrollo de don Sergio está apoyado en un muy serio desarrollo histórico porque él es doctor en Historia y de allí ha venido todo su proceso, que ahora estamos comentando.
Méndez Arceo: No le estoy pagando a él, oh! . (risas).
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—-Periodista: Usted ha dicho que la solución para América Latina es el socialismo; este socialismo, cómo debe llevarse a cabo?, por la vía violenta o por la vía pacífica?
—-Respuesta: Bueno, yo no tengo receta, ni violenta ni pacífica. Yo creo que la violencia no debe ser artificial, como tampoco debe ser artificial la vía pacífica; una cosa y otra tienen que ser engendradas en la realidad.
Ahora, esa realidad verdaderamente analizada, con seriedad, desde el punto de vista científico, desde el punto de vista de las ciencias sociales. Y con seriedad desde el punto de vista evangélico, para que la utilización de un camino u otro sea servicio en quien lo tasca o lo hace, servicio del pueblo mismo y no simplemente de un acaloramiento o una prudencia, que las dos cosas puede haber: una prudencia excesiva de quien todo lo busca en la vía pacífica cuando el bus, la liebre lo deja por estar «prudenciando».
—-Pregunta: Señor, así como ha condenado usted aquella civilización occidental que en nombre del cristianismo destruyó la civilización enclavada en América y otras. Condena usted a esa misma civilización occidental que también con la denominación de cristiana intenta destruir la civilización, por ejemplo vietnamita y esta civilización plenamente independiente que intentan darse los pueblos latinoamericanos en este momento?
—-Respuesta: Bueno, yo te respondo de varias etapas. La primera te digo, que casi me haces injuria de preguntarme a mí, mexicano, si yo condeno o no el imperialismo; claro que lo condeno, claro que lo rechazo; porque nuestra nación lo ha estado soportando más inmediatamente, está más condicionada que cualquier otro (no cualquier otro país); hoy vivimos la relación tremenda, aterradora de los países de Centroamérica. Porque al fin y al cabo México ya lleva unos años de esfuerzo de liberarse de ese imperialismo.
Respecto a lo de Vietnam, voy a recordar un acontecimiento que para mí fue acontecimiento extraordinario, marcó muchas etapas de mi vida. Mi primer contacto con un gran hombre mexicano con el presidente Lázaro Cárdenas, fue un día que el antiguo presidente Lázaro Cárdenas quiso ir a visitarme (hacía mucho tiempo que nos mandábamos recados uno a otro de que nos queríamos conocer), y ese día lo había saludado en un lugar público y me dijo que me quería ver. Y fue a visitarme, a pedirme que hiciera algo por la paz. Y conversamos sobre ese asunto una buena media hora. Poco tiempo después apareció una declaración del Cardenal Del Caro en que decía que ya era tiempo de que la Secretaría de Estado del Vaticano condenase explícita, directamente, el pisoteo de toda humanidad en Vietnam. Yo tomé ocasión de eso, de esa afirmación del Cardenal Del Caro (con quien me ligan vínculos de amistad y de admiración por mi parte) para hacer una declaración en ese mismo sentido, diciendo que ya era tiempo de que los americanos dejasen de querer ejercer el papel de policías en el mundo y en lugar de eso contribuyesen a la globalización del auténtico bienestar, de la auténtica libertad y de la auténtica democracia en nombre de los cuales ellos hacen esas intervenciones imperialistas de policías del mundo.
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Y al día siguiente, tuve la felicidad de encontrarme en la prensa una declaración del general Cárdenas, donde por primera vez en la historia de mi patria de los últimos tiempos, un personaje tan principal de nuestra historia hacía una alabanza de las declaraciones de un Obispo y se sumaba a lo que yo había declarado. En forma coherente, porque él me había pedido que yo hiciera algo por la paz, y yo había encontrado la manera de hacer algo por la paz.
Soy, además miembro del Consejo Mundial de la Paz. No he tomado parte activa, porque el ser Obispo me obliga a muchas cosas, a no poder concurrir a las manifestaciones públicas del Consejo. Y, además, es natural que no siempre pueda yo estar de acuerdo con algunas de las posiciones del Consejo aunque tampoco debemos dividir las fuerzas que trabajan por la paz con manifestaciones contrarias. No sé si te respondí pero pretendí hacerlo.
