A 65 AÑOS DEL MOVIMIENTO DE PAÍSES NO ALINEADOS: BANDUNG, ARGELIA, ALLENDE Y LA VIGENCIA DEL SUR GLOBAL.Por Esteban Silva Cuadra
A 65 AÑOS DEL MOVIMIENTO DE PAÍSES NO ALINEADOS: BANDUNG, ARGELIA, ALLENDE Y LA VIGENCIA DEL SUR GLOBAL
De Bandung a Belgrado, de la Argelia revolucionaria al no alineamiento activo de hoy: la decisión del gobierno de Kast de retirar a Chile del MNOAL constituye un grave retroceso histórico en un mundo multipolar en crisis
Por Esteban Silva Cuadra
En septiembre de 2026 se cumplen 65 años de la histórica Conferencia de Belgrado que dio origen al Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), una de las principales expresiones políticas surgidas de las luchas anticoloniales, antiimperialistas y de liberación nacional protagonizadas por los pueblos de Asia, África, América Latina y el Caribe durante el siglo XX.
Volver hoy sobre aquella historia no constituye un ejercicio de nostalgia. Significa recuperar una experiencia política cuya vigencia resulta particularmente evidente en un mundo atravesado por guerras, ocupaciones coloniales, genocidios, sanciones económicas unilaterales, conflictos comerciales, creciente militarización y una profunda disputa por la reorganización del sistema internacional.
En octubre de 2021, al conmemorarse el 60° aniversario del Movimiento de Países No Alineados, sostuvimos que los compromisos históricos surgidos de Bandung y Belgrado mantenían plena vigencia frente a los desafíos del siglo XXI: la defensa del multilateralismo, la autodeterminación de los pueblos, la cooperación Sur-Sur, la soberanía alimentaria, el comercio justo, la lucha contra el cambio climático y la construcción de un nuevo orden económico mundial.[1]
Cinco años después, esa reflexión adquiere todavía mayor actualidad. Precisamente cuando el escenario mundial confirma la necesidad de fortalecer la autonomía de los países del Sur Global, el gobierno de José Antonio Kast decidió retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados, poniendo término a más de medio siglo de participación chilena iniciada durante el gobierno del presidente Salvador Allende.
A nuestro juicio, se trata de un grave error histórico y estratégico.
De Bandung a Belgrado: el despertar político del Sur
El Movimiento de Países No Alineados hunde sus raíces en la histórica Conferencia Afroasiática de Bandung, realizada en Indonesia entre el 18 y el 24 de abril de 1955, con la participación de 29 países de Asia y África.
Bandung reunió a naciones que comenzaban a recuperar su independencia después de décadas y siglos de colonialismo y que aspiraban a construir relaciones internacionales diferentes de aquellas impuestas por las antiguas potencias coloniales y por la confrontación entre los grandes bloques de la Guerra Fría.
Allí comenzaron a consolidarse principios que posteriormente serían centrales para el MNOAL: soberanía nacional, igualdad entre los Estados, autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de las controversias, rechazo del colonialismo y cooperación entre las nuevas naciones independientes.
Tres años después, el 15 de abril de 1958, se realizó en Accra, Ghana, la Conferencia de Estados Africanos Independientes, bajo el liderazgo del presidente Kwame Nkrumah. Aquel encuentro impulsaba resueltamente la unidad panafricana sobre la base de la integración, la soberanía y la emancipación del continente.
Como bien sintetizó el gran intelectual egipcio Samir Amin, la era iniciada con Bandung desencadenó un proceso de lucha global desde el Tercer Mundo destinado a reestructurar el sistema mundial predominante sobre la base del reconocimiento de los derechos de las naciones hasta entonces sometidas por el colonialismo. La reivindicación del derecho al desarrollo pasó así a formar parte inseparable de la lucha por la independencia.[4]
No bastaba con conquistar una bandera y un gobierno nacional. Era necesario transformar también las estructuras económicas internacionales que reproducían dependencia y desigualdad.
Belgrado 1961 y el nacimiento del Movimiento de Países No Alineados
Profundizando aquel proceso, en septiembre de 1961 se constituyó formalmente en Belgrado, entonces capital de una Yugoslavia socialista, cooperativista y autónoma, el Movimiento de Países No Alineados.
Entre sus principales protagonistas estuvieron Josip Broz Tito, de Yugoslavia; Gamal Abdel Nasser, de Egipto; Sukarno, de Indonesia; Kwame Nkrumah, de Ghana; Jawaharlal Nehru, de India, y Osvaldo Dorticós, de Cuba.
Participaron también representantes de movimientos de liberación nacional, entre ellos el argelino Benyoucef Benkhedda, presidente del Gobierno Provisional de la República Argelina, en momentos en que el pueblo argelino libraba su histórica guerra de liberación contra el colonialismo francés.
