EL INTERREGNO POLÍTICO LO HA COPADO EL NEONAZISMO

Arturo Alejandro Muñoz

En fin, ya lo dijimos en el título de estas páginas. Estamos en un interregno político de proporciones gigantescas, y el pueblo de Chile demorará mucho tiempo en, primero, tomar conciencia de cuán aherrojado y subyugado se encuentra, y segundo, iniciar la estructuración de un referente social y político de dimensiones nacionales para dar los pasos que se necesitan en orden a conquistar el gobierno.  

Pero, con los neonazis en el gobierno (aliados a payasos vecinos), la acción política, obviamente, deberá comenzar con la lucha contra el fascismo y el neonazismo, cuyas verdaderas intenciones, ergo, su verdadero programa de gobierno, los chilenos prontamente conocerán… y los ayes y llantos servirán entonces de poco y nada, dado que las tiendas partidistas tradicionales fracasaron inequívocamente, permitiendo que ascendieran a La Moneda representantes de la más cruel y letal forma de gobierno totalitario y racista que Europa y el mundo conocieron en la mitad del pasado siglo.

Las fuerzas políticas que aún son democráticas, deberán procurar la unidad total para combatir la larga etapa de cuatro años de oscuridad que amenazan aherrojar a ese mismo pueblo que, desinformado y manipulado, le entregó su sufragio a los representantes del fascismo y del nazismo.

Difícil tarea, ya que el ‘interregno’ que hoy oscurece a Chile nos muestra que el arco político-ideológico vigente en el país, como nunca antes en nuestra Historia, está caracterizado por un elemento común que lo cruza transversalmente. Ese elemento es la aceptación y defensa a ultranza del sistema neoliberal, lo que en rigor permite afirmar que los viejos “tres tercios” de la política criolla han dado paso al cuadro siguiente:   

ULTRADERECHA: conformada por nostálgicos de la dictadura militar, por fanáticos religiosos fundamentalistas del Opus Dei y de los Legionarios de Cristo, por inefables neonazis que se han bautizado como ‘republicanos’, por gerentes y propietarios de empresas transnacionales y por oficiales en retiro de las fuerza armadas. A este grupo le llamaremos “Los Amos”.

DERECHA: Surgió una nueva sociedad, una especie de alianza reciente, compuesta por los otrora ultraderechistas partidos RN (Renovación Nacional) y UDI (Unión Demócrata Independiente), los cuales, por conveniencias económicas y electorales retrogradaron algunos centímetros hacia posiciones menos ultramontanas, logrando finalmente atraer hacia su centro de gravedad al PDC (Partido Demócrata Cristiano), al PPD (Partido por la Democracia), al PRSD (el ex Partido Radical, hoy Socialdemócrata)  y a un significativo número de dirigentes y militantes del PS (Partido Socialista). Junto a ellos se encuentran también algunos gremios empresariales criollos y casi la totalidad de la actual prensa escrita, sin dejar de lado por cierto al 100% de los canales de televisión abierta. Todos estos muchachos conforman el grupo que llamaremos “Los Mayordomos”.  

CENTRO DERECHA: la antigua y otrora luchadora y popular ‘izquierda’ derivó en Chile a posiciones tibias, acomodaticias, cercanas a la socialdemocracia y aceptadoras del sistema económico capitalista a través de su apoyo al neoliberalismo,  ya que se integró finalmente a los programas y acciones del grupo anterior (DERECHA). En este sector del arco ideológico-partidista que hemos llamado “Centro Derecha”, podemos ubicar al viejo PC (Partido Comunista) y a sus aliados PH (Partido Humanista), Frente Amplio e IC (Izquierda Cristiana). No tengo un nombre específico para este grupo (mejor dicho, sí lo tengo, pero no me atrevo a publicarlo).  

IZQUIERDA: aquí, el asunto es tal como uno puede ver en algunos letreros camineros que no tienen publicidad en los cuales, sin embargo, es posible leer: “Disponible”… es decir, se da de la misma forma. Este sector del arco ideológico-político se encuentra “disponible” para quienes deseen reestructurar una izquierda anticapitalista, solidaria, crítica y popular hasta la médula.  No se avizora grupo alguno que esté trabajando en serio en esta parte del mentado arco, aunque cada año aparece algún vivaracho perteneciente a uno de los sectores nombrados líneas arriba que surge como “díscolo”,  proponiendo lámparas de Aladino al pueblo, pero que, en la estricta y dura realidad, sus verdaderas intenciones apuntan a conseguir mejores posiciones en el Parlamento para su grupo familisterial, y desde allí maquillar el sistema neoliberal que ama y representa.   

En fin, ya lo dijimos al inicio de estas páginas. Estamos en un interregno político de proporciones gigantescas, y el pueblo de Chile demorará mucho tiempo en, primero, tomar conciencia de cuán aherrojado y subyugado se encuentra, y segundo, iniciar la estructuración de un referente social y político de dimensiones nacionales para dar los pasos que se necesitan en orden a conquistar el gobierno.  

Pero, con los neonazis en el gobierno (aliados a payasos vecinos), la acción política, obviamente, deberá comenzar con la lucha contra el fascismo y el neonazismo, cuyas verdaderas intenciones, ergo, su verdadero programa de gobierno, los chilenos prontamente conocerán… y los ayes y llantos servirán entonces de poco y nada.

Dado que los partidos políticos tradicionales fracasaron inequívocamente, permitiendo que ascendieran a La Moneda representantes de la más cruel y letal forma de gobierno totalitario y racista, las fuerzas políticas que aún son democráticas, deberán procurar la unidad total para combatir la larga etapa de cuatro años de oscuridad que amenazan aherrojar a ese mismo pueblo que, desinformado y manipulado, le entregó su sufragio.