—-Pregunta: Yo quiero preguntarle algo más o menos conectado con la pregunta que le hicieron respecto a la violencia. Bueno, la violencia institucionalizada existe y la respuesta natural necesaria en la violencia de parte de los oprimidos; pero usted había antes de que la violencia no fuera artificial. ¿Se consideraría como una violencia artificial, por ejemplo, lo que ha pasado en Argentina últimamente?
—-Respuesta: ¡Ajá! Pues eso los argentinos son los que pueden responder.
Si es artificial o no. Digo, no es respuesta así como para decir: «te envuelvo en el capote y te doy la salida» (así dicen los toreros), sino realmente es que tengo que dar el conocimiento de la realidad tal, que realmente se justifique aquella.
Eso es una tradición en la Iglesia, eso no es doctrina nueva; que la violencia puede ser utilizada, pues con una serie de condiciones. Claro que a veces se analizan tanto, tanto las condiciones que nunca se hace la violencia. Y como decía, allí se pasa la oportunidad de remediar las cosas.
Pero, recientemente, yo no utilicé esa jerga de lo institucionalizado y lo otro, que es clara por otra parte.
Recientemente unos obispos de mi tierra, México, con gran satisfacción mía hicieron unas declaraciones públicas; ya no me quedó solo ante las tierras de la opinión (no digo que lo sean ustedes no, sino todo, todo el mundo). Hicieron una declaración precisamente de lo que se trata. La violencia institucionalizada provoca la violencia de los oprimidos y la violencia de los oprimidos provoca la violencia de la represión, que a su vez… Entonces es una escalada. Por eso es importante que muchas veces la violencia, por ejemplo se dice, si tiene éxito. Se pone una de esas condiciones: si tiene éxito. Ahora, yo podría decir cuál es el éxito que se busca. Porque con un acto violento se pueden buscar varios tipos de éxito. Voy a poner el ejemplo a Camilo Torres: no buscaba el éxito. Estoy seguro que él tenía la certeza de que él no iba, con su guerrilla, a tomar Bogotá y llegar al poder, estoy seguro.
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Qué éxito quería él: dar testimonio, y lo dio.
A mí me admiró, por ejemplo, lo que Camilo Torres significa en Cuba, y allí qué significa: posiblemente el punto de unión de cristianos y no cristianos en Camilo Torres. Alguno diría no, es que debemos estar unidos en Jesucristo. Pero es que para muchos no hay otra manera de conocer a Jesucristo, allí, en concreto, que Camilo Torres. Es que es la expresión de Jesucristo para ellos. Ese es el éxito que él buscaba. Dar ese testimonio. Por tanto, el ejercitar la violencia puede, deber, tener unas metas muy concretas.
Yo digo: la «violencia» y la «no violencia» no están definidas por el cristianismo; yo no soy «violento» en nombre de Cristo, no soy «no violento» en nombre de Cristo; así en general; Cristo no me vino a enseñar doctrinas, el me vino a enseñar LA VIDA. Entonces la violencia, como decía, tiene que surgir de la vida, o, la «no violencia» tiene que surgir de la vida, como lo surgió a Gandhi o a Martin Luther King.
Álvarez Icaza — una aclaración (del principio):
Se refiere el señor a las declaraciones del arzobispo de Chihuahua, Monseñor Adalberto Almeida, del Obispo de Ciudad Juárez, Monseñor Manuel Talamas Cavandari, ambos en unión de todo su clero, dos diócesis completas de la República, y posteriormente una declaración del provincial de los jesuitas con toda su curia en la misma línea. Posteriormente se constituyó en relación a esas declaraciones, un movimiento de sacerdotes que se llama: «Movimiento de Sacerdotes para el Pueblo». Si alguien quiere conocer esas declaraciones, el padre Luis G. del Valle, de México tiene textos de esas declaraciones.
—-Luis del Valle: Tengo un sólo texto de cada una.
—-Monseñor Méndez Arceo: Bueno yo quiero corregir algo de Pepe Alvarez Icaza. Dijo, los obispos con todo su clero, por tanto la diócesis completa. Todavía no está completa.
—-No dije «con toda la diócesis completa»
—-Hombre, no discutáis, si dijiste. Que se registre (risas)
—-Pregunta: ¿Cuál considera Ud. que es la posición del Episcopado latinoamericano respecto a la liberación de los pueblos?