Chile no participó oficialmente en aquella primera Conferencia, pero sí asistió una delegación de la izquierda chilena encabezada por el senador Raúl Ampuero, entonces secretario general del Partido Socialista de Chile.
Cuba fue el único país de América Latina y el Caribe que formó parte del MNOAL desde su fundación.
Bajo el liderazgo de Fidel Castro, la Revolución Cubana desempeñaría un papel estratégico en la solidaridad internacionalista con las luchas antiimperialistas, anticolonialistas y de liberación nacional de los pueblos del Tercer Mundo. Cuba contribuyó a transformar al MNOAL en un espacio activo de defensa de la soberanía, la descolonización y de las aspiraciones de los países del Sur a construir un nuevo orden económico internacional.[5]
Argelia: de la revolución anticolonial a una política actual de no alineamiento activo
Argelia ocupa un lugar central en la historia del Movimiento de Países No Alineados. Su Revolución de Liberación Nacional fue una de las grandes referencias de las luchas anticoloniales del siglo XX y, después de la independencia de 1962, el país se convirtió rápidamente en un actor fundamental del MNOAL, de la solidaridad con los movimientos de liberación nacional y de la cooperación entre los pueblos del Sur.[6]
Argel se convirtió durante aquellos años en uno de los principales centros políticos de las luchas revolucionarias, anticoloniales y de liberación de África, Asia y América Latina. Al mismo tiempo, Argelia asumió un papel de liderazgo internacional en la batalla impulsada por los países del Tercer Mundo y el Movimiento de Países No Alineados por la construcción de un Nuevo Orden Económico Internacional, basado en la soberanía sobre los recursos naturales, relaciones comerciales más justas y una profunda transformación de las estructuras económicas heredadas del colonialismo.
Pero la importancia de Argelia no pertenece solamente a la historia. Hoy, en un sistema internacional cada vez más fragmentado y polarizado, Argelia constituye uno de los ejemplos más significativos de una política de no alineamiento activo.
Mantiene relaciones con los distintos polos del sistema mundial sin subordinar su política exterior a ninguno de ellos. Dialoga con China, Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea, el mundo árabe, África y los países del Sur Global, preservando al mismo tiempo una fuerte autonomía estratégica y una doctrina diplomática basada en la soberanía nacional, la no injerencia y el respeto al derecho internacional.
Esa capacidad de mantener relaciones diversificadas sin ingresar en una lógica de alineamiento automático confiere hoy a la diplomacia argelina una particular credibilidad dentro del Sur Global.
Argelia continúa siendo también un actor relevante en la defensa del multilateralismo y de las causas históricas de descolonización. Su compromiso permanente con el pueblo palestino y con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación se inscribe directamente en los principios históricos de Bandung y del Movimiento de Países No Alineados.
En el contexto actual, marcado por guerras, rivalidades entre grandes potencias y nuevas formas de presión económica y política, la experiencia argelina demuestra que el no alineamiento no es neutralidad ni pasividad. Puede ser una política activa de soberanía, mediación, diversificación de relaciones y defensa de los intereses nacionales y de las causas de los pueblos.
En ese sentido, Argelia representa hoy uno de los ejemplos más coherentes de la permanencia y actualización del no alineamiento en el mundo multipolar en construcción.
La Tricontinental y la construcción de una conciencia internacionalista
En enero de 1966, Cuba organizó la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, conocida como la Tricontinental.
El histórico encuentro de La Habana reunió a más de quinientos representantes de movimientos políticos, sociales y de liberación nacional.
Entre ellos se encontraban Salvador Allende; Amílcar Cabral, dirigente de las luchas de Guinea-Bissau y Cabo Verde; Lakhdar Brahimi, de Argelia; representantes vietnamitas y numerosos dirigentes revolucionarios latinoamericanos, africanos y asiáticos.
La Tricontinental expresaba una concepción profundamente internacionalista: las luchas contra el colonialismo, el imperialismo y la dependencia no podían entenderse como procesos nacionales aislados, sino como parte de una disputa común por la soberanía y la emancipación de los pueblos.
Salvador Allende y el ingreso de Chile al MNOAL
En 1971, el presidente Salvador Allende incorporó a Chile al Movimiento de Países No Alineados. Aquella decisión fue expresión de una política exterior soberana, latinoamericanista, tercermundista e internacionalista.[2]
Para el Gobierno de la Unidad Popular, el no alineamiento significaba autonomía política y económica, defensa soberana de los recursos naturales, cooperación entre los países del Sur y voluntad de contribuir a la transformación de un orden internacional profundamente desigual.
La incorporación de Chile al MNOAL estuvo así estrechamente vinculada con la nacionalización del cobre, la soberanía económica y la lucha por un Nuevo Orden Económico Internacional.
