
En tiempos como este, cuando el neonazismo se apresta a habitar La Moneda, es sano recordar quién es cada cual, y cuánto se ha mantenido el ideal…
Arturo Alejandro Muñoz
Estamos al borde del descenso. Unos cuantos patinazos más de la seudo izquierda y caeremos a la Liga ‘B’. A los potreros de la democracia, donde puede ocurrir cualquier cosa y donde se usa la violencia para participar y subsistir.
A ese derrotero llevan los ‘republicanos’ y el establishment a la sociedad chilena. Con la contribución, tal vez involuntaria, de políticos y periodistas de sectores dizque progresistas, democráticos, pacíficos. Kast Rist y sus asesores –como Johannes Kayser- encabezan la marcha. Siguen –en el cortejo del belicismo– las fuerzas policiales que reprimen indiscriminadamente. O no reprimen cuando deben hacerlo (v.gr.: a migrantes tomándose calles, avenidas y plazas), pues cuando se trata de bandoleros armados, de narcos en fiesta o de malandras en grupo, la cosa cambia.
Los ultranacionalistas criollos, enamorados de Donald Trump y de Javier Milei, denuncian la ‘tibieza’ de la reacción al acoso delictual que se ha desatado en el país. Esos ultranacionalistas juran que con un gobierno autoritario todo podría cambiar. Saque cuentas amigo lector: si la policía actúa hoy con violencia desmedida e impune contra estudiantes y trabajadores CHILENOS, ¿cómo actuaría teniendo chipe libre? Hoy se inclina ante narcos y migrantes incivilizados. Mañana podría asociarse a ellos, como hizo en México al abrigo de gobiernos de derecha.
En la ultraderecha no hay mucho pan que rebanar si se trata de trabajar para el país y su gente. Tarde o temprano tendrá que echar mano de parlamentarios de Chile Vamos, Evópolis y similares, o peor aún, pedirle apoyo a la DC que nunca dice “no” cuando desde la Moneda le ofrecen cargos.
Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Mariana Aylwin, Jorge Burgos, Jaime Ravinet, Jaime Carmona, Eduardo Pérez Yoma y aun otros, piafan de impaciencia. Roberto Ampuero los inspira: es la prueba viviente que de los pobres de espíritu será el reino de los cielos.
Recordemos que las diputadas de ChileVamos, Camila Flores y Paulina Núñez, se esforzaron durante el gobierno de Sebastián Piñera en echarle leña al fuego, buscando el quiebre total de la sociedad civil en asuntos políticos, favoreciendo con ello el avance del neonazismo.
Las mentiras, la ignorancia y la mala fe les eran habituales, como si se tratase de sus propias naturalezas. La “prensa canalla” las destacaba cual si fuesen opiniones de sabios. “Muchos países se están retirando de la ONU”, dijo Camila Flores hace algunos años, intentando justificar la decisión de Piñera de no suscribir el Pacto Migratorio. ¡Cuánta supina ignorancia!
Lo que abunda no daña, dice el refrán. En este caso sí daña. Vea usted. Se desgrana lentamente el choclo de la derecha tradicional. Los cantos de sirena del fanatismo ultranacionalista atraen a más de un Ulises sin cera en los oídos: algunos parlamentarios reflexionan en la oportunidad de cambiar de barca. Es que el ‘aceite fenicio’ es un verdadero imán…
La derecha tradicional se tienta con fanatismos neofascistas, la UDI y RN pierden fuerza y autoridad con una rapidez que asombra, mientras la progresía sigue embriagada por el alcohol de su propia soberbia, soñando con volver a la teta del Estado (o algún ‘pituto’ en la ONU) en cuatro años más.
¿Y la izquierda? En su propio archipiélago político duerme el cansado sueño de los decepcionados.
Al terminar esta nota, recuerdo aquella histórica frase de Salvador Allende que hoy es un gran mensaje para la libertaria muchachada del Frente Amplio: “Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. La revolución no pasa por la universidad, y esto hay que entenderlo, la revolución pasa por las grandes masas”.
En fin, la Liga ‘B’ se aproxima a pasos agigantados. Pero… ¿aún habrá tiempo muchachos?