—-Respuesta: Bueno, yo creo que la declaración teórica de la liberación de los pueblos, no hay un Episcopado, en el momento, que no la suscriba. La declaración teórica de la liberación de los pueblos todos, puesto que eso quedó suscrito por los Episcopados de Medellín.
El problema concreto de la liberación de este y del otro pueblo, hay que ver qué hacen los Episcopados. Cómo son coherentes consigo mismo, cómo son coherentes con el Evangelio, y por tanto cómo son coherentes con su pueblo. Con las necesidades de su pueblo. Eso ya es otra cosa, porque yo creo que muchas veces (me parece que es un fenómeno real del cristianismo en Latinoamérica), las declaraciones verbales sobrepasan, en general, aún la posición teológica, no sólo las acciones sino
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aún la posición teológica de las diferentes iglesias locales. Pero la afirmación teórica de la liberación ya ahora sólo si que se declare no cristiano (no la suscribe) porque es evidente que Dios cristiano es un Dios liberador.
—-Pregunta: ¿Qué piensa de Genaro Vásquez Rojas y su movimiento?
—-Respuesta: Genaro Vásquez Rojas. Pues yo creo que la mayor parte no sabe quién fue G. Vásquez Rojas. Fue un maestro rural que se fue al monte y se hizo guerrillero y murió hace poco.
—-Una voz del público: «lo mataron»
—-Es afirmación tuya. Pero déjame terminar, si no la pobre señorita va a decir que soy mal educado.
¿Qué pienso yo de su movimiento?
En cuanto al resultado: yo creo que se mantuvo como un grito de inconformidad. Así se mantuvo: un grito de inconformidad. Posiblemente como con un valor de mayor del que en realidad tenía, porque, no logró, Genaro Vásquez suscitar un grupo de guerrilla muy grande. Yo creo que era comprendido por su ambiente, (el se desarrollaba en su ambiente, en una provincia) y era comprendido. La prueba está que no era delatado, y eso es importante. Aunque muchas veces la no delación puede ser por temor pero creo que aquí en el caso era más bien por ser comprendido y porque el vivía plenamente como el pueblo. Aún en la guerrilla vivía plenamente como el pueblo. Parece que no era terrorista respecto al ambiente. Pero, cuando murió (la compañera dijo que lo mataron) se vio la debilidad de su movimiento porque la última acción importante de Genaro Vásquez fue un secuestro en el que me hicieron participar como mediador para que se entregara el dinero (pidió la liberación de algunos presos políticos y además dinero), el dinero pasó por mis manos, como mediador, de la familia a los representantes de ellos. Se vio la debilidad del movimiento porque el mismo Genaro, es decir, la misma cabeza del movimiento tuvo que intervenir directamente en el secuestro con otras tres personas. No tenía personas de quien valerse para hacer las cosas. Yo creo que, como un grito de inconformidad fue válido.
—-Pregunta: Monseñor, que perspectiva política y social le ve usted al resultado de este Encuentro?
—-Respuesta: Si yo no le viera perspectivas muy grandes, probablemente no hubiera venido desde allá del otro extremo. Aunque hubiera podido venir por el gusto de estar aquí en Chile y el gusto de estar con tantos buenos compañeros, pero yo creo que tiene una perspectiva.
Fíjate que yo en mi discurso de inauguración (no discurso presidencial como dice esa agencia) dije que los cristianos para el socialismo somos un hecho mayor en Latinoamérica y, claro, un hecho mayor tiene trascendencia cuando se reúnen los representantes de ese hecho mayor y puedo decir también esto: que yo pienso, estoy convencido de que, si la Iglesia, entrase (la Iglesia Católica, me refiero ahora, pero puedo decir si los cristianos), la Iglesia católica que tiene gran significación en América Latina, a pesar de todos nuestros
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desaciertos, que tiene tan grande significación en América Latina: el corazón religioso de América Latina.
Y hablo sobretodo por mi experiencia de un pueblo, posiblemente el más religioso de América Latina, que es México. La iglesia que tiene tal significación entrase verdaderamente en el conocimiento de la voluntad del señor, que yo creo es ésa: en el rechazo explícito, no dejando el capitalismo en ningún lado como una opción para un cristiano. Si verdaderamente fuese claro para los cristianos que el capitalismo no es opción posible, no es opción moral para un cristiano, sin duda que la transformación sería a más corto plazo. Habría menos vidas, menos sangre derramadas en el camino de la liberación del capitalismo.