Por ello, el retiro decidido en 2026 no rompe simplemente con una práctica diplomática, sino con una tradición histórica de autonomía internacional construida por Chile desde el gobierno de Salvador Allende.
Argel 1973: la voz de Chile en el MNOAL
En la IV Cumbre del MNOAL, realizada en Argel en septiembre de 1973, Chile estuvo representado por el canciller Clodomiro Almeyda.
El 9 de septiembre, apenas dos días antes del golpe de Estado en Chile, Almeyda denunció una estructura económica internacional injusta que impedía a los pueblos del Tercer Mundo acceder plenamente al desarrollo y sostuvo que la lucha contra ese orden injusto era inseparable de la lucha contra el imperialismo que lo sostenía.
Aquella reflexión conserva plena actualidad: la soberanía sobre los recursos naturales, las reglas del comercio, el acceso al financiamiento y el control de las tecnologías estratégicas continúan hoy en el centro de las relaciones entre el Norte y el Sur.
Del Tercer Mundo al Sur Global
El escenario internacional cambió profundamente después del término de la Guerra Fría. Durante algunos años se sostuvo que el Movimiento de Países No Alineados había perdido su razón histórica de existir.
Fue una lectura equivocada.
El fin de la bipolaridad no terminó con las relaciones de dominación. Surgieron y se profundizaron nuevas formas de subordinación económica, financiera, tecnológica, comercial y militar.
Las políticas neoliberales, la concentración transnacional del capital, el endeudamiento, los tratados comerciales asimétricos, las sanciones económicas unilaterales y el control de las tecnologías estratégicas demostraron que la disputa por la soberanía seguía plenamente vigente.
Hoy hablamos crecientemente del Sur Global, pero muchas de las demandas que articulan este espacio tienen sus raíces en Bandung, Belgrado, la Tricontinental y el Movimiento de Países No Alineados.
De los 60 a los 65 años: un mundo que confirma su vigencia
En octubre de 2021, con ocasión del 60° aniversario del MNOAL, recordamos que durante la reunión conmemorativa de alto nivel realizada en Belgrado los países participantes reafirmaron el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.[1]
Entonces se plantearon igualmente desafíos relacionados con la soberanía alimentaria, el comercio justo, la cooperación Sur-Sur, la pandemia de COVID-19, el cambio climático, el desarrollo sostenible y la construcción de un nuevo orden económico mundial.
Cinco años después, esos desafíos no han desaparecido: se han vuelto aún más urgentes.
Vivimos un mundo atravesado por guerras y genocidios; por sanciones económicas y guerras comerciales; por una nueva carrera armamentista y una creciente militarización; por la disputa sobre los recursos naturales, minerales estratégicos, alimentos, energía, rutas marítimas, tecnologías y conocimiento.
El pueblo palestino continúa enfrentando una tragedia que vuelve a situar en el centro del debate mundial las nociones de ocupación, colonialismo y genocidio.
El Sáhara Occidental sigue pendiente de descolonización.
Cuba continúa sometida a un bloqueo económico que se prolonga por más de seis décadas.
Mientras tanto, aumenta la competencia estratégica entre las grandes potencias y se acelera la transición hacia un sistema internacional crecientemente multipolar.
En este escenario, África, Asia, América Latina y el Caribe ya no pueden ser concebidos como periferias pasivas del sistema mundial. El Sur Global adquiere un peso político, económico, demográfico y estratégico creciente.
El grave error de retirar a Chile del MNOAL
Es precisamente en este momento cuando el gobierno de José Antonio Kast decide retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados.
La contradicción es evidente.
Cuando el sistema internacional se vuelve más multipolar y el Sur Global adquiere mayor protagonismo, Chile abandona uno de los principales espacios en los cuales podía ejercer una política exterior autónoma y relacionarse con una amplia mayoría de países de África, Asia, América Latina y el Caribe.
Como señalamos al conocerse esa decisión, retirar a Chile del MNOAL no constituye simplemente abandonar un espacio multilateral. A nuestro juicio, representa un giro político y geopolítico que debilita la autonomía internacional de nuestro país y lo aproxima a una lógica de alineamiento hemisférico con Estados Unidos y con lo que hemos definido como una renovada Doctrina Monroe impulsada por Donald Trump.[3]
No se trata únicamente de una organización internacional.
Se trata de definir qué lugar quiere ocupar Chile en el mundo.
El no alineamiento no supone romper relaciones con Estados Unidos, Europa o ninguna potencia, ni significa sustituir una subordinación por otra respecto de China o Rusia.
Significa algo más elemental y, a la vez, profundamente necesario: Chile debe tener una política exterior propia.
Relacionarse con todos, sin subordinarse a ninguno.
