LLAMAMIENTO URGENTE PARA SALVAR LA VIDA DE NAÂMA ASFARI

 LLAMAMIENTO URGENTE PARA SALVAR LA VIDA DE NAÂMA ASFARI
LLAMAMIENTO URGENTE PARA SALVAR LA VIDA DE NAÂMA ASFARI


El defensor saharaui de derechos humanos cumple 40 días en huelga de hambre mientras aumenta la preocupación internacional por el grave deterioro de su estado de salud.

La situación del defensor saharaui de derechos humanos Naâma Asfari, uno de los presos políticos saharauis más conocidos internacionalmente y miembro del Grupo de Gdeim Izik, ha alcanzado un punto crítico. Tras cuarenta días en huelga de hambre en la prisión marroquí de Kenitra, distintas voces de Naciones Unidas alertan del grave deterioro de su estado de salud y del riesgo que corre su vida.

La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de las personas defensoras de los derechos humanos, Andrea Bolaños Vargas, ha expresado públicamente su preocupación tras recibir información sobre el empeoramiento de la salud de Naâma Asfari. Según ha señalado, el defensor saharaui, en huelga de hambre desde el pasado 8 de junio, habría perdido alrededor de nueve kilogramos y habría dejado de colaborar con el personal médico de la prisión.

En su declaración, la Relatora hace un llamamiento al Reino de Marruecos para preservar su vida y aplicar el Dictamen 23/2023 del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, así como las recomendaciones formuladas por los Procedimientos Especiales de Naciones Unidas. Asimismo, recuerda que «nadie debería tener que arriesgar su vida para ejercer su derecho a defender, promover y favorecer la protección y la realización de los derechos humanos».

LA RESISTENCIA DE NAÂMA ASFARI

Naâma Asfari, preso político saharaui del Grupo de Gdeim Izik, es defensor de los derechos humanos y firme partidario de la resistencia pacífica. Su caso se ha convertido en un referente internacional de la situación de los presos políticos saharauis y de la defensa del derecho del pueblo del Sáhara Occidental a la autodeterminación.

Nacido en 1970 en el Sáhara Occidental, creció en una familia profundamente marcada por la represión. Su padre fue encarcelado dieciséis años en la prisión de Kalaat M’Gouna, una de las cárceles donde fueron recluidos numerosos saharauis durante los años posteriores a la ocupación marroquí del territorio. Aquella experiencia familiar marcó profundamente su infancia y contribuyó a forjar un compromiso inquebrantable con la justicia, la libertad y la defensa de los derechos humanos.

Formado en Derecho y Ciencias Sociales, Naâma Asfari desarrolló desde muy joven una intensa labor de denuncia de las violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental ocupado. Su trabajo se caracterizó siempre por la defensa de métodos pacíficos, el diálogo y el recurso al derecho internacional como herramientas para alcanzar una solución justa al conflicto.

Su nombre quedó unido al campamento de Gdeim Izik, levantado en octubre de 2010 a las afueras de El Aaiún, donde decenas de miles de saharauis protagonizaron una histórica movilización pacífica para reclamar condiciones de vida dignas, el fin de la discriminación y el respeto de sus derechos fundamentales. Él mismo explicó en numerosas ocasiones que aquella movilización nacía de la voluntad de vivir con dignidad y de defender el derecho del pueblo saharaui a ser lo que quería ser y decidir libremente su futuro.

El 7 de noviembre de 2010, un día antes del desmantelamiento violento del campamento, fue detenido por las autoridades marroquíes y permaneció incomunicado durante varios días. Durante ese periodo denunció haber sido sometido a torturas y malos tratos con el objetivo de obtener confesiones que posteriormente fueron utilizadas en el proceso judicial. Finalmente fue condenado a treinta años de prisión junto a otros integrantes del Grupo de Gdeim Izik, en un juicio ampliamente cuestionado por organismos internacionales de derechos humanos.

Su caso ha sido objeto de importantes decisiones de Naciones Unidas, además del llamamiento urgente lanzado por la Relatora Especial Andrea Bolaños Vargas, que ha alertado sobre el grave deterioro del estado de salud de Naâma Asfari e instado a las autoridades marroquíes a adoptar medidas inmediatas para proteger su vida. En 2016, el Comité contra la Tortura concluyó que Naâma Asfari fue víctima de tortura y que su condena se sustentó en confesiones obtenidas bajo coacción. Posteriormente, en 2023, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria declaró arbitraria su privación de libertad y reclamó su liberación. Más recientemente, en mayo de 2026, Naciones Unidas volvió a denunciar un patrón de torturas, confesiones obtenidas bajo coacción y falta de investigación en los casos de los presos saharauis de Gdeim Izik.

Más allá de las decisiones de Naciones Unidas, durante más de quince años de encarcelamiento Naâma Asfari ha denunciado reiteradamente las duras condiciones de reclusión, los largos periodos de aislamiento, las restricciones al contacto con su familia y las represalias sufridas por acudir a los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos. Su esposa, la activista francesa Claude Mangin, ha desarrollado durante años una intensa campaña internacional para reclamar su liberación y la del resto de los presos políticos saharauis. Ante el grave deterioro de su estado de salud, ha intensificado ese llamamiento dirigiéndose a los Premios Nobel de la Paz Óscar Arias, Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel para solicitar su intervención urgente y evitar que Naâma Asfari muera en prisión. En esas cartas recuerda las palabras que él mismo le transmitió durante una de sus breves llamadas telefónicas: «Hago lo que debo hacer; es mi responsabilidad». Una frase que resume la convicción con la que Naâma Asfari afronta una huelga de hambre que hoy pone en riesgo su vida.

Hoy, Naâma Asfari simboliza la defensa pacífica de los derechos humanos y la dignidad del pueblo saharaui. Su historia representa la de muchas familias saharauis marcadas por la represión, la prisión, la desaparición forzada y el exilio, sin renunciar nunca a la defensa pacífica de sus derechos.

LLAMAMIENTO

Ante el grave deterioro de su estado de salud, hacemos un llamamiento urgente a las Naciones Unidas, a la Unión Europea, a la Unión Africana, a las instituciones internacionales, a las organizaciones de derechos humanos y a la comunidad internacional para que actúen con la máxima urgencia a fin de proteger la vida e integridad de Naâma Asfari, garantizar el cumplimiento de las decisiones de los mecanismos de Naciones Unidas y velar por el respeto de los derechos fundamentales de todos los presos políticos saharauis.

La protección de la vida de Naâma Asfari constituye una obligación derivada del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del cumplimiento de las resoluciones y dictámenes emitidos por los órganos competentes de Naciones Unidas.

Salvar la vida de Naâma Asfari es hoy una cuestión de humanidad, de justicia y de respeto al Derecho Internacional.

Infosurglobal

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