Lo han dicho de dos distintas maneras, dos personas, que a uno lo cito porque sé que ocupa un lugar de observatorio: Galo Plaza.
Por lo menos tres veces he leído declaración de él, de que está seguro que las tomas de posición ( y él lo dice ya, las tomas de posición, que son todavía tan exiguas, pero el que se les dé esa relevancia es en virtud del significado que tiene la iglesia en América Latina), de la Iglesia en América Latina, le da la seguridad de que la revolución se operará sin derramamiento masivo de sangre. Eso lo ha dicho él por lo menos tres veces.
Y a mí, Lázaro Cárdenas me dijo respecto de México: «Si la Iglesia se convirtiese (que terrible condición puso!), «si la Iglesia convirtiéndose no transforma a México, nosotros no lo vamos a transformar porque estamos muy ligados».
Esa fue la palabra que él empleó.
Indudablemente el sistema está muy trabado y todos están muy contentos en el «status quo». Y son, cristianos y no cristianos.
«Estamos muy ligados», es decir, los que debemos transformarlo estamos muy ligados, estamos muy condicionados, en otras palabras; y por tanto no podemos contribuir eficazmente a la transformación.
Y una última respuesta: Se ve que se le da importancia a este hecho mayor de los cristianos que estamos formando conciencia de esto: el que el imperialismo le dé tanta importancia. Por lo menos dos grandes en firmes, que he sabido, consideran que el más grave peligro, para la situación de Estados Unidos en la América Latina, es la Iglesia Católica.
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—-Pregunta: Usted acaba de hablar de esa alternativa, que no puede ser alternativa para los cristianos: optar por el capitalismo. En América Latina se ha dado un sólo modelo de otro tipo de sociedad: la socialista de Cuba; aquí en Chile escuchamos cosas muy contradictorias de Cuba, desde un entusiasmo casi histórico hasta un rechazo completo.
Usted ha estado en Cuba. ¿Cree Ud. que sería conveniente, provechoso para América Latina el repetir el experimento cubano, naturalmente acondicionado a las diferentes naciones latinoamericanas y que eso significaría un adelanto muy notable de la situación en que nos encontramos hoy día?
—-Respuesta: Tú eres chileno, ¿verdad?. Y como te voy a decir yo que sería conveniente trasladar la experiencia cubana acá en Chile, donde están buscando un camino al socialismo, un socialismo a la chilena. Aquí se está haciendo otra experiencia, y si me dijeras si sería conveniente optar por la cubana o la chilena en México, te diría que quisiera mejor que allá se hiciera a la mexicana.
Es decir, que así como los capitalismos son tan diferentes, también así debe ser la realización del socialismo: una apropiación social; ¿cuál será la fórmula? no la sé y, yo, como Obispo, pues francamente no voy a decir, podría tal vez en algún momento contribuir a decir: «sería buena esta apropiación y sería mejor esta apropiación que la otra».
La apropiación social, eh!, no la apropiación estatal porque luego por eso muchos se confunden y nada más piensan en que el Estado es el que coge las cosas. No, la apropiación social de los medios de producción.
Ahora, en qué medida, si con un área y con la otra, eso todas son cosas muy concretas que no se puede decir es mejor que la otra. Es necesario ver las circunstancias y con una participación, con una participación auténtica ¿de quién? pues ante todo de los oprimidos ahora. Ante todo, los oprimidos; pues ya debían estar cansados los opresores de su participación en el gobierno, en el manejo de las realidades, tomar un tiempo de vacaciones para que los que han estado siempre oprimidos participen y gobiernen (a ver si saben gobernar, entre otras cosas), que tomen experiencia, porque luego también se quiere pedir que inmediatamente las realizaciones sean perfectas.
Con siglos de la otra experiencia, desde allá se grita: ¡Vean las equivocaciones! ¡Vean cómo bajó la producción! ¡Vean cómo no hay abastecimientos! Vean cómo… Después de siglos de haber hecho las cosas mal para la inmensa mayoría.