Chile pertenece a América Latina y al Sur Global
Chile es una nación latinoamericana y forma parte del Sur Global.
Nuestra inserción internacional debería comenzar desde esa realidad histórica, geográfica, económica y cultural.
Ello significa fortalecer la integración latinoamericana y caribeña, particularmente la CELAC; profundizar nuestra participación en el Grupo de los 77 más China; ampliar las relaciones con la Unión Africana, África, Asia y el mundo árabe; y desarrollar una política sostenida de cooperación Sur-Sur.
También significa recuperar, más temprano que tarde, la participación de Chile en el Movimiento de Países No Alineados.
Un futuro gobierno comprometido con la soberanía nacional, el multilateralismo y la integración latinoamericana debería rectificar la decisión adoptada por el gobierno de Kast.
No para volver al mundo de la Guerra Fría.
Precisamente porque estamos entrando en otro mundo.
Volver a Bandung para pensar el futuro
A 65 años de Belgrado, tampoco se trata de reproducir mecánicamente las estructuras o categorías de 1961.
El propio MNOAL tiene nuevos desafíos.
Debe fortalecer su coordinación política, económica y diplomática; profundizar la cooperación Sur-Sur y construir posiciones comunes frente a la deuda, el comercio internacional, el cambio climático, la inteligencia artificial, la soberanía digital, los minerales estratégicos, la soberanía alimentaria y la transformación de la arquitectura financiera mundial.
Pero sus principios fundacionales mantienen plena vigencia: la igualdad soberana entre los Estados, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la descolonización, la cooperación internacional, la solución pacífica de las controversias, la soberanía sobre los recursos naturales y la lucha por un orden económico internacional más justo.
Por eso, a cinco años de nuestra reflexión sobre los 60 años del MNOAL y pocas semanas después de haber cuestionado el retiro decidido por el gobierno de Kast, la cuestión de fondo continúa siendo la misma: qué lugar quiere ocupar Chile en un mundo multipolar y desde qué principios quiere relacionarse con América Latina, el Caribe, África, Asia y el conjunto del Sur Global.[1][3]
En 2021 concluíamos señalando que los compromisos y desafíos del Movimiento reafirmaban su «vigencia, actualidad y proyección en el ámbito internacional».
Cinco años después, reafirmamos aquella convicción con mayor fuerza.
A 65 años de Belgrado, el Movimiento de Países No Alineados no constituye una reliquia del pasado. Representa una de las experiencias históricas desde las cuales los pueblos del Sur pueden contribuir a construir un nuevo orden internacional democrático, multipolar, soberano, solidario y basado en la cooperación entre iguales.
Para Chile, recuperar aquella perspectiva significa recuperar también una parte esencial del legado internacionalista, latinoamericanista, antiimperialista y soberano del presidente Salvador Allende.
Y en este 65° aniversario corresponde rendir un merecido homenaje a Josip Broz Tito, uno de los grandes artífices históricos del Movimiento de Países No Alineados. Desde una Yugoslavia socialista, soberana y no subordinada a ninguno de los grandes bloques, Tito contribuyó decisivamente a hacer de Belgrado un símbolo mundial de independencia, autodeterminación y cooperación entre los pueblos.
Su legado permanece asociado a uno de los principios esenciales que dieron nacimiento al MNOAL: el derecho de cada pueblo y de cada Estado a construir soberanamente su propio camino, sin subordinación a las grandes potencias.
Esteban Silva Cuadra
Santiago, septiembre de 2026
—
Notas
[1] Esteban Silva Cuadra, «Conferencia en Belgrado a 60 años del Movimiento de Países No Alineados MNOAL (1961-2021)», Infosurglobal, 13 de octubre de 2021.
[2] Esteban Silva Cuadra, «Cumbre de los No Alineados y Salvador Allende», Radio Universidad de Chile, 21 de septiembre de 2016.
[3] Esteban Silva Cuadra, «Kast retira a Chile del Movimiento de Países No Alineados y lo alinea con la renovada Doctrina Monroe de Donald Trump», Infosurglobal, agosto de 2026.
[4] Samir Amin, L’Éveil du Sud. L’Ère de Bandung 1955-1980, Les Éditions APIC, Alger, 2013, p. 13.
[5] Esteban Silva Cuadra, «Fidel Castro: la gloria de los pueblos», Infosurglobal, agosto de 2026. Reflexión publicada en el contexto del centenario del nacimiento de Fidel Castro sobre su legado revolucionario e internacionalista y su vínculo con las luchas anticoloniales, el Tercer Mundo y el Movimiento de Países No Alineados.
