18 DE OCTUBRE:LA TRANSFORMACIÓN DE CHILE SIGUE PENDIENTE.Por Esteban Silva Cuadra
18 DE OCTUBRE:LA TRANSFORMACIÓN DE CHILE SIGUE PENDIENTE.Por Esteban Silva Cuadra
18 DE OCTUBRE: LA TRANSFORMACIÓN DE CHILE SIGUE PENDIENTE
Nueva Constitución, proyecto popular y soberanía nacional
Por Esteban Silva Cuadra
18 de octubre de 2026
A siete años del 18 de octubre de 2019, recordamos una revuelta popular contra la desigualdad, los abusos y la mercantilización de la vida. Como escribí aquel diciembre, Chile despertó: las injusticias acumuladas liberaron una inmensa energía popular. En calles y barrios nos reconocimos como pueblo, entre las banderas chilena y mapuche.
Reivindicamos el papel de las organizaciones de trabajadores y movimientos populares, y especialmente la experiencia unitaria de Unidad Social: la CUT, la ANEF, la Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP, la Confusam, el Colegio de Profesores, la Plataforma Chile Mejor Sin TLC, la Coordinadora Feminista 8M, las organizaciones estudiantiles universitarias y secundarias, las medioambientales, los trabajadores portuarios y las organizaciones de pobladores. A esa movilización se sumaron alcaldes comprometidos con las demandas populares.
Convocaron huelgas y paros nacionales y organizaron cabildos en todo el país para exigir una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución. Esa convergencia articuló las demandas sociales con una propuesta de transformación.
Honramos a las víctimas de la represión estatal y exigimos verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Chile requiere una nueva Constitución que supere la lógica neoliberal de la actual como base para resolver las demandas de las y los trabajadores y del pueblo: salud, educación, vivienda, trabajo digno y seguridad social como derechos, recuperación del agua y control soberano de nuestras riquezas estratégicas.
Las derrotas del proceso constitucional posterior requieren un análisis más profundo y una autocrítica sobre sus orientaciones, conducciones y vínculos con el mundo popular. Esas derrotas no resolvieron las contradicciones que originaron la revuelta. La tarea constituyente permanece ligada a la construcción de una fuerza social capaz de impulsarla y sostenerla democráticamente.
Sigue pendiente construir, desde los movimientos sociales, populares y sindicales y las fuerzas de izquierda, progresistas y soberanistas, un nuevo proyecto nacional de transformación económica, social, cultural y política, con un programa elaborado desde los territorios y lugares de trabajo.
La lucha contra el gobierno de ultraderecha de Kast se inscribe en el conflicto entre imperialismo y neocolonialismo, por una parte, y soberanía nacional y popular, por otra. Decidir nuestro desarrollo exige capacidad productiva, política exterior independiente e integración latinoamericana y caribeña, enfrentando los tratados que subordinan nuestras decisiones al gran capital.
Desde nuestra tradición e inspiración socialista y allendista, conmemorar el 18 de octubre significa asumir esos desafíos y tareas. La energía social de la revuelta necesita organización, proyecto y horizonte: reponer la necesidad histórica de una nueva Constitución para un Chile donde el pueblo pueda decidir soberanamente su destino.