Concretamente, de la experiencia cubana. Cuando fui a Cuba, fui acompañado de un periodista, buen observador creo yo. Uno de los periodistas más independientes de México que estuvo hace poco aquí: Froylán López Narváez.
Él había estado en el 67 en Cuba y la misma noche que llegamos, me dice: «esto es un cambio enorme» (cuando fue a Cuba no aguantó 6 días en el 67), regresó a México por ver la tensión, la queja constante, la incomprensión que había a lo que estaba sucediendo, a la experiencia que se estaba realizando (no experimento, experimento se hace en conejos) no, la experiencia que se estaba realizando, y entonces se fue.
En cambio, ahora encontró otra cosa, y yo es lo que encontré también. Tuve gusto de que Ernesto Cardenal (claro que es un poeta, no es un…).
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…gobernar los criollos conservando la herencia que les habían forjado los colonizadores, es una diferencia profunda.
La revolución, la primera, la hicieron verdaderamente los sacerdotes. Fue tan importante la participación de los sacerdotes en la primera, aunque también hubo sacerdotes en la segunda. Y lo malo es que nos dejaron, los sacerdotes que participaron en la segunda, la herencia de seguir en esa tesitura, en esa línea; y, la iglesia en general se pudo de que, en México, que en todo el siglo pasado estuvo (y parte de este), en la línea ésa de la contrarrevolución.
Por eso yo hablo tanto de que ya es tiempo de que dejemos de estar en la contrarrevolución nosotros, los cristianos. Y analizando por qué los sacerdotes le dan tal radicalización a las cosas, eso mejor lo dejamos para otra rueda de prensa.
Pregunta: —Más como revolucionario que como sacerdote y que quiero pedirle que Ud. se defina; me impresiona, más que como mexicano, como latinoamericano. Y, como latinoamericano, quiero preguntarle qué piensa usted sobre China y sobre Chile.
Respuesta: —Bueno, lo primero: que me defina si sacerdote o revolucionario pues no, yo no puedo hacer esa dicotomía. Porque quiero ser sacerdote, y quiero ser revolucionario. Y como no encuentro incompatibilidad, entonces quiero ser las dos cosas, esa es mi primera respuesta.
Y luego a la otra: que me ve más bien como latinoamericano, bueno no a lo mejor soy un mexicano abierto y entonces por eso…
¿Qué pienso sobre su país? Quiero mucho a su país, en primer lugar, mucho. Siempre he visto hacia Chile como a un país muy particular en este sentido de que, encerrado entre el mar y la cordillera, ha realizado algo muy propio, (como México por otras razones), también ha tenido una fisonomía tan definida.
Yo algunas veces he dicho de qué hermoso sería lograr un eje — (aunque eso del eje tiene unas connotaciones y unos antecedentes muy feos, lo del eje Roma-Berlín y todo lo demás). Pero llamémoslo de cualquier manera, una vinculación especial entre México y Chile en el proceso de transformación de América latina. Y lo vi, me gustó. Por eso, que mi presidente viniere a visitar Chile y me gustó el hecho de que, cuando el presidente de México hizo declaraciones que todavía no ha hecho en México… tomó posiciones que todavía no había hecho en México.
No quiero decir así, como de que es «candil de la calle y oscuridad de su casa», porque él sabía que lo que estaba diciendo aquí se estaba transmitiendo directamente por esos aparatos que, bueno, no son exclusivos del capitalismo, pero se puede llegar a ellos muy rápidamente por el sistema capitalista del Estado.
Entonces, se estaba transmitiendo directamente a México lo que aquí estaba diciendo. Y lo estaba diciendo tal vez más para México que para Chile, porque Chile no tenía nada ni que ganar ni que perder. Y en cambio, en México, sí es donde él está comprometido.
Respecto a mi vinculación con Chile: yo siempre vi en Chile pre-
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…cisamente una iglesia en ebullición, en transformación, desde que la conocí más. Y, como lo he declarado, pues he recibido grandes beneficios de mi contacto con los chilenos. Por ejemplo, la última vez que estuve con latinoamericanos en Medellín, en una reunión de 55 obispos que estábamos en escuela; nos tenían allí lavándonos el cerebro un grupo de expertos latinoamericanos y había un buen grupo de chilenos, estaban ocho obispos chilenos.