[6] Esteban Silva Cuadra, Chile y Argelia. Una historia de mutua solidaridad que resistió el paso del tiempo (1954-2021), Ediciones Radio Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2021. El libro aborda la construcción histórica de las relaciones chileno-argelinas, la solidaridad con la Revolución Argelina y el papel de Argelia en las luchas de descolonización, el Tercer Mundo y la política internacional no alineada.
1 de septiembre de 2026
De Bandung a Belgrado, de la Argelia revolucionaria al no alineamiento activo de hoy: la decisión del gobierno de Kast de retirar a Chile del MNOAL constituye un grave retroceso histórico en un mundo multipolar en crisis
Por Esteban Silva Cuadra
En septiembre de 2026 se cumplen 65 años de la histórica Conferencia de Belgrado que dio origen al Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), una de las principales expresiones políticas surgidas de las luchas anticoloniales, antiimperialistas y de liberación nacional protagonizadas por los pueblos de Asia, África, América Latina y el Caribe durante el siglo XX.
Volver hoy sobre aquella historia no constituye un ejercicio de nostalgia. Significa recuperar una experiencia política cuya vigencia resulta particularmente evidente en un mundo atravesado por guerras, ocupaciones coloniales, genocidios, sanciones económicas unilaterales, conflictos comerciales, creciente militarización y una profunda disputa por la reorganización del sistema internacional.
En octubre de 2021, al conmemorarse el 60° aniversario del Movimiento de Países No Alineados, sostuvimos que los compromisos históricos surgidos de Bandung y Belgrado mantenían plena vigencia frente a los desafíos del siglo XXI: la defensa del multilateralismo, la autodeterminación de los pueblos, la cooperación Sur-Sur, la soberanía alimentaria, el comercio justo, la lucha contra el cambio climático y la construcción de un nuevo orden económico mundial.[1]
Cinco años después, esa reflexión adquiere todavía mayor actualidad. Precisamente cuando el escenario mundial confirma la necesidad de fortalecer la autonomía de los países del Sur Global, el gobierno de José Antonio Kast decidió retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados, poniendo término a más de medio siglo de participación chilena iniciada durante el gobierno del presidente Salvador Allende.
A nuestro juicio, se trata de un grave error histórico y estratégico.
De Bandung a Belgrado: el despertar político del Sur
El Movimiento de Países No Alineados hunde sus raíces en la histórica Conferencia Afroasiática de Bandung, realizada en Indonesia entre el 18 y el 24 de abril de 1955, con la participación de 29 países de Asia y África.
Bandung reunió a naciones que comenzaban a recuperar su independencia después de décadas y siglos de colonialismo y que aspiraban a construir relaciones internacionales diferentes de aquellas impuestas por las antiguas potencias coloniales y por la confrontación entre los grandes bloques de la Guerra Fría.
Allí comenzaron a consolidarse principios que posteriormente serían centrales para el MNOAL: soberanía nacional, igualdad entre los Estados, autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de las controversias, rechazo del colonialismo y cooperación entre las nuevas naciones independientes.
Tres años después, el 15 de abril de 1958, se realizó en Accra, Ghana, la Conferencia de Estados Africanos Independientes, bajo el liderazgo del presidente Kwame Nkrumah. Aquel encuentro impulsaba resueltamente la unidad panafricana sobre la base de la integración, la soberanía y la emancipación del continente.
Como bien sintetizó el gran intelectual egipcio Samir Amin, la era iniciada con Bandung desencadenó un proceso de lucha global desde el Tercer Mundo destinado a reestructurar el sistema mundial predominante sobre la base del reconocimiento de los derechos de las naciones hasta entonces sometidas por el colonialismo. La reivindicación del derecho al desarrollo pasó así a formar parte inseparable de la lucha por la independencia.[4]
No bastaba con conquistar una bandera y un gobierno nacional. Era necesario transformar también las estructuras económicas internacionales que reproducían dependencia y desigualdad.
Belgrado 1961 y el nacimiento del Movimiento de Países No Alineados
Profundizando aquel proceso, en septiembre de 1961 se constituyó formalmente en Belgrado, entonces capital de una Yugoslavia socialista, cooperativista y autónoma, el Movimiento de Países No Alineados.
Entre sus principales protagonistas estuvieron Josip Broz Tito, de Yugoslavia; Gamal Abdel Nasser, de Egipto; Sukarno, de Indonesia; Kwame Nkrumah, de Ghana; Jawaharlal Nehru, de India, y Osvaldo Dorticós, de Cuba.
Participaron también representantes de movimientos de liberación nacional, entre ellos el argelino Benyoucef Benkhedda, presidente del Gobierno Provisional de la República Argelina, en momentos en que el pueblo argelino libraba su histórica guerra de liberación contra el colonialismo francés.
Chile no participó oficialmente en aquella primera Conferencia, pero sí asistió una delegación de la izquierda chilena encabezada por el senador Raúl Ampuero, entonces secretario general del Partido Socialista de Chile.
