EL SIONISMO ACECHA A CHILE Y A SU TERRITORIO AUSTRAL

Arturo Alejandro Muñoz

Digamos, sin temor al error, que fue Menahem Begin quien rearticuló políticamente- el movimiento sionista a través de la creación del Partido Herut (Libertad) que en 1973, con otras formaciones de la derecha nacionalista y neoliberal, daría origen al Likud. (las violentas Banda Stern e Irgún fueron las raíces del Herut), el cual toma el gobierno de Israel el año 1977.

Este partido ultraderechista ha sido responsable de la mayoría de los actos sangrientos y genocidas cometidos por Israel en las últimas décadas. Uno de ellos, bastante conocido y definitivamente horroroso, fue la masacre en los campamentos de refugiados palestinos en Sabra y Chatila, en territorio libanés, orquestada y planificada por sionistas fundamentalistas, pero cometida por cristianos libaneses, yanaconas del Likud y de Tel-Aviv.

Begin fue, además, quien decidió cambiar la capital del Estado de Israel a la sagrada Jerusalén, luego de invadir territorios que no pertenecían a los hijos de Sion. Y a este hombre, por haber firmado un acuerdo de débil paz con el mandatario egipcio Anwar el Sadat (después de años de ataques, muertes e invasiones propiciadas por su política de expansionismo), la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de la Paz, galardón que como bien sabemos -a través del ejemplo otorgado por los inefables Henry Kissisnger y Barack Obama- hoy día vale menos que cien gramos de maní confitado. Ya durante la campaña presidencial de 2008 había habido advertencias sobre la enorme influencia del lobby sionista sobre el “progresista” OBAMA. Se señaló que su principal asesor en materia estratégica era el sionista israelí Rahm Emanuel.

Más rápido que lento, los sionistas redescubrieron la importancia del rol especulador que había caracterizado a algunos judíos en el pasado histórico. La fuerza económica, la enorme e innegable capacidad financiera que distingue a los judíos de origen europeo, sean azkenazies o de la diáspora sefardí, desde que los cristianos les reservaron esas funciones en la Edad Media, así como la máxima sociológica que han desarrollado a lo largo de la Historia de la humanidad (aquella de no comprometerse con ninguna nacionalidad, ni siquiera con aquella que les brinda refugio), les permitieron a los sionistas -es decir, a aquellos judíos que siguen creyendo ser los dueños del mundo por autorización de Yahvé- apropiarse de las riendas políticas, económicas, comunicacionales y sociales de los principales países industrializados del orbe, especialmente Estados Unidos de Norteamérica y su red de dominio, en este caso, gran parte de Latinoamérica, especialmente la Patagonia que tanto les atrae,  y vastos territorios en Asia, África y Oceanía.

En Chile, el Sionismo tiene socios político-económicos

No cabe duda que el sionismo, aliado ahora al sistema neoliberal que, por lo demás él mismo creó (recordar que Milton Friedman tenía raíces judías y era esencialmente un sionista), ha logrado aherrojar las economías de muchos países latinoamericanos, siendo Chile su principal éxito en este subcontinente.

Aquí, la codicia y ampliación -o al menos mantención- de las tasas escandalosas de ganancias de las transnacionales y grupos privados conformados por sociedades anónimas donde los sionistas poseen la mayoría accionaria, alcanzan cifras que en cualquier país civilizado originarían procesos judiciales y sanciones severas.

Los economistas y políticos chilenos del pasado duopolio Alianza-Concertación/Nueva Mayoría han sido presa fácil (y barata) para los colmillos del neoliberalismo extranjero, dominado en gran medida por intereses planetarios que, como ya hemos señalado en otras oportunidades, proceden de capitales pertenecientes -o asociados- al sionismo norteamericano y europeo.

En este delicado asunto, los sionistas neoliberales no son exclusivamente judíos; también los hay de origen sajón, español, japonés e incluso árabe, pues en Chile además de los  Zaliasnik, Hinzpeter, Poniachik, Melnick, Schaulsohn, y otros, hay nombres como Sergio Bitar, Ximena Rincón, Jorge Burgos, los Kast , los Kayser y Pérez Yoma, que destacan por su yanaconismo neoliberal, habiéndose constituido  en referentes de la decadencia moral y falta de identidad que caracteriza a Chile en el concierto latinoamericano, lo cual es miel sobre hojuelas para los intereses globales del sionismo.

Es así, entonces, que desde los campos de concentración nazis en Auschwitz y Treblinka, pasando por las sangrientas experiencias sufridas por los palestinos en Deir Yassin, Sabra y Chatila, o ahora en Gaza, los sionistas y neoliberales asociados a ellos decidieron agregar a su poder bélico -sito en el país que dominan sin contrapeso (EEUU)- los perfiles financieros y mega empresariales predadores que, en Chile, han alcanzado su cénit expoliador merced a cofradías políticas caracterizadas por el entreguismo, la corrupción y la desidia.

Y para aclarar definitivamente lo que es el sionismo veamos lo que en diciembre de 1938 dijo, en una carta, David Ben Gurion (quien años más tarde fuera Primer Ministro de Israel) a la oficina o mesa ejecutiva sionista:

Salvar vidas humanas de judíos de las manos de Hitler aquí está considerado como una amenaza potencial para el Sionismo, a menos que éstos sean traídos a Palestina. Si el Sionismo tiene que elegir entre los judíos y el Estado Judío, preferirá siempre, y sin dudarlo, lo último.

Queda claro entonces que el sionismo no es otra cosa que una forma particular de fascismo… y al parecer ahora viene por nuestra Patagonia.