EL SÁHARA OCCIDENTAL SIGUE SIENDO PARA LA ONU UNA CUESTIÓN DE DESCOLONIZACIÓN PENDIENTE

 EL SÁHARA OCCIDENTAL SIGUE SIENDO PARA LA ONU UNA CUESTIÓN DE DESCOLONIZACIÓN PENDIENTE
EL SÁHARA OCCIDENTAL SIGUE SIENDO PARA LA ONU UNA CUESTIÓN DE DESCOLONIZACIÓN PENDIENTE

La Cuarta Comisión aprueba el proyecto A/C.4/81/L.4 por 152 votos a favor, 2 en contra y 7 abstenciones. El texto reafirma la libre determinación y la independencia del pueblo saharaui y mantiene la cuestión en el marco de la descolonización.

Por Esteban Silva Cuadra — Infosurglobal
Nota de opinión — 15 de octubre de 2026

La Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, encargada de los asuntos políticos especiales y de descolonización, aprobó este 15 de octubre de 2026 el proyecto de resolución A/C.4/81/L.4, titulado «Cuestión del Sáhara Occidental», examinado bajo el tema 57 del programa: «Aplicación de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales». El texto obtuvo una abrumadora mayoría: 152 votos a favor, 2 en contra y 7 abstenciones. El proyecto aprobado en comisión será elevado al pleno de la Asamblea General para su consideración.

El primer párrafo operativo del texto reafirma expresamente el derecho del pueblo saharaui a la independencia: «Reafirma el derecho inalienable del pueblo del Sáhara Occidental a la libre determinación y la independencia, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los objetivos de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General».

El proyecto también acoge los esfuerzos del secretario general y de su enviado personal para facilitar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable. Asimismo, pide al Comité Especial de Descolonización que continúe examinando la situación en el Sáhara Occidental y presente un informe en el octogésimo segundo período de sesiones. La continuidad de ese examen confirma que la descolonización sigue pendiente.

Estados Unidos e Israel votaron en contra. Se abstuvieron Brunéi Darussalam, Camerún, Francia, Honduras, Liberia, Maldivas y el Reino Unido. Marruecos figuró entre los países que respaldaron el texto.

Este resultado constituye un golpe contundente al discurso que Marruecos ha defendido históricamente en el ámbito multilateral. La permanencia del Sáhara Occidental en la agenda de descolonización reafirma que su futuro sigue pendiente de una solución que respete la voluntad soberana del pueblo saharaui.

La relevancia política de esta decisión radica en que la cuestión saharaui continúa en el marco de la descolonización, con una reafirmación expresa de la libre determinación y la independencia. El territorio permanece en la lista de Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas. Sigue pendiente, por tanto, la responsabilidad internacional de garantizar que el pueblo saharaui decida libremente su futuro.

La Resolución 1514 (XV), aprobada en 1960, consagra el derecho de los pueblos a la libre determinación y reclama el fin del colonialismo en todas sus formas. Su vigencia exige que el pueblo sometido a dominación colonial pueda determinar su condición política y conducir su desarrollo económico, social y cultural. Este principio debe orientar cualquier negociación sobre el Sáhara Occidental.

Una derrota para la anexión colonial

Desde el análisis político de esta votación, Marruecos se vio obligado a votar a favor de la resolución, lo que representa una derrota contundente para sus posiciones de imponer la anexión colonial en el Sáhara Occidental. Este resultado deslegitima su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí como base para forzar una negociación con el Frente Polisario, al tiempo que la Cuarta Comisión le «enmienda la plana» al ocupante colonial ilegal.

También debemos evaluar con rigor el escenario adverso que enfrenta esta lucha. La Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad respalda negociaciones que toman como base la propuesta marroquí de autonomía. Al mismo tiempo, mantiene la referencia a una solución mutuamente aceptable que contemple la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. Esta tensión forma parte de la disputa política y diplomática actual.

Nuestra posición es clara: cualquier intento de imponer de antemano la soberanía marroquí restringe la libertad de elección del pueblo saharaui. La negociación debe garantizar que pueda decidir su destino, incluida la independencia. Ninguna correlación de fuerzas transitoria puede transformar la ocupación en soberanía legítima ni sustituir la voluntad de un pueblo por los intereses estratégicos de las potencias que respaldan al ocupante.

La próxima batalla diplomática se librará a finales de este mes en un ámbito más restringido: el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El mandato vigente de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental, MINURSO, vence el 31 de octubre. El programa provisional del Consejo contempla una votación sobre la misión para el 30 de octubre.

En ese órgano de quince miembros, Estados Unidos y Francia cuentan con derecho de veto sobre las decisiones sustantivas. Los gobiernos de Donald Trump y Emmanuel Macron han respaldado las pretensiones de soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Desde nuestra perspectiva, ese respaldo fortalece al colonialismo marroquí y plantea una contradicción profunda entre el compromiso de descolonización de las Naciones Unidas y el poder de quienes pueden bloquear su cumplimiento.

Por eso, los pueblos y gobiernos comprometidos con la autodeterminación deben preparar desde ahora una acción diplomática y solidaria coordinada. Es necesario exigir que la discusión sobre la MINURSO preserve su finalidad vinculada al referéndum y que las negociaciones garanticen la expresión libre y auténtica de la voluntad saharaui. La defensa de estos principios requiere vigilancia, movilización y una intervención sostenida frente a las presiones de Washington, París y Rabat.

Desde América Latina y el Caribe debemos fortalecer esa solidaridad junto a los pueblos de África y del Sur Global. La causa saharaui compromete nuestra propia coherencia anticolonialista y nuestra defensa de un orden internacional basado en la soberanía, la igualdad entre los pueblos y el respeto de sus derechos. Como en Palestina, la solidaridad exige acompañar a un pueblo en su lucha por la libertad y rechazar la normalización de la ocupación.

La descolonización del Sáhara Occidental continúa siendo una responsabilidad pendiente de las Naciones Unidas. Nuestra tarea es contribuir a que el derecho a la autodeterminación se haga efectivo y a que el pueblo saharaui pueda conquistar plenamente su libertad e independencia.

Infosurglobal

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