Cuba fue el único país de América Latina y el Caribe que formó parte del MNOAL desde su fundación.
Bajo el liderazgo de Fidel Castro, la Revolución Cubana desempeñaría un papel estratégico en la solidaridad internacionalista con las luchas antiimperialistas, anticolonialistas y de liberación nacional de los pueblos del Tercer Mundo. Cuba contribuyó a transformar al MNOAL en un espacio activo de defensa de la soberanía, la descolonización y de las aspiraciones de los países del Sur a construir un nuevo orden económico internacional.[5]
Argelia: de la revolución anticolonial a una política actual de no alineamiento activo
Argelia ocupa un lugar central en la historia del Movimiento de Países No Alineados. Su Revolución de Liberación Nacional fue una de las grandes referencias de las luchas anticoloniales del siglo XX y, después de la independencia de 1962, el país se convirtió rápidamente en un actor fundamental del MNOAL, de la solidaridad con los movimientos de liberación nacional y de la cooperación entre los pueblos del Sur.[6]
Argel se convirtió durante aquellos años en uno de los principales centros políticos de las luchas revolucionarias, anticoloniales y de liberación de África, Asia y América Latina. Al mismo tiempo, Argelia asumió un papel de liderazgo internacional en la batalla impulsada por los países del Tercer Mundo y el Movimiento de Países No Alineados por la construcción de un Nuevo Orden Económico Internacional, basado en la soberanía sobre los recursos naturales, relaciones comerciales más justas y una profunda transformación de las estructuras económicas heredadas del colonialismo.
Pero la importancia de Argelia no pertenece solamente a la historia. Hoy, en un sistema internacional cada vez más fragmentado y polarizado, Argelia constituye uno de los ejemplos más significativos de una política de no alineamiento activo.
Mantiene relaciones con los distintos polos del sistema mundial sin subordinar su política exterior a ninguno de ellos. Dialoga con China, Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea, el mundo árabe, África y los países del Sur Global, preservando al mismo tiempo una fuerte autonomía estratégica y una doctrina diplomática basada en la soberanía nacional, la no injerencia y el respeto al derecho internacional.
Esa capacidad de mantener relaciones diversificadas sin ingresar en una lógica de alineamiento automático confiere hoy a la diplomacia argelina una particular credibilidad dentro del Sur Global.
Argelia continúa siendo también un actor relevante en la defensa del multilateralismo y de las causas históricas de descolonización. Su compromiso permanente con el pueblo palestino y con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación se inscribe directamente en los principios históricos de Bandung y del Movimiento de Países No Alineados.
En el contexto actual, marcado por guerras, rivalidades entre grandes potencias y nuevas formas de presión económica y política, la experiencia argelina demuestra que el no alineamiento no es neutralidad ni pasividad. Puede ser una política activa de soberanía, mediación, diversificación de relaciones y defensa de los intereses nacionales y de las causas de los pueblos.
En ese sentido, Argelia representa hoy uno de los ejemplos más coherentes de la permanencia y actualización del no alineamiento en el mundo multipolar en construcción.
La Tricontinental y la construcción de una conciencia internacionalista
En enero de 1966, Cuba organizó la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, conocida como la Tricontinental.
El histórico encuentro de La Habana reunió a más de quinientos representantes de movimientos políticos, sociales y de liberación nacional.
Entre ellos se encontraban Salvador Allende; Amílcar Cabral, dirigente de las luchas de Guinea-Bissau y Cabo Verde; Lakhdar Brahimi, de Argelia; representantes vietnamitas y numerosos dirigentes revolucionarios latinoamericanos, africanos y asiáticos.
La Tricontinental expresaba una concepción profundamente internacionalista: las luchas contra el colonialismo, el imperialismo y la dependencia no podían entenderse como procesos nacionales aislados, sino como parte de una disputa común por la soberanía y la emancipación de los pueblos.
Salvador Allende y el ingreso de Chile al MNOAL
En 1971, el presidente Salvador Allende incorporó a Chile al Movimiento de Países No Alineados. Aquella decisión fue expresión de una política exterior soberana, latinoamericanista, tercermundista e internacionalista.[2]
Para el Gobierno de la Unidad Popular, el no alineamiento significaba autonomía política y económica, defensa soberana de los recursos naturales, cooperación entre los países del Sur y voluntad de contribuir a la transformación de un orden internacional profundamente desigual.
La incorporación de Chile al MNOAL estuvo así estrechamente vinculada con la nacionalización del cobre, la soberanía económica y la lucha por un Nuevo Orden Económico Internacional.
Por ello, el retiro decidido en 2026 no rompe simplemente con una práctica diplomática, sino con una tradición histórica de autonomía internacional construida por Chile desde el gobierno de Salvador Allende.