El presidente entonces de la Asamblea, don Manuel Santos y algunos más amigos míos como don Carlos González, a quien considero uno de mis más amigos entre los obispos; don Bernardino Piñera y etc.
Y tendría muchas cosas más que pensar… ah, y pienso una cosa: Chile siempre me ha ocultado, cuando vengo, el rostro de su cordillera, y tengo unas ganas de ver la cordillera así… libre, para poderla gozar.
Pregunta: —¿Por qué, según usted, estaría en la naturaleza de la Iglesia la posibilidad de ser un agente de cambio, y cómo y por qué la experiencia de su persona se fue convirtiendo, digamos, en una práctica revolucionaria?
Respuesta: —Bueno, lo primero porque la palabra del Señor relativa a todo lo humano, y como estando todo relativizado, entonces un cristiano tiene que estar dispuesto a usarlo en la medida en que es usable, no está atado.
Había personas que decían para poner esas experiencias como que son más patentes por la práctica, ¿no?. Había personas que decían cuando se puso ya el castellano (por ejemplo acá en nuestras tierras) en lugar del latín: «ahora están quitando la fe».
Allí está el ejemplo del que no sabe lo que es ser cristiano… el que no relativiza una expresión. Que si aquella expresión fue buena (hacía muchos siglos que había sido buena, cuando el latín era el que se hablaba), ahora ya esa expresión, ya nada más le quedaba un contenido religioso. Es decir, por sus incrustaciones, le quedaba un contenido religioso.
Ni siquiera de por sí religioso, pero un contenido religioso. Entonces, por eso, sentían que se les cambiaba, que les arrancaban la fe. En cambio, en la fe relativiza todo, lo cristiano, relativiza todo.
Ahora, por qué yo…? Posiblemente por eso, porque trato de ser cristiano, y entonces tengo todo relativizado todo, y entonces, por eso, soy revolucionario.
No acepto el anquilosarme, el anclaje. Un anclaje es malo; y no sólo malo para mí, sino lo principal es que sea malo para muchos.
Voy a contar una pequeña experiencia de esa lucha semi-revolucionaria. A mí me han venido los obreros a decir esto. Yo no soy juez porque quiero ser parte, es decir, estoy con ellos, tengan o no razón: estoy con ellos. Por lo menos para darles voz. Y, si no tienen razón, para decirles: hombre, no tienen razón. Pero estoy con ellos.
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Y entonces, el patrón de esa fábrica, me llevó ese mismo día en la tarde, o al día siguiente, todos sus libros de cuentas y no sé cuántas cosas para que viera, y me dijo: «señor obispo (yo lo conocía de joven) pa’ que vea que yo soy el oprimido -usted dice que está con los oprimidos- yo estoy perdiendo, mire».
Le dije: «mira chiquito, ni tu ni yo estamos entre los oprimidos. Yo estoy tratando de salirme del gremio, pero, pues, ‘ay’ ando haciendo todavía pininos p’a salirme del gremio».
Es decir: no lo que para mí es malo, sino lo que es malo para la inmensa mayoría. Para mí puede ser mejor, en cuanto a comodidad, darme donde estoy, tener un cristianismo cómodo. De esos cristianos que se convierten de un día a otro, de esas maravillas que… (realmente, pues creo que también es una manera de actuar del espíritu. Todo esto como se recibe el espíritu, ¿verdad?). Las conversiones que… (no sé si por aquí hay cursillistas); entonces… que se convierten de un día para otro y hacen unas conversiones extraordinarias, pero siguen lo mismo en lo social; siguen lo mismo en la relación socio-política; exactamente lo mismo y tal vez hasta peores porque ahora ya están más tranquilos, religiosamente, con la manera como viven, porque ya se «convirtieron».
Pregunta: —¿Cómo es que la Iglesia, en cuanto a su jerarquía (la Iglesia Argentina) o sea, en cuanto a la amplitud y su receptividad con el proceso de cambio, por un lado. Y, por otro lado, lo que Ud. ubicó bastante bien, en cuanto a las funciones que cumple la Iglesia en el proceso revolucionario latinoamericano.
Yo estuve hablando con el sacerdote del Valle y con todo el grupo de «sacerdotes para el pueblo», y me dio dos razones fundamentales para mantener el tema actual de la Iglesia. Una razón estratégica, que es un factor importante; por otro lado, un factor ideológico, la Iglesia como portadora de la voz de Cristo en el mundo.
