El secuestro del presidente Maduro y la reactivación imperial:Doctrina Monroe y soberanía en disputa
El secuestro del presidente Maduro y la reactivación imperial:Doctrina Monroe y soberanía en disputa
El secuestro del presidente Maduro y la reactivación imperial: Doctrina Monroe y soberanía en disputa
En una entrevista que resuena como un desafío muy fuerte frente al diktat estadounidense en marcha, Esteban Silva Cuadra, gran militante de los derechos de los pueblos en América Latina y en todo el mundo, miembro destacado de la AIARA (Asociación Internacional de Amigos de la Revolución Argelina) y presidente de la asociación chilena de solidaridad con el pueblo saharaui, analiza el secuestro del presidente Nicolás Maduro, la agresión militar contra Venezuela, el cerco estructural contra Cuba y la reactivación imperial de los Estados Unidos.
Afirma que la confrontación ya no es solamente diplomática, sino energética, cognitiva y geopolítica, y que los pueblos de América Latina y el Caribe enfrentan la necesidad de recomponer un bloque soberanista capaz de resistir a la ofensiva. La entrevista, por lo demás, entrega revelaciones exclusivas sobre la manera en que fue ejecutado el ataque terrorista de los estadounidenses contra Venezuela. Para leer con atención, para hacer leer, para reflexionar y para hacer circular. Antes de que sea demasiado tarde. ¡Aviso!
La Patrie News: Conoces bien al presidente Maduro, recientemente secuestrado por los Estados Unidos en su palacio presidencial en Venezuela. ¿Era su régimen una dictadura y dirigía él un cártel de tráfico de drogas?
Esteban Silva: Conozco bien al presidente Nicolás Maduro. Es un hombre profundamente humanista, un dirigente socialista que conduce un proceso profundamente soberano, democrático y participativo, inspirado por el legado del Libertador Simón Bolívar y del Comandante Hugo Chávez, como lo ha sido y como lo es la revolución bolivariana. Se trata de un proceso popular y revolucionario, de justicia social y de democracia participativa orientada hacia el poder popular.
No hay que olvidar que Nicolás Maduro es también el principal dirigente y el actual presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado por el presidente Hugo Chávez y que constituye hoy la principal fuerza política nacional. El PSUV gobierna el país en alianza con fuerzas populares y partidos soberanistas, ecologistas, socialistas y de izquierda que conforman el Gran Polo Patriótico Bolivariano en la mayoría de los 23 estados federados y en el Distrito Capital de Caracas. Además, el PSUV posee la mayor representación parlamentaria en la Asamblea Nacional y dirige el Ejecutivo con Nicolás Maduro y la actual presidenta encargada Delcy Rodríguez.
A mi juicio, tras su secuestro ilegal, se hará cada vez más evidente que la elección presidencial del presidente Maduro fue claramente democrática, y que dichas elecciones fueron objeto de una gigantesca operación de sabotaje destinada a imponer como ganador al candidato de extrema derecha Edmundo González, dirigido por María Corina Machado. A ello se sumó un despliegue colosal de fake news y desinformación a escala mundial cuyo objetivo era hacer creer que su elección no había sido legítima, con el fin de deslegitimar la reelección democrática del presidente Maduro, aislar internacionalmente al gobierno bolivariano y crear las condiciones para justificar un ataque militar de gran envergadura.
Durante 28 semanas, Trump movilizó portaaviones, submarinos nucleares, destructores y buques con tropas especiales en el mar Caribe para cercar a Venezuela y preparar su agresión militar. Bajo el pretexto de combatir supuestos “cárteles de droga”, bombardearon embarcaciones civiles en el mar, asesinando a más de 110 personas entre venezolanos y colombianos. Paralelamente, se desató una guerra cognitiva para instalar la narrativa de que Maduro dirigía un supuesto “Cartel de los Soles” totalmente inexistente. Con esta operación —en la que se gastaron miles de millones de dólares— se preparó el asalto contra la soberanía venezolana y el secuestro del presidente.
La agresión militar, dotada de alta tecnología de guerra, fue ejecutada con el fin de secuestrar al presidente y a Cilia Flores, operación perpetrada por los Estados Unidos por orden de Donald Trump el pasado 3 de enero, dejando un saldo de muerte, destrucción y el secuestro del presidente constitucional de Venezuela y de la primera dama.
Tras el secuestro y el traslado de Maduro y Flores a los Estados Unidos como prisioneros de guerra, Trump lo admitió tácitamente al afirmar que la dirigente de la oposición de extrema derecha, María Corina Machado, no tenía ningún tipo de respaldo en Venezuela: “Creo que le sería muy difícil ser la dirigente. No tiene ni el apoyo ni el respeto del país.” Con estas palabras, Trump reconocía que el presidente Maduro tenía efectivamente legitimidad, liderazgo y respeto en el país, y que la única vía para alcanzar el objetivo era secuestrarlo y utilizarlo como rehén para presionar y chantajear al gobierno bolivariano en función del petróleo.