Argel 1973: la voz de Chile en el MNOAL
En la IV Cumbre del MNOAL, realizada en Argel en septiembre de 1973, Chile estuvo representado por el canciller Clodomiro Almeyda.
El 9 de septiembre, apenas dos días antes del golpe de Estado en Chile, Almeyda denunció una estructura económica internacional injusta que impedía a los pueblos del Tercer Mundo acceder plenamente al desarrollo y sostuvo que la lucha contra ese orden injusto era inseparable de la lucha contra el imperialismo que lo sostenía.
Aquella reflexión conserva plena actualidad: la soberanía sobre los recursos naturales, las reglas del comercio, el acceso al financiamiento y el control de las tecnologías estratégicas continúan hoy en el centro de las relaciones entre el Norte y el Sur.
Del Tercer Mundo al Sur Global
El escenario internacional cambió profundamente después del término de la Guerra Fría. Durante algunos años se sostuvo que el Movimiento de Países No Alineados había perdido su razón histórica de existir.
Fue una lectura equivocada.
El fin de la bipolaridad no terminó con las relaciones de dominación. Surgieron y se profundizaron nuevas formas de subordinación económica, financiera, tecnológica, comercial y militar.
Las políticas neoliberales, la concentración transnacional del capital, el endeudamiento, los tratados comerciales asimétricos, las sanciones económicas unilaterales y el control de las tecnologías estratégicas demostraron que la disputa por la soberanía seguía plenamente vigente.
Hoy hablamos crecientemente del Sur Global, pero muchas de las demandas que articulan este espacio tienen sus raíces en Bandung, Belgrado, la Tricontinental y el Movimiento de Países No Alineados.
De los 60 a los 65 años: un mundo que confirma su vigencia
En octubre de 2021, con ocasión del 60° aniversario del MNOAL, recordamos que durante la reunión conmemorativa de alto nivel realizada en Belgrado los países participantes reafirmaron el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.[1]
Entonces se plantearon igualmente desafíos relacionados con la soberanía alimentaria, el comercio justo, la cooperación Sur-Sur, la pandemia de COVID-19, el cambio climático, el desarrollo sostenible y la construcción de un nuevo orden económico mundial.
Cinco años después, esos desafíos no han desaparecido: se han vuelto aún más urgentes.
Vivimos un mundo atravesado por guerras y genocidios; por sanciones económicas y guerras comerciales; por una nueva carrera armamentista y una creciente militarización; por la disputa sobre los recursos naturales, minerales estratégicos, alimentos, energía, rutas marítimas, tecnologías y conocimiento.
El pueblo palestino continúa enfrentando una tragedia que vuelve a situar en el centro del debate mundial las nociones de ocupación, colonialismo y genocidio.
El Sáhara Occidental sigue pendiente de descolonización.
Cuba continúa sometida a un bloqueo económico que se prolonga por más de seis décadas.
Mientras tanto, aumenta la competencia estratégica entre las grandes potencias y se acelera la transición hacia un sistema internacional crecientemente multipolar.
En este escenario, África, Asia, América Latina y el Caribe ya no pueden ser concebidos como periferias pasivas del sistema mundial. El Sur Global adquiere un peso político, económico, demográfico y estratégico creciente.
El grave error de retirar a Chile del MNOAL
Es precisamente en este momento cuando el gobierno de José Antonio Kast decide retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados.
La contradicción es evidente.
Cuando el sistema internacional se vuelve más multipolar y el Sur Global adquiere mayor protagonismo, Chile abandona uno de los principales espacios en los cuales podía ejercer una política exterior autónoma y relacionarse con una amplia mayoría de países de África, Asia, América Latina y el Caribe.
Como señalamos al conocerse esa decisión, retirar a Chile del MNOAL no constituye simplemente abandonar un espacio multilateral. A nuestro juicio, representa un giro político y geopolítico que debilita la autonomía internacional de nuestro país y lo aproxima a una lógica de alineamiento hemisférico con Estados Unidos y con lo que hemos definido como una renovada Doctrina Monroe impulsada por Donald Trump.[3]
No se trata únicamente de una organización internacional.
Se trata de definir qué lugar quiere ocupar Chile en el mundo.
El no alineamiento no supone romper relaciones con Estados Unidos, Europa o ninguna potencia, ni significa sustituir una subordinación por otra respecto de China o Rusia.
Significa algo más elemental y, a la vez, profundamente necesario: Chile debe tener una política exterior propia.
Relacionarse con todos, sin subordinarse a ninguno.
Chile pertenece a América Latina y al Sur Global
Chile es una nación latinoamericana y forma parte del Sur Global.
Nuestra inserción internacional debería comenzar desde esa realidad histórica, geográfica, económica y cultural.
