
Arturo Alejandro Muñoz
Ya cansa, harta e irrita, confirmar una y otra vez la enorme capacidad de mentir y falsear que despliega el actual gobierno chileno –al estilo Die Republikaner alemán- encabezado por un hijo de nazis que muestra sin pudor sus carencias en materias de administración, economía y política.
En menos de ocho semanas de gobierno, un titubeante José Antonio Kast con sus lamentables puntos de prensa donde ‘discursea’ sin ton ni son, jamás yendo al meollo de lo que quizás quiere exponer, los ciudadanos han podido entender por qué eligió a quienes hoy conforman su gabinete ministerial y sus asesores principales, donde destacan con negras perspectivas muchos de ellos, especialmente aquellos que ocupan el inefable segundo piso de la Moneda haciendo declaraciones públicas de sus estultas ideas, con las cuales dejan en aún en más difícil y negativa postura a su jefe, quien, pese a ello (y demostrando que de política no sabe un maní) les reitera un apoyo total, aunque con muchos ambages que hacen dudar razonablemente de su capacidad para ocupar tan alto cargo.
La cuestión es que con tales asesorías y con las correspondientes respuestas del ‘jefe’, el respetable electorado comienza a sospechar (tal como escribió en X @MuchiMuchi35368) que el mandatario está de verdad lejos de ser una persona inteligente, letrada, culta, proba, un estadista preparado, incorruptible y realmente ‘nacionalista”, por lo que la opinión popular se ha detenido en destacar otras características distintivas del fulano que ha hecho de la Moneda su domicilio particular.
Entre jefe de estado y ministros –todos ellos con declaraciones lamentables e ideas definitivamente anti pueblo y colonizadas- se hace factible sospechar que, si alguien armase un paquete mezclando lo dicho y hecho en estos casi dos meses de gobierno por Kast, Steinert, Sedini, Quiroz, de Granje, Lincolao, Poduje y Ducó, obtendría una pasta ‘mierdosa’ y densa que es una vergüenza en la historia de la cocinería política de Chile.
Lo anterior se afirma también en lo que han opinado algunos destacados miembros de la derecha ortodoxa, como Evelyn Matthei y Pablo Longueira, respecto de las decisiones (no solamente de las declaraciones) tomadas por un poder ejecutivo que hasta este momento ha tenido una sola forma de gobernar: cargar todos los males económicos y los fiascos administrativo a la gente, una forma que podría traerle al gobierno semanas y meses de intensa explosión popular con daños irreparables a esa misma “economía de emergencia” que los “republikaner” deseaban instalar y proteger.
Miro a este obnubilado gobierno neofascista-nacionalista, y recuerdo que hace algún tiempo la derecha tuvo mejores representantes, aunque igualmente clasistas y anti-pueblo, pero no ignorantes ni burdos como este lote de chuchumecos políticos de la pandilla ministerial del nazi de Paine. Vea usted lo siguiente…
La encuesta Plaza Pública de Cadem, correspondiente a la quinta semana de abril 2026, realizó un sondeo respecto a la aprobación del Gobierno y las medidas prioritarias de la agenda.
En ese contexto, el 40% (-1 punto) respondió que aprueba la gestión del Presidente José Antonio Kast, mientras que el 57% (+4 puntos) la desaprueba, siendo este el nivel más alto desde el inicio de su mandato. Caen expectativas de que el gobierno cumpla con controlar la inmigración (41%, -20pts), hacer crecer la economía (33%, -19pts) y reducir la delincuencia (33%, -21pts).
Y por último, siempre según encuesta Cadem, respecto a la situación económica, 63% (+20pts) cree que el Estado tiene suficientes recursos para financiar sus compromisos y sólo 8% (-25pts) que el Estado está enfrentando una situación fiscal crítica (el pueblo desmiente palmariamente las fantasiosas y catastróficas informaciones de Kast y Quiroz, el de Hacienda) respecto al estado financiero fiscal.
En total, raya para la suma, un absoluto fracaso en los dos primeros meses de gobierno.