El objetivo real —luego explicitado por Trump— era apropiarse de la producción y del petróleo venezolano. Se trata de una estrategia imperial que reivindicó, en sangre y fuego, la doctrina Monroe, con acciones de piratería capturando buques petroleros, incrementando sanciones ilegales y confiscando activos estratégicos como Citgo, preludio de la agresión militar y del secuestro del presidente Maduro y de Cilia Flores como prisioneros de una guerra de nuevo tipo, una guerra unilateral jamás declarada. Es, en toda su dimensión, el retorno completo de la doctrina Monroe.
Sé que conoces bien el palacio presidencial venezolano, por haber estado allí en numerosas ocasiones. En tu opinión, ¿qué ocurrió realmente durante ese ataque terrorista contra Venezuela y por qué no intervinieron sus defensas? ¿Y qué sucedió con la guardia cercana del presidente secuestrado?
El ataque contra Caracas fue de una enorme envergadura. Más de un centenar de aviones equipados con misiles de alta letalidad, helicópteros fuertemente armados con gran potencia de fuego y sistemas electrónicos capaces de bloquear los radares y las comunicaciones venezolanas fueron utilizados. Incluso se emplearon armas sónicas de alta tecnología, nunca antes vistas en una operación de este tipo.
Las fuerzas bolivarianas se defendieron y respondieron con determinación pese a la superioridad tecnológica y militar de las unidades especiales de los Estados Unidos. Se bombardearon instalaciones estratégicas de defensa del Venezuela y también zonas civiles, provocando víctimas inocentes. La guardia presidencial resistió y combatió heroicamente para impedir el secuestro del presidente Maduro. Militares venezolanos y cubanos murieron bajo las bombas y la metralla enfrentando al enemigo.
Es falso afirmar que no hubo combate ni respuesta en Fuerte Tiuna. Testigos directos sostienen que los invasores no solo tuvieron heridos, sino también muertos, que fueron evacuados en helicópteros.
Tras este secuestro, ¿cómo se perfila el futuro de Venezuela y de toda América Latina, donde la extrema derecha toma revancha sobre la izquierda popular?
Pese al secuestro ilegal del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores, Venezuela ha fortalecido su institucionalidad. En primer lugar, se garantizó la continuidad del gobierno bolivariano bajo la conducción de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. En segundo lugar, la Asamblea Nacional se constituyó formalmente en su nuevo periodo legislativo. Por otra parte, el país se movilizó masivamente en todas las ciudades en solidaridad con el presidente Maduro y Cilia Flores, exigiendo su liberación inmediata por parte de los Estados Unidos.
Es cierto que el gobierno y el pueblo venezolanos enfrentan una agresión nunca antes vista, destinada a apoderarse del petróleo nacional mediante sanciones unilaterales e ilegales de enorme brutalidad, estrategias de aislamiento diplomático y un ataque militar directo. Sin embargo, la respuesta del pueblo y del gobierno ha sido la unidad en torno a la defensa de la soberanía y la exigencia prioritaria de la liberación del presidente constitucional de Venezuela y de su esposa.
El presidente Maduro, con firmeza y dignidad, se presentó ante sus captores en un tribunal de Nueva York como un presidente prisionero de guerra, invocando la Convención de Ginebra. Conozco bien al presidente Maduro: sé que es un hombre de profundas convicciones, con valores sólidos y una gran fuerza espiritual. No tengo ninguna duda de que, tarde o temprano, será liberado por sus captores, y que cada día que pasa fortalece su estatura, su visión de hombre de Estado y de revolucionario, digno heredero de la patria de Simón Bolívar y de Hugo Chávez.
¿Cuál es el grado de amenaza que pesa sobre el bastión cubano?
La amenaza contra Cuba es muy elevada y estructural. No se trata únicamente de la administración Trump y de su extremista jefe del Departamento de Estado, el anticubano Marco Rubio, ni del secuestro del presidente Maduro; Cuba enfrenta el mismo dispositivo estratégico imperial, pero aplicado de manera acumulativa desde hace más de seis décadas. La isla constituye el único bastión revolucionario que ha resistido con éxito todos los dispositivos de guerra híbrida y coerción imperial: bloqueo, sanciones, terrorismo, atentados, guerra comunicacional, aislamiento diplomático y operaciones clandestinas de inteligencia.