Ello significa fortalecer la integración latinoamericana y caribeña, particularmente la CELAC; profundizar nuestra participación en el Grupo de los 77 más China; ampliar las relaciones con la Unión Africana, África, Asia y el mundo árabe; y desarrollar una política sostenida de cooperación Sur-Sur.
También significa recuperar, más temprano que tarde, la participación de Chile en el Movimiento de Países No Alineados.
Un futuro gobierno comprometido con la soberanía nacional, el multilateralismo y la integración latinoamericana debería rectificar la decisión adoptada por el gobierno de Kast.
No para volver al mundo de la Guerra Fría.
Precisamente porque estamos entrando en otro mundo.
Volver a Bandung para pensar el futuro
A 65 años de Belgrado, tampoco se trata de reproducir mecánicamente las estructuras o categorías de 1961.
El propio MNOAL tiene nuevos desafíos.
Debe fortalecer su coordinación política, económica y diplomática; profundizar la cooperación Sur-Sur y construir posiciones comunes frente a la deuda, el comercio internacional, el cambio climático, la inteligencia artificial, la soberanía digital, los minerales estratégicos, la soberanía alimentaria y la transformación de la arquitectura financiera mundial.
Pero sus principios fundacionales mantienen plena vigencia: la igualdad soberana entre los Estados, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la descolonización, la cooperación internacional, la solución pacífica de las controversias, la soberanía sobre los recursos naturales y la lucha por un orden económico internacional más justo.
Por eso, a cinco años de nuestra reflexión sobre los 60 años del MNOAL y pocas semanas después de haber cuestionado el retiro decidido por el gobierno de Kast, la cuestión de fondo continúa siendo la misma: qué lugar quiere ocupar Chile en un mundo multipolar y desde qué principios quiere relacionarse con América Latina, el Caribe, África, Asia y el conjunto del Sur Global.[1][3]
En 2021 concluíamos señalando que los compromisos y desafíos del Movimiento reafirmaban su «vigencia, actualidad y proyección en el ámbito internacional».
Cinco años después, reafirmamos aquella convicción con mayor fuerza.
A 65 años de Belgrado, el Movimiento de Países No Alineados no constituye una reliquia del pasado. Representa una de las experiencias históricas desde las cuales los pueblos del Sur pueden contribuir a construir un nuevo orden internacional democrático, multipolar, soberano, solidario y basado en la cooperación entre iguales.
Para Chile, recuperar aquella perspectiva significa recuperar también una parte esencial del legado internacionalista, latinoamericanista, antiimperialista y soberano del presidente Salvador Allende.
Y en este 65° aniversario corresponde rendir un merecido homenaje a Josip Broz Tito, uno de los grandes artífices históricos del Movimiento de Países No Alineados. Desde una Yugoslavia socialista, soberana y no subordinada a ninguno de los grandes bloques, Tito contribuyó decisivamente a hacer de Belgrado un símbolo mundial de independencia, autodeterminación y cooperación entre los pueblos.
Su legado permanece asociado a uno de los principios esenciales que dieron nacimiento al MNOAL: el derecho de cada pueblo y de cada Estado a construir soberanamente su propio camino, sin subordinación a las grandes potencias.
Esteban Silva Cuadra
Santiago, septiembre de 2026
—
Notas
[1] Esteban Silva Cuadra, «Conferencia en Belgrado a 60 años del Movimiento de Países No Alineados MNOAL (1961-2021)», Infosurglobal, 13 de octubre de 2021.
[2] Esteban Silva Cuadra, «Cumbre de los No Alineados y Salvador Allende», Radio Universidad de Chile, 21 de septiembre de 2016.
[3] Esteban Silva Cuadra, «Kast retira a Chile del Movimiento de Países No Alineados y lo alinea con la renovada Doctrina Monroe de Donald Trump», Infosurglobal, agosto de 2026.
[4] Samir Amin, L’Éveil du Sud. L’Ère de Bandung 1955-1980, Les Éditions APIC, Alger, 2013, p. 13.
[5] Esteban Silva Cuadra, «Fidel Castro: la gloria de los pueblos», Infosurglobal, agosto de 2026. Reflexión publicada en el contexto del centenario del nacimiento de Fidel Castro sobre su legado revolucionario e internacionalista y su vínculo con las luchas anticoloniales, el Tercer Mundo y el Movimiento de Países No Alineados.
[6] Esteban Silva Cuadra, Chile y Argelia. Una historia de mutua solidaridad que resistió el paso del tiempo (1954-2021), Ediciones Radio Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2021. El libro aborda la construcción histórica de las relaciones chileno-argelinas, la solidaridad con la Revolución Argelina y el papel de Argelia en las luchas de descolonización, el Tercer Mundo y la política internacional no alineada.
1 de septiembre de 2026