La pregunta es: Una vez que este proceso de cambio revolucionario se vaya plasmando en Latinoamérica, como ve usted el futuro de la Iglesia dentro del mundo, es decir, mantener las estructuras rígidas como se encuentran actualmente o visualiza algún tipo de cambio en este sentido, en lo que a esto se refiere?
Respecto a lo primero, pues sí, yo creo que es uno de los lugares donde está más marcada la diferencia de pensamiento, por cuanto yo los conozco: yo recibí algunas cosas de Argentina, algunas publicaciones, y está más marcada la diferencia de pensamiento de algunos obispos respecto de otros. Posiblemente la actitud más general sea todavía de «status quo» y la actitud minoritaria sea de salir del «status quo», me parece.
Pero no quiero entrar más en ese terreno porque no creo que sea ni siquiera digno de mí. Y ahora, lo otro, no creo sea necesario hablar (como tú dijiste) de «estructuras rígidas». Yo no diría «estructuras rígidas».
Como conjunto no creo que sea necesario transformar todo. Sí creo que es necesario agilizar las estructuras actuales, ya, de entrada. Y eso creo que es lo que se ha intentado en el Concilio, lo que se ha in-
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tentado en Medellín, lo que se intenta en varios Episcopados.
Por ejemplo, vamos a decir lo que significaría si realmente la pequeña comunidad de reflexión, entendida así, estructurada como unidad de base, si se multiplicase. Yo veo lo que allá, en mi experiencia concreta, significa los pequeños grupos de reflexión. De que el sacerdote entre semana, en lugar de estar atendiendo a su templo, salga a los pequeños grupos de reflexión y se multipliquen esos grupos de reflexión.
El Evangelio es explosivo, verdaderamente explosivo, es terriblemente revolucionario porque todo lo relativiza y entonces el cristiano no tiene límites para ver, no sólo las estructuras interiores de la Iglesia, sino las estructuras generales de la sociedad.
Así es que, no conservar estructuras sino agilizarlas. Si ya al paso van cayendo algunas, que al tratar de agilizarlas, por tanta polilla se desbaratan, pues que bueno: ya no estorban.
Y luego, ¿qué veo para el futuro?
Realmente, en cuanto a ver con claridad pues como ni profeta, ni hijo de profetas, no puedo decir. En cuanto a esperanzas evidentemente que no se puede decir porque hay tantos condicionamientos de cada país. No tiene sentido ni tendría sentido que intentáramos hacer una descripción de cómo será la Iglesia.
Ciertamente yo desearía una Iglesia que no tuviera relaciones diplomáticas con los Estados, por ejemplo. Y eso yo no creo que para mucho futuro sino cuanto antes. Porque yo digo: La Iglesia no es una sociedad que haga número con las otras sociedades, para que se equipare de sociedad a sociedad. En fin, a otras cosas.
¿Quisiera saber qué pasa en la Iglesia en cuanto a las represiones?
—-Respuesta: Sí, ha habido represiones en la Iglesia. Entonces yo ahí podría decir: ¿Qué entiendes por Iglesia?. Pero tú mismo hiciste la distinción en la jerarquía, ¿verdad?.
En la jerarquía ha habido esto: no es muy conocido, desgraciadamente no es muy conocido. Porque nos pasa, que como no sabemos hablar cosas interesantes, entonces, cuando decimos una cosa interesante, pasa inadvertida.
Los obispos, el Comité Episcopal Mexicano, hizo una buena declaración a raíz de la represión de 1968; breve, buena. No extraordinaria, pero suficientemente buena. Luego, cuando poco después, nos reunimos en una asamblea fue importante que se acogieran las voces de las mamás de los presos políticos, de las esposas de los presos políticos, de los compañeros de los presos políticos y en una asamblea se discutió el asunto.
Y los obispos nos dividimos, 30 obispos dijeron: «no hablen porque no tenemos suficiente conocimiento, la situación es muy compleja»; y 15 obispos dijeron: «Sí, hablemos, es necesario que hablemos». Esto no quedó en la oscuridad, no quedó en un secretismo de una acta de la Asamblea, sino que yo lo hice público en una homilía y entonces salió al aire.
Así es que tú, ya prescinde, porque ya estuvo publicado.