Para Washington, Cuba representa una anomalía inadmisible en el mapa hemisférico: un Estado socialista independiente con un sistema político soberano, instituciones revolucionarias maduras y una diplomacia internacional activa en África, América Latina y el Sur global. Por ello, Cuba ha sido y continúa siendo un objetivo prioritario de la doctrina Monroe reactivada.
La coyuntura actual revela un agravamiento cualitativo del cerco. Primero, porque el secuestro del presidente Maduro y la agresión militar contra Venezuela buscan romper el eje político Caracas–La Habana en el seno del ALBA-TCP, eje que ha sido fundamental para la defensa de la autodeterminación en el Caribe y en América Latina. Segundo, porque Cuba sigue siendo el símbolo operativo de la resistencia anticolonial en el continente y en el Sur global, y su existencia demuestra que es posible sostener un proyecto soberano y socialista fuera de la órbita de los Estados Unidos y de su doctrina imperial, la doctrina Monroe. Tercero, porque la nueva derecha radical occidental —desde el trumpismo hasta sectores europeos y latinoamericanos— ha convertido a Cuba en un objetivo tanto ideológico como geopolítico.
La maniobra central sigue siendo doble: asfixiar económicamente para provocar rendición o crisis interna, y al mismo tiempo crear las condiciones para un asalto político-diplomático que erosione legitimidad y capacidad internacional. Pero Cuba ha desarrollado, con disciplina y formación revolucionaria, un antídoto estratégico: unidad política, conciencia histórica, institucionalidad socialista, diplomacia de alta calidad y un poderoso internacionalismo expresado en brigadas médicas, cooperación Sur-Sur y solidaridad activa. Por eso, incluso bajo amenaza extrema, Cuba sigue siendo un bastión.
¿Cómo contrarrestar eficazmente el devastador diktat de Trump, que ataca indistintamente a aliados y adversarios?
Trump encarna la nueva fase del imperialismo estadounidense: no busca administrar un orden, sino fracturarlo para imponer una hegemonía de apropiación directa sin mediaciones multilaterales. De ahí su ruptura con la ONU, su despliegue militar unilateral, sus sanciones masivas, su guerra económica y su abierto desprecio por el derecho internacional. Su lógica no distingue aliados de adversarios: somete, presiona y extorsiona. Y lo hace con un objetivo central: el control estratégico de los recursos —en particular de la energía— y de los territorios.
Para contrarrestar esta ofensiva devastadora, no bastan las declaraciones diplomáticas. Se requiere un abordaje estratégico estructural. Primero, reconstruir un bloque soberanista continental en América Latina y el Caribe. La CELAC, la UNASUR y el ALBA han demostrado que existe una reserva política capaz de limitar operaciones imperiales cuando se actúa colectivamente. Luego, articular cada vez más el Sur global como actor político y no solo comercial. Hoy existe un espacio real: más allá de los gobiernos, debemos articular y movilizar a nuestros pueblos que componen los BRICS, la Unión Africana, el MNOAL y la CELAC en América Latina y el Caribe. Debemos converger en torno a la defensa del derecho internacional, de la soberanía energética y alimentaria, y de nuestros bienes estratégicos.
En tercer lugar, hay que enfrentar el dispositivo imperial más letal de esta fase: la guerra cognitiva. El asesinato del multilateralismo, la normalización del genocidio y de la ocupación colonial de Palestina en Gaza ahora bajo la llamada “Junta de paz colonial”, el reforzamiento de la ocupación del Sáhara Occidental, el secuestro del presidente Maduro y la demonización y el ataque contra gobiernos soberanos no habrían sido posibles sin el blindaje mediático occidental, la propaganda digital y las fake news coordinadas. Defender la soberanía implica también construir una comunicación soberana, redes de conocimiento crítico y plataformas intelectuales y culturales propias.
Finalmente, no se debe perder de vista el factor decisivo: los pueblos. Trump puede ganar batallas tecnológicas y financieras, pero la historia demuestra que la resistencia popular organizada puede derrotar imperios en pleno apogeo. La revolución cubana, la resistencia vietnamita, la revolución argelina y la revolución bolivariana lo demuestran. La defensa concreta del derecho internacional pasa hoy por la recomposición de fuerzas nacionales y continentales capaces de frenar el uso del ejército estadounidense y sus aliados como instrumento de saqueo neocolonial del siglo XXI.
El desafío consiste en pasar de la denuncia moral a la construcción geopolítica. Y América Latina —si se rearticulula— tiene la capacidad de hacerlo.
Entrevista realizada por Mohamed Abdoun
Fuente: La Patrie News de Argelia.
https://lapatrienews.dz/entretien-esteban-silva-cuadra-membre-de-laiara-lenlevement-du-president-maduro-reactive-limperialisme-et-la-doctrine-monroe/
Traducción del francés al español de Infosurglobal
26 de enero de 2026