Ante un mundo complejo y en riesgo, Moscú busca articular a la izquierda global

Arturo Alejandro Muñoz
Turbias se ven las aguas políticas, ya que la fragmentación de la izquierda, así como las divisiones ostensibles existentes en la centroizquierda y en la misma derecha gobernante, no dejan lugar a dudas.
En realidad, todo es producto del persistente quehacer del conservadurismo criollo, tan eficaz en su actuar anti pueblo, que ha venido tejiendo una red desde el día mismo en que Pinochet y el mega empresariado perdieron el plebiscito del año 1988.
En términos simples, se trata de lo que relata el viejo cuento: la araña que teje una densa red de firmes hilos a objeto de atrapar decenas de insectos –cuestión que logra sin tropiezos– pero, tan exagerado y constante es su esfuerzo que la hilada tela se convierte en tupida maraña, la cual atrapa al arácnido impidiéndole salir de su oscuro escondrijo, encarcelándolo en su propia creación. Es lo que le ocurre a la cofradía política actual. A toda ella… desde la derecha arácnida hasta la izquierda y centroizquierda que forman parte del insectario atrapado por la red mencionada.
Entonces, amable lector, ¿puede usted entregar, aquí y ahora, algún nombre (sea de mujer o de varón), que genere consenso en las fuerzas progresistas y de izquierda –cuya unidad es condición sine qua non para derrotar al fascismo-, y que sea digno de representarlas en una contienda política contra los ultranacionalistas?
Es la lucha que viene. ¿Tiene algún nombre? Yo no lo tengo. Y le aseguro que la derecha ortodoxa, la no fascista, tampoco, pues si según los anti marxistas fue Kerensky quien abrió las puertas a la revolución bolchevique, según los izquierdistas fueron Piñera y Boric quienes las abrieron al fascismo en Chile.
Lo de Gabriel Boric duele, pues el pueblo le dio la oportunidad de hacerse eco de muchas ideas y acciones realizadas por Salvador Allende, hasta ahora el único y más sólido exponente de la izquierda chilena y latinoamericana. No fue así, Boric optó por maquillar no ya exclusivamente al neoliberalismo salvaje, sino, también, optó por un exacerbado respeto (¿inconsciente?) a los intereses de las cofradías políticas derechistas. Con ello, la puerta para el paso franco del neonazismo y del protofascismo quedó abierta de par en par.
Y si el frente amplio, el partido socialista y el partido comunista han pensado dejar en manos del pueblo la respuesta al avance de los neonazis y protofascistas, cometen el más grande de los errores. Hoy día el pueblo se siente ausente y ajeno de participar en una lucha política que fue abandonada por sus propias tiendas partidistas. Cada día que pasa, el pueblo constata cuán manipulado, decepcionado y engañado se encuentra. La ultraderecha ha ganado el gobierno y se dispone a transformar Chile en una factoría estadounidense dirigida por el sionismo internacional.
Las invitaciones efectuadas por José Kast al hijo del golpista y delincuente Jair Bolsonaro, de la inútil cipaya yanqui Corina Machado y del payaso sionista Javier Milei, demuestran lo dicho.
El alcalde de Santiago, el excarabinero Mario Desbordes, entregará las llaves de la ciudad a Corina Machado, una mujer que nada sabe de Santiago y su historia, que nada ha hecho tampoco en beneficio de la capital chilena, pero que, en cambio, azuza las huestes del sector más delictual, incivilizado y primitivo de la ya insoportable “invasión” venezolana en Chile, para apoyar, precisamente, a ese neonazismo que llega a La Moneda en los bolsillos del germano de Paine.
Además, ese germano de Paine, sin cargo oficial ninguno, viajó a Miami uniéndose a la “Cumbre” llamada por el presidente de EEUU, protocolizando con su presencia y participación un extraño acuerdo que, en rigor absoluto, mete a Chile en berenjanales, ya que el acuerdo de marras, por angas o mangas, constituye un apoyo oficial a las guerras y locuras de míster Trump.
¿Los partidos de izquierda y centroizquierda, atrapadas en su propia telaraña, más allá de las declaraciones que constituyen un vulgar e inofensivo “peo con corneta”, harán algo efectivo denunciando legal y constitucionalmente al painino? Lo dudo.
Hoy, como ayer y siempre, y tal vez como nunca antes, aquellas pancartas que hermosearon las calles de Chile durante el estallido social en el año 2019, reviven con mayor fuerza:
“Sólo el pueblo salva al pueblo”. “El pueblo unido avanza sin partidos”.