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—-Pregunta: Evidentemente el general Lázaro Cárdenas y Galo Plaza al hablar de Iglesia y revolución pensaban en dos cosas distintas. Yo pienso, tal vez interpretando correctamente al señor Galo Plaza, que él pensaba en una revolución mediatizada, y como es común ahora que en América Latina se esté hablando y se esté planteando sobre posibles terceras vías que se les dan muchos nombres como «Nacionalismo revolucionario», etc. Yo quisiera saber, ¿qué opina Ud., o qué opinión tiene Ud. sobre estas supuestas vías de liberación. En realidad, si es un paso adelante o es una mistificación que cada vez más utiliza de nuevo al pueblo para seguir perpetuándose en el poder?
—-Respuesta: Evidentemente que si no es una revolución suficiente, es una revolución que mediatiza. Eso es claro, eso es obvio.
Ahora que, muchas veces hay aquello de que «de lo que hay se gasta» y que posiblemente son acciones que de alguna manera erosionan al sistema. Eso puede tener o al menos, puede ser ese su significado: de erosionar el sistema.
Te voy a poner un ejemplo: Los papas han venido haciendo declaraciones a partir de León XIII, análisis de la sociedad capitalista hasta llegar, no tan definitivamente como Paulo VI, a decir: «el capitalismo no es compatible con el cristianismo» en la «Populorum Progressio». Hay otras afirmaciones posteriores.
Esas críticas que al fin y al cabo eran tomadas un poco del análisis marxista, esas críticas que venían haciendo las Encíclicas, del capital, lo venían erosionando, lo venían presentando ya en una luz de deteriorante. Así también, yo te puedo decir que, aun revoluciones mediatizadas, que pueden tener ese mal efecto: de tranquilizantes, de catarsis; sin embargo, también pueden tener el efecto de erosionantes. Hay que hacer opciones. ¿Para qué decimos soluciones generales? Y que no hay.
—-Pregunta: Soy un alemán. Hizo una crítica de algunas acciones alemanas. Quisiera Ud. ya sabe de las acciones alemanas en Vignad y otra ciudad francesa que eran acciones tomadas por el Tercer Mundo y especialmente para América Latina. ¿Ud. cree que los alemanes hicieron colectas de 15 millones de marcos, que son 15 millones menos para nosotros? Sabe que creemos que esa plata ayuda al imperialismo y capitalismo aquí en América Latina? ¿Qué podemos hacer?
—-Respuesta: Yo puedo decir esto: que mucho de ese dinero ha sido terriblemente desperdiciado, gastado en tonterías, y no por mala voluntad de todos los latinoamericanos. En 1962, en Cuernavaca, nos reunimos un buen número de obispos latinoamericanos; entre otros, una persona a quien yo nombro con reverencia, y además con gran cariño: don Manuel Larraín, chileno iniciador, como algunos otros chilenos… (eso te lo van a decir después); estuvimos allí para qué, para pensar en esto. Estaban 2 representantes: uno de Adviento y otro de Miserio. Y también había representantes de Canadá, Bélgica y Francia. Estábamos allí para pensar cómo asesorar a estas agencias de recolección de fondos para Latinoamérica, pa’ que no desperdiciasen y no gastasen el dinero en cosas frívolas. Creo que también algún dinero de estos ha sido gastado en promover movimientos políticos en Latinoamérica, posiblemente la Democracia Cristiana en algunas de sus empresas halla recibido dinero de esto, sobre todo de Miserio, no quiero precisar porque no se trata de dar pistas a la CIA. Entonces, yo creo que sí ha habido un gasto inútil y gastos mal orientados. Eso no quiere decir que no puedan ser acciones que sirvan para la promoción real en Adviento de lo cristiano y, en Miserio, de la transformación de los pueblos latinoamericanos.
Nota final:
[1] Archivo Patrimonial UC. Fondo Documental, Caja 1, Carpeta 004, Documento 012. «Conferencia de Prensa de Monseñor Sergio Méndez Arceo, Obispo de Cuernavaca». Santiago de Chile, noviembre de 1972. Disponible en: https://archivospatrimoniales.uc.cl/bitstream/handle/123456789/64216/Caja1%20Carp004%20Doc012.pdf?sequence=1&isAllowed=y [Fecha de consulta: 26 de julio de 2026].
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27